Imagen de parte del cargamento de mascarillas que llegó a Gran Canaria desde Etiopía y que fue destruido por Aduanas. / C7

El intermediario entre RR7 y Sanidad quería cobrar 100.000 euros de comisión

Samuel Machín quiso que RR7 le firmara un compromiso de pago por más de 80.000 euros que aún le adeudaba tras una operación fallida

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO Las Palmas de Gran Canaria

La investigación que está realizando la Fiscalía Anticorrupción junto a la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía Judicial (UDEF) en el caso Mascarillas sigue ofreciendo más detalles. En el marco de la misma, este periódico ha podido saber que el intermediario que actuó como enlace entre RR7 United SL y el Servicio Canario de Salud, Samuel Machín, pretendía cobrar una comisión de 100.000 euros por la gestión, una cantidad de la que solo ingresó en su cuenta menos de 20.000.

Según estas fuentes, Samuel Machín fue la primera persona que negoció con Rayco González -administrador único de RR7 United SL- para traer un cargamento de un millón de mascarillas 3M modelo 1860 a las islas tras haber mantenido contactos con, al menos, un alto cargo del Servicio Canario de Salud (SCS), su actual director Conrado Domínguez. Los investigadores no descartan que hubiera más personas involucradas en este primer acercamiento como otros miembros del Ejecutivo o intermediarios.

Conrado Domínguez era por aquel entonces miembro del Comité de gestión de emergencia sanitaria creado por el Gobierno de Canarias para tratar asuntos derivados de la pandemia, un grupo de trabajo que la propia Audiencia de Cuentas reprochó que no se había constituido conforme al decreto 99/14 que regula la estructura organizativa que debe de responder ante situaciones límite como la crisis del coronavirus. El informe del órgano fiscalizador dice que el grupo de trabajo se «creó de hecho que no de derecho», puesto que el texto advierte que deberían haber dispuesto un «comité ejecutivo previsto en el citado Decreto, cuyos miembros y funciones estuvieran perfectamente definidos en el mismo», destaca.

En este escenario, Samuel Machín -que es entrenador personal de profesión y también trabaja como representante de productos dietéticos- negoció presuntamente con Domínguez y trasladó a RR7 United SL la oferta de cuatro millones de euros por el cargamento de mascarillas 3M. A cambio, pidió una comisión de 100.000 euros que nunca cobró en su totalidad.

De este montante, Rayco González supuestamente solo le pagó pequeñas cantidades de forma gradual a medida que iba pidiendo dinero, pero el resto y que ascendía a poco más de 83.000 euros, quiso asegurarlo mediante la redacción de un contrato que el propietario de RR7 United SL nunca firmó. ¿El motivo? Según las fuentes consultadas fue porque, la empresa adjudicataria aplazó el abono de todas las comisiones hasta que no se cerrase de forma exitosa la operación en previsión de cualquier problema, una circunstancia que finalmente ocurrió.

Samuel Machín no ingresó el total de lo acordado por una transacción fallida ya que las mascarillas que llegaron a las islas tuvieron que ser destruidas por ser falsas o no estar homologadas y un segundo encargo de 1,2 millones de cubre bocas de la marca Honeywell que pactaron los intermediarios con el SCS no aterrizaron en Canarias.