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España va camino de incumplir sus compromisos para frenar el cambio climático

2021 y los primeros cinco meses de 2022 no solo no van a contribuir a la reducción del 23% de las emisiones de CO2 para 2030 sino que las aumentaron en un 5,9% y un 9%, respectivamente

Alfonso Torices
ALFONSO TORICES Madrid

España va camino de incumplir sus compromisos de reducción de gases de efecto invernadero adquiridos con la comunidad internacional para frenar el cambio climático. Así lo aseguran los expertos del Observatorio de la Sostenibilidad, que en su análisis sobre las emisiones de CO2 en 2021 y en los primeros cinco meses de 2022 destacan que España, lejos de reducirlas, como está obligada si quiere conseguir el recorte comprometido de un 23% en 2030 sobre 1990, protagoniza muy relevantes aumentos.

El documento indica que las emisiones españolas de gases de efecto invernadero en 2021 crecieron un 5,9%, convirtiendo en un espejismo las reducciones logradas durante la pandemia y colocándose de nuevo en idéntica cantidad a la de 1990. La tendencia, según los mismos expertos, no hizo sino empeorar con el dióxido de carbono lanzado a la atmósfera hasta mayo de 2022, que refleja un aumentó estimado en un 9%.

La razón fundamental de los crecimientos en los dos años es la cada vez mayor generación CO2 por la quema de combustibles fósiles en el transporte, con un aumento del 13,9% en 2021 y otro del 14% hasta mayo de 2022, y la todavía importante quema de carbón y otros combustibles fósiles como el gas natural para la generación de electricidad, debido a la insuficiente apuesta y desarrollo de las energías renovables (termosolar, eólica e hidráulica).

Las estimaciones que avanzan para este año suponen un doble varapalo. Por un lado, si se confirmase o empeorase el 9% de aumento de 2022 España no solo elevaría las posibilidades de incumplir su parte del Acuerdo de París, el pacto mundial que pretende que la temperatura de la Tierra no se eleve más de dos grados en todo el siglo XXI, sino que podría cosechar el mayor aumento anual de las emisiones de CO2 de los últimos 32 años.

Sin efectos de la nueva ley

El otro punto negativo es que, al menos por el momento, la aprobación hace justo un año de la primera ley de Cambio Climático, la norma que compromete el recorte español del 23% de las emisiones de dióxido de carbono para el final de la década, no ha provocado mejora apreciable alguna. Lo que quiere decir que aún están sin aplicar la mayoría de los programas y políticas que contempla para sustituir los combustibles fósiles e incentivar la eficacia y el ahorro energético en el transporte, la edificación y en la actividad del sector servicios.