Emisiones CO2. / Efe

El lío de la huella de carbono: las empresas la miden, pero no saben qué hacer

El mundo financiero es el más aplicado para reducir la huella de carbono de sus actividades

José A. González
JOSÉ A. GONZÁLEZ Madrid

La transición a una economía y un mundo de cero emisiones (net zero) tiene dos fechas claves: 2030 y 2050. La primera es la etapa intermedia para llegar a la meta final a mitad de siglo. «Lograr las cero emisiones en 2030 es imposible», advierte Bill Gates, fundador de Microsoft. Por ello, 2030 es la evaluación para comprobar si lo aplicado hasta el momento es efectivo, porque, por un lado ,está la ambición y, por otro, la aplicación.

La Unión Europea, hasta la fecha, ha sido el organismo más ambicioso con el compromiso de reducir en, al menos, un 55% menos de emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con 1990 en 2030. Teoría que ha permeabilizado en el tejido empresarial comunitario, pero que no se ha activado.

Ocho de cada diez empresas admiten la importancia de la huella de carbono y control de las emisiones, pero la mitad afirma que «están preparadas para tomar decisiones con esos datos recopilados», según el informe Datos para alcanzar las cero emisiones netas: Por qué los datos son la clave para reducir la brecha entre la ambición de las cero emisiones netas y la acción de Capgemini.

«Nuestro planeta está en crisis ahora mismo. Y si se quiere hacer un seguimiento de su progreso; avanzar en una nueva regulación o legislación; responder a las demandas de los consumidores, los datos y la analítica son el punto de entrada», destaca Zhiwei Jiang, CEO de Insights y Datos en Capgemini y miembro del Comité Ejecutivo de la consultora. «Muy pocos están adoptando un enfoque realmente basado en los datos en su camino hacia estos objetivos», añade.

Los alumnos más aplicados en tomar decisiones de acuerdo con la huella de carbono medida es el sector financiero, seguido del mundo del automóvil y del retail. «El sector de los servicios financieros desempeña un papel papel en la transición mundial hacia la red

cero al permitir la canalización de fondos hacia iniciativas de sostenibilidad. El sector de los servicios financieros está despertando a esta nueva responsabilidad», señala el texto.

El informe, que ha encuestado a más de 900 organizaciones que establecieron objetivos de cero emisiones netas, revela que más de la mitad (53%) de las que han integrado datos sobre emisiones en su toma de decisiones, ya han visto un progreso más rápido hacia esos objetivos. Estos incluyen una reducción media de emisiones del 4,6% y una mayor transparencia.

Complicado medir las emisiones

A pesar de las herramientas y tecnologías disponibles, las compañías aún tienen dificultades para calcular el número de emisiones totales de su actividad. «La gestión y la recopilación de datos sobre las emisiones de alcance 3 es especialmente complicada para la mayoría de las compañías». Los datos de este apartado son los más complicados de aglutinar, porque, en su mayoría, «no están bajo el control de la empresa». Ejemplos de dichas emisiones incluyen viajes de negocios, desplazamientos de los empleados o huella de sus clientes.

Solo una de cada cuatro compañías informa tener unos niveles moderados o amplios conocimientos sobre qué proveedores representan la mayor parte de sus emisiones en esta categoría. Además, menos de un tercio (30%) de las compañías cuantifica las emisiones de los bienes y servicios adquiridos, y sólo el 27% mide las emisiones del uso de los productos vendidos.

«Esto se debe en parte a la falta de confianza en los datos que las empresas recopilan, ya que a menudo se basan en estimaciones del sector y en datos de terceros», advierte Capgemini en su informe. Un obstáculo importante para conocer la totalidad de las emisiones, porque se calcula que el alcance 3 representa hasta el 95% de la huella de carbono de una empresa.

«Para alcanzar las cero emisiones netas, las organizaciones tendrán que colaborar estrechamente con sus proveedores para ayudarles a mejorar sus capacidades para medir y gestionar sus emisiones», advierten los expertos de la consultora.

Pero, los proveedores no es el único canal dónde han de trabajar las compañías, la plantilla es otro punto débil en la carrera hacia las cero emisiones. «Las organizaciones tienen que asegurarse de que los empleados de todos los niveles están integrados y equipados para desempeñar sus funciones para alcanzar las cero emisiones netas», apuntan en el informe.

Sin embargo, muy pocas compañías (7%) están invirtiendo en concienciar y capacitar a sus empleados sobre la sostenibilidad y el cambio climático. «Abordar esta cuestión podría ayudar a paliar la escasez de competencias», señalan.