Operación Yéremi

El Guardia Civil: «Este caso nos quedará para siempre»

25/01/2018

En la denominada Operación Yéremi, se dio una circunstancia única en la Comandancia de Las Palmas. Los responsables de la investigación decidieron liberar a un agente de sus funciones diarias en la Policía Judicial para que se dedicara en cuerpo y alma y de manera exclusiva a la búsqueda del menor.

El profesional, que lleva 27 años se servicio en la Guardia Civil, afirma que a nivel profesional, ha «hecho como me han enseñado a trabajar en la Guardia Civil y a cabezones no nos gana nadie», pero cuando se le cuestiona por el aspecto personal, el agente reconoce que han sido unos años muy duros. «Tengo un niño que en aquella época tenía cuatro años y me afectó mucho el caso de Yéremi. Me han enseñado a trabajar desviviéndome, convirtiendo el caso en algo personal puesto que son delitos contra las personas. Yo he intentado siempre transmitirles que estamos con ellos y ser muy transparentes. La familia siempre tenía alguien de quien tirar y eso era importante».

El agente informaba a la familia de Yéremi «para lo bueno y para lo malo. En este último caso, cuando estaban desmotivados, les intentaba levantar el ánimo para que no se rindieran, que no hay que dejar de luchar y seguir adelante. También ellos vivieron momentos duros en los que perdían la paciencia y me preguntaban sobre qué hacíamos y había que poner la cara para llevarte la bofetada».

Reconoce el investigador, que cuando recuerda «los hechos tengo que esforzarme para que no me salga alguna lágrima. Sobre todo en momentos en los que parecía que íbamos a ver la luz al final del túnel y, cuando llegas a la última parte de ese camino, te encuentras otro muro que te obliga a retroceder y volver a empezar. Tenemos un sentimiento agridulce de estar totalmente convencidos de quién ha sido el autor del delito, pero nos ha faltado poner la guinda al pastel», sostiene contrariado.

Por último, destacó la «entereza y fuerza» de José Suárez, el abuelo de Yéremi. «La dureza mostrada a pesar de sus achaques, es el que siempre ha levantado el ánimo de la familia, ha puesto el punto de humor cuando era necesario... es el que más me ha impresionado y hasta hace no mucho, seguía creyendo que su niño estaba vivo. Era duro hacerle llegar el mensaje de que las posibilidades de que siguiera con nosotros eran mínimas y encima intentando no hundirlo», apunta.

Por último, insistió en que «a todos los que hemos pasado por esta investigación, nos quedará dentro para siempre, tanto a nivel personal como en lo profesional».