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Nyombi Morris, ugandés de 24 años, en una de las protestas contra el cambio climático. Raúl de lima
Día Internacional contra el Cambio Climático: Los ojos que ya ven los efectos del cambio climático
Día Internacional contra el Cambio Climático

Los ojos que ya ven los efectos del cambio climático

ODS 13 | Acción por el clima ·

Jóvenes de Kenia, Uganda y Pakistán cuentan cómo los fenómenos extremos relacionados con el clima han cambiado sus vidas

Lunes, 24 de octubre 2022

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«El alcance y la magnitud de los impactos del cambio climático son mayores de lo estimado en evaluaciones anteriores». Esta frase es una de las conclusiones de los informes de los expertos del Grupo Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático (IPCC) publicados durante los últimos meses. A principios del S.XIX, el concepto «cambio climático» apareció en las primeras investigaciones y conferencias, 200 años después «afecta a la mitad de la población mundial» o lo que es lo mismo más de 3.000 millones de personas.

Las advertencias y alertas sobre la emergencia climática son repetidas. «Estamos al borde del abismo, actuemos ya», señalaba hace unos meses Antonio Guterres, secretario general de Naciones Unidas. «Tenemos que acelerar nuestros compromisos para mantener el ascenso de las temperaturas por debajo de 1,5ºC», advertía en el inicio de la COP26 de Glasgow el ya ex primer ministro de Italia Mario Draghi. Anuncios y medidas para combatir o mitigar el futuro pronosticado de las investigaciones científicas.

Algunos de esos informes apuntan al Mediterráneo como la zona cero del cambio climático en las próximas décadas o el sur de Europa vivirá largas épocas de sequía o casi el 20% de las tierras de cultivos se perderán en 2050. En 2010, el World Resources Institute ponía origen a las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), el 80% provenía de países desarrollados y sólo el 1% de los menos desarrollados.

«En Kenia llevamos cuatro años sin ver llover»

Fazeela Mubarak

Porcentajes que elevan la temperatura de la tierra y agrandan la desigualdad. Las temperaturas globales se han elevado casi un grado Celsius desde el inicio de la era industrial y «los países que más contaminación han generado, más han ganado», concluye la Universidad de Standford. «Cada grado de calentamiento es un infierno para nosotros», señala Nyombi Morris, joven ugandés de 24 años.

El estudio firmado por los profesores Burke y Diffenbaugh refleja que los países más ricos del mundo en general ya están en latitudes más frías, mientras que los países pobre están concentrados de manera desproporcionada alrededor del ecuador, en donde incluso un ligero incremento en la temperatura puede ser devastador para la producción de cultivos, la salud humana y la productividad laboral.

El aumento de las temperaturas en los últimos años ha provocado que las alertas que se dan en los informes del IPCC como las inundaciones, la sequía o el aumento del nivel del mar son ya efectos visibles en muchas zonas del planeta. «Parece un problema lejano, pero para nosotros es una realidad vivida», denuncia Fazeela Mubarak, joven keniana y fundadora de Wild Heart Kenya.

Sequía y hambruna en África

África es uno de los continentes más afectados por los efectos de las emisiones GEI, a pesar de que sólo representa entre el 2% y el 3% del total. ¿Las consecuencias? El clima se ha calentado más que la media mundial desde la época preindustrial, el nivel del mar ha aumentado en sus costas y la lluvia… «llevamos cuatro años sin ver llover», responde la joven keniana.

Al otro lado de la frontera, en suelo ugandés, el patrón de precipitaciones también ha cambiado. Las lluvias torrenciales, unido a la aridez del terreno, se han llevado por delante comunidades, historias y vidas. «El pasado mes de julio 900 personas murieron de hambre por una racha de sequía», recuerda Morris, joven ugandés de 24 años. Semanas después, «perdimos a más de 34 personas en dos días de inundaciones en el este y el oeste, y más de 3.000 personas fueron desplazadas y algunas siguen en campamentos», responde Morris.

«En 2008, las inundaciones en Uganda me dejaron sin casa y mi padre nos abandonó»

Nyombi Morris

Las cifras de Acnur sitúan en 20 millones de refugiados anuales en todo el planeta, sólo en Kenia «hay 4,6 millones de refugiados y 11 millones de desplazados internos en el Cuerno de África y en la región de África Oriental», comenta Mubarak.

Uno de esos refugiados es Morris. Su vida cambió en 2008, «hubo una inundación repentina en el este de mi país que desplazó a 400 personas, entre ellos mi familia», explica. «Perdimos un jardín, una casa y mi padre nos dejó», apostilla. Por ello, diez años después «me hice activista y educador climático para que la gente sepa qué hacer».

Emergencia climática en Pakistán

El pasado verano, el paisaje de Pakistán cambió. El 14 de junio, la temporada de lluvias dejó casi un tercio del país anegado. Hasta la fecha, más de 1500 personas han muerto, entre ellas 552 niños y casi ocho millones de pakistaníes se han visto desplazados de sus tierras. «Somos un país muy vulnerable a los efectos del cambio climático», responde por correo electrónico Aisha Baloch, activista de Fridays For Future Pakistán.

Imagen aérea de Pakistán.
Imagen aérea de Pakistán. Copernicus

Sólo unos meses antes, el país vivía una de las peores olas de calor de su historia, con temperaturas que llegaban a los 52 grados Celsius en localidades como Jacobabad, hoy buena parte de la ciudad está bajo el agua. «Se tardarán unos seis meses en recuperar la normalidad», asegura Naciones Unidas.

«Los efectos de las inundaciones no se sentirán sólo durante días o meses, sino que persistirán en Pakistán durante años»

Naciones Unidas

Pakistán está en el octavo en el Índice de Riesgo elaborado por la ONG Germanwatch con los estados considerados más vulnerables a los extremos causados por el cambio climático. «La falta de concienciación sobre el cambio climático en Pakistán es un gran obstáculo para luchar contra la crisis climática y por eso comencé el activismo climático», explica Baloch. Pero, «la gente no conoce el término y eso ha causado problemas. El sistema educativo roto es la causa principal y para educar a la gente sobre el tema tenemos que trabajar de forma más inteligente y aprender de las experiencias de aquellos que se ven afectados por la crisis», añade.

Este último episodio de inundaciones, relacionadas -según los expertos- por las olas de calor y el derretimiento de los glaciares, ha arrasado casas, puentes y carreteras. «Las recientes inundaciones han demostrado que el cambio climático puede causar problemas en los sectores del agua y la alimentación, ya que están interconectados», detalla la activista climática pakistaní. «Los efectos de las inundaciones no se sentirán sólo durante días o meses, sino que persistirán en Pakistán durante años», advertía Antonio Guterres, secretario general de Naciones Unidas, el pasado verano.

Sube el mar en Panamá

A miles de kilómetros de Pakistán, de Uganda y de Kenia, Panamá es otro de los países que sufren la contaminación de terceros. El pequeño estado caribeño tiene el reconocimiento, solo hay tres en todo el planeta, de ser 'carbono negativo', es decir es decir que absorbe más gases efecto invernadero que los emitidos por las actividades humanas. Sin embargo, afrontan más periodos de sequía, aumentan la intensidad de las lluvias y aumento del nivel del mar. «En la Comarca Guna Yala, este crecimiento se ha acelerado y afecta a comunidades indígenas autónomas», explica Carmen Aparicio, directora de educación ambiental del ministerio de Educación de Panamá.

Un archipiélago de 2.000 kilómetros cuadrados de arena blanca, arrecifes de coral que se hunde poco a poco por la subida del mar. La elevación media en el planeta es de ocho centímetros, mientras que en la costa del Pacífico en Panamá asciende a 25 centímetros. Se han perdido más de 50.000 metros cuadrados y «serían nuestros primeros desplazados climáticos para ser trasladados a tierra firme a través de una intervención de emergencia», asegura Aparicio.

La elevación media del nivel del mar es de 8 centímetros, mientras que en la costa panameña es de 25 centímetros

Sin embargo, no son los únicos efectos que sufre el estado centroamericano. Panamá presenta un incremento en la intensidad de las precipitaciones principalmente en los meses de septiembre a diciembre, «los cuales están causando de manera más frecuente inundaciones y deslizamientos de tierra», señala. Además, se han incrementado los periodos de sequía y «eso supone la pérdida de ganado vacuno y cosechas por las inundaciones en Tierras Altas», explica Aparicio.

Para mitigar las consecuencias y concienciar sobre el peligro del cambio climático «desde 2014 por ley se enseña la educación ambiental y gestión integral del riesgo de desastres como ejes transversales». Junto a ello, la profesora Aparicio inició en sus aulas ocho años antes el Proyecto Guardianes del Manglar para orientar a los estudiantes sobre la importancia del ecosistema donde se encuentra ubicada la escuela y por el alto consumo de madera de mangle. «Son nuestras barreras protectoras naturales de desastres de origen natural, pero también se convierten en ecosistemas de alta productividad para las comunidades que habitan en sus tierras».

Críticas a Europa y Norteamérica

Aquellas inundaciones en Butaleja (al este de Uganda), «nos dijeron que fue provocada por la minería ilegal de arena realizada por empresas chinas», revela el joven activista ugandés. «Hemos sufrido el colonialismo durante muchos años», comenta Mubarak. «Se han beneficiado de la extracción de nuestros recursos y en el mejor de los casos se nos da 'ayuda' y en el peor se nos deja a nuestra suerte», denuncia.

Hace más de una década, los países desarrollados acordaron financiar con 100.000 millones de dólares anuales la acción climática en países en vías de desarrollo. Sin embargo, el «valor real» de la financiación climática proporcionada en 2020 que, según un reciente informe de Oxfam Intermón, se sitúa entre los 21.000 y los 24.500 millones de dólares. «Por cada dólar que llega como ayuda, sabemos que salen cuatro, así que no es mucha ayuda, especialmente cuando sabemos que estamos sobreexplotados y que el colonialismo nunca se detuvo, sino que tomó otra forma», reclama Mubarak.

«Por cada dólar de ayuda por el clima que llega, salen 4 de nuestra tierras»

El famoso «bla, bla, bla» que popularizó Greta Thunberg llega a los confines de África. «Me siento faltado de respeto, utilizado y abandonado a veces porque los mismos que nos explotaron no pueden apoyarnos sin añadir una palabra de ayuda; para ellos, es una ayuda, pero para nosotros, es una compensación por el clima», destaca Morris.

Mientras, los informes señalan los posibles problemas derivados del clima en 2050, «algunas pérdidas ya son irreversibles en nuestros países», coinciden estos jóvenes.

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