Imagen de archivo del rastro antes de la pandemia. / C7

La obra de la MetroGuagua en el istmo de La Isleta llevará el rastro a la subida de Tafira

El Ayuntamiento estudia también la opción de ubicar el mercadillo en la urbanización El Sebadal

Javier Darriba
JAVIER DARRIBA Las Palmas de Gran Canaria

Las obras de implantación de la MetroGuagua por la zona del istmo obligarán a trasladar el rastro municipal que cada domingo se instala en el parque blanco. El Ayuntamiento quiere llevar los puestos a la carretera GC-110, la subida de Tafira, frente al teatro Pérez Galdós y el centro comercial Monopol, lo que ha provocado las quejas de puesteros.

El concejal de Desarrollo Local, Pedro Quevedo, explicó que se ha estudiado varias alternativas y se considera que la subida de Tafira es la que garantiza las mejores condiciones para el mercadillo, tanto por espacio, como por facilidad de aparcamiento y por el hecho de que el encuentro de Vegueta y Triana es visitado por muchos turistas, algo que se considera que puede beneficiar a la actividad comercial.

«Resulta evidente que hay que trasladar el rastro» porque es imposible su convivencia con las obras de construcción del paso inferior de la MetroGuagua por el parque de Santa Catalina, que afecta a las ramblas del Alcalde Juan Rodríguez Doreste.

El dato

  • 2.000 visitantes. Es el número medio de personas que cada domingo visita el rastro, según datos municipales. En la actualidad hay unos 378 puestos activos de un máximo de 450 posibles.

El proyecto tiene previsto su comienzo a fines de enero o principios de febrero. «Es por esto que nos encontramos en la actualidad realizando las gestiones y trabajos necesarios para el traslado provisional del rastro dominical al entorno del barrio de Vegueta, concretamente a la vía GC-110, delante del centro comercial Monopol», explicaba el concejal en un escrito remitido a la asociación de mercaderes del rastro de Las Palmas de Gran Canaria (Támara) el 5 de enero.

El Ayuntamiento ha solicitado ya autorización al Gobierno canario para que los domingos de celebración del rastro se corte el tráfico de la carretera del centro (GC-110) en el tramo comprendido entre el teatro y la rotonda que conduce al Batán. La circulación de esta zona la asumiría la circunvalación a través de los túneles de San José.

Este periódico contactó con la presidenta de la asociación Támara, Aisha Belghazi, quien declinó la invitación a exponer su punto de vista respecto a este asunto.

Sí se manifestaron los miembros de la asociación Rastro Parque Blanco, quienes se mostraron contrarios a que el traslado del mercadillo se haga fuera de la zona Puerto. «La gente de La Isleta y del Puerto son nuestros clientes», expusieron. «En treinta años siempre hemos estado por la misma zona y si nos llevan a Vegueta, nos aislarán», prosiguen las mismas fuentes, quienes se quejan de la falta de interlocución con el Ayuntamiento.

Este extremo lo desmiente el concejal Quevedo, quien asegura que «llevamos meses trabajando con el rastro». El edil entiende que la zona escogida no pasará factura a las ventas de los vendedores porque el recorrido habitual de los cruceristas se encamina hacia Vegueta, de forma que allí volverán a interesarse por el mercadillo.

Las alternativas

  • Zona portuaria. El emplazamiento preferido por los vendedores era el entorno de las naves de Cruz Roja y del centro comercial El Muelle, en el istmo, pero fue desechado por cuestiones de espacio. «Ahí no caben todos», dijo el edil Pedro Quevedo.

  • Estación de San Telmo. También se exploró la posibilidad de utilizar la terraza del intercambiador de guaguas de San Telmo, pero los técnicos advirtieron de que no reunía las condiciones suficientes de seguridad por el peso que aporta el rastro.

  • Siete Palmas. Se descartó la realización del mercadillo municipal en la zona alta de la ciudad por las dificultades de desplazamiento que representa para la clientela del rastro.

  • El Sebadal. Es la última propuesta que se ha colocado sobre la mesa. A su favor juega que es una alternativa sencilla, pero tiene el inconveniente de su aislamiento y de que está lejos de los circuitos turísticos.

En el rastro se ha iniciado un proceso de recogida de firmas para que los representantes de la asociación Rastro Parque Blanco pueda exponer sus inquietudes al alcalde, Augusto Hidalgo. En su escrito se duda de las condiciones del emplazamiento de los puestos en la GC-110 y «además, evidentemente es provisional, cuando lo que nosotros queremos es que la nueva ubicación, que deberá ser permanente, no salga de la zona Puerto».

La situación que se ha generado en torno al traslado ha sido criticada también por el concejal del Partido Popular Ignacio Guerra. «La realidad es que hay cuatrocientas familias que trabajan en el rastro y que, a día de hoy, no saben dónde podrán trabajar dentro de tres semanas», expuso, «ni conocen el proyecto, ni saben dónde estará su puesto o si existe un plan de seguridad».

Guerra aseguró que la falta de información que sufren los vendedores del mercadillo municipal «es una tomadura de pelo de quien hace bandera de una supuesta participación ciudadana».