Imagen de la celebración del rastro en la capital gracanaria. / cober

Desechadas las tres últimas alternativas para el rastro

Ninguna de las propuestas de los vendedores cumple los requisitos de espacio o de disponibilidad, según el Ayuntamiento

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA Las Palmas de Gran Canaria

Ninguna de las tres alternativas que fueron presentadas hace poco como emplazamientos provisionales del rastro, mientras duran las obras de la MetroGuagua en el istmo de Santa Catalina, cumplen con los requisitos de espacio, seguridad y disponibilidad, según el análisis hecho por los técnicos de Desarrollo Local.

Las tres opciones que fueron expuestas en un escrito por parte de algunos vendedores eran el entorno del acuario Poema del Mar hasta la rotonda de control de acceso portuario; la trasera del parque de Santa Catalina, entre los edificios Elder y Miller; y la calle Poeta Agustín Millares Sall, entre el mercado del Puerto y la plaza de Nuestra Señora de La Luz, en la parte baja de La Isleta.

El entorno del acuario fue descartado porque no caben todos los puestos. Según los cálculos de los técnicos, ahí entraban menos de cien. Hay que tener en cuenta que los puntos de venta deben guardar una separación lateral de 4,5 metros o seis metros si están enfrentados. Además se desaconseja porque ocupa una vía de servicio para los diques y embarcaderos de la trasera del centro El Muelle.

A la superficie a lo largo de la fachada de los edificios Elder y Miller se les aplica la misma razón por la que se viene desechando la posibilidad de instalar el rastro en la plaza de Canarias. «El entorno tiene una alta ocupación, de unos tres meses y medio al año con actividades para la ciudad como el carnaval o Fimar», explican desde el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, con lo que no se podría dar continuidad al mercadillo dominical.

En cuanto a la propuesta de la calle Poeta Agustín Millares, presenta, en opinión de los técnicos municipales, varios inconvenientes: en primer lugar, que el espacio disponible no permite la instalación de los 377 puestos que permanecen activos en la actualidad; y, en segundo término, que puede afectar a la movilidad del barrio ya que ocuparía una de las tres vías de entrada a La Isleta, afectaría a las guaguas que circulan por allí y también impediría el acceso de vehículos al aparcamiento que se encuentra en el edificio Mapfre.

Así las cosas, en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria se considera que la única opción viable para el traslado del rastro es la de la carretera del Centro, frente al teatro Pérez Galdós y el centro comercial Monopol. Esta certeza es la que ha movido al concejal de Desarrollo Local, Pedro Quevedo, a solicitar permiso al Gobierno de Canarias para que se pueda cortar esta vía al tráfico.

La facilidad de aparcamiento, las conexiones de transporte público y la afluencia de turistas al casco histórico son argumentos que justifican, en opinión del gobierno local, su traslado allí. Sin embargo, hay puesteros que se oponen porque creen que perderán negocio si salen del Puerto.