Un menor de Vecindario acusó en 2012 a Ojeda de haber abusado sexualmente de él

La agresión sexual que llevó al Rubio a la cárcel

25/01/2018

Antonio Ojeda Bordón, el Rubio, había aparecido por primera vez en la investigación por la desaparición de Yéremi Vargas cuando fue a declarar de manera voluntaria a la Guardia Civil el 3 de septiembre de 2007, pero fue en julio de 2012 cuando se le investigó por un abuso sexual a un menor. Fue condenado a cinco años de prisión.

En julio de 2012, la Guardia Civil recibió la denuncia de una agresión sexual producida en Vecindario a un niño de 9 años. El problema es que, al principio, no se le dio credibilidad al relato del menor ni siquiera por parte de su propia madre. Solo insistió en el hecho la abuela de la víctima.

Tampoco validaron su relato las dos psicólogos forenses que examinaron al menor y que luego mantuvieron sus hipótesis en el juicio en el que el Rubio fue condenado. A pesar de las dudas iniciales, cuando los investigadores de la Guardia Civil analizaron bien el caso, llamaron a su equipo de forenses de Madrid para que vinieran a hablar con la víctima y determinaron que la historia era totalmente cierta.

El agresor, según la sentencia, enganchó al niño en un acto que no tenía estudiado, se lo lleva caminando a la luz del día hasta la cuartería donde vivía y allí consumó la agresión sexual, aunque el menor logró escapar.

Fue condenado y motivó que se le relacionase con Yéremi

Este caso se vincula al de Yéremi Vargas inicialmente por una similitud. La agresión al segundo menor la llevó a cabo en julio de 2012 y en diciembre –cinco meses después–, el Rubio se presentó de manera voluntaria en el cuartel de Vecindario como hizo en su momento cuando raptaron a Yéremi. En primera instancia, confesó que había sido testigo de una agresión sexual a una niña por donde él vive. Esa información la recibió precisamente el agente liberado de la Policía Judicial, que lo cita posteriormente en dos ocasiones para que declarar y no se presentó.

Fue en ese instante cuando la Policía Judicial ordenó que se investigase a fondo de los hechos.

Con el paso del tiempo, el Rubio incriminó a un vecino de la zona conocido por el Tani como el autor de la agresión sexual, colocándose a su vez de nuevo y de manera voluntaria en el lugar de los hechos. La investigación en ese momento se centró en acreditar la agresión sexual en el segundo caso, pero con la vista puesta en la posible vinculación con Yéremi. Al sospechoso se le intervino el teléfono y se le realizó un seguimiento exhaustivo sin prisas porque si era detenido, se acababa el margen de maniobra de los investigadores. Tras tres años de trabajo, se dictó su orden de detención por la segunda agresión un viernes del mes de marzo de 2015 con el convencimiento de que iba a confesar todos los hechos, algo que no ocurrió tras varios interrogatorios. Pero el Rubio estuvo todo el fin de semana cerrado en banda y lo único que repetía era: «Yo no he sido, yo no he sido» y no mostró sorpresa cuando se le cuestionó por el caso Yéremi. Esta actitud despertó las dudas de los agentes puesto que no ofreció una versión alternativa de los hechos.

Ya en Juan Grande y siendo investigado solo por el segundo delito, se decidió judicialmente imputar al Rubio por el caso Yéremi el 1 de junio de 2016.

Las familias de los menores asesinados Sandra Palo, Yéremi Vargas, Naiara Briones, entre otras, se han sumado a la iniciativa puesta en marcha en Change.org para evitar la derogación de la prisión permanente revisable, lanzada hace seis días por el padre de Diana Quer, Juan Carlos Quer, que lleva contabilizados casi 1.350.000 firmas de apoyo. Así lo ha indicado Quer, que ha explicado que en los últimos días, «familiares de decenas de casos», en los que fueron asesinados menores, algunos también con delitos de agresión sexual, se han puesto en contacto con él para expresarle su apoyo a esta iniciativa».

La agresión sexual que llevó al Rubio a la cárcel
Los chivatazos de los reos que compartieron celda con él.

En el penal de Algeciras, el Rubio compartió celda con el preso José Rubén Obadía Bravo, que declaró que el sospechoso le contó la historia de que Yéremi estaba muerto, que si se quería deshacer de un cuerpo había que llevarlo al vertedero de Juan Grande como hizo una vez con una cabra y le hizo una descripción exacta del propio vertedero que hoy en día ya está sellado. Otro dato importante fue cuando, estando en Algeciras, el reo solicitó entrevistarse con el abuelo del menor José Suárez y que viajó hasta el penal y le contó que había sido una tía la que se había llevado al niño, en una versión que los investigadores acreditaron que era falsa. Otro preso con el que el Rubio compartió celda en Juan Grande, ofreció un dato que se desconocía de manera pública. Le confesó presuntamente que, en su arrebato de locura con Yéremi, al niño le dio un ataque y se «puso azul», un dato cierto puesto que la víctima sufría problemas respiratorios.