Cuentos Chinos

¿Qué teme señor presidente?

19/04/2019

Mira que repitió hasta la saciedad el presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, que estaba deseando comparecer cuanto antes ante la autoridad judicial para dar todas las explicaciones oportunas y que no tenía nada que esconder, más bien, todo lo contrario. Que quería aclarar que su proceder en este turbio caso fue totalmente ajustado a la legalidad y que nada de lo que se hizo en el consistorio lagunero cuando él era el patrón del mismo, fue lo que la oposición considera y por lo que lo han denunciado.

Pues llegó el gran día, el de la comparecencia de Clavijo para prestar declaración en calidad de investigado en este caso Grúas y, sorpresa, en vez de presentarse ante todos para afrontar el mal trago y responder a todas las cuestiones que se le iban a plantear, primero llegó una hora y cuarto antes de que abrieran al público las puertas de los juzgados de La Laguna, haciéndose valer de su condición privilegiada de presidente del Gobierno de nuestra comunidad y luego, ya en la sala, no quiso afrontar el interrogatorio de las representaciones legales de los dos partidos que denunciaron este presunto caso de corrupción: Unidas se Puede y Por Tenerife. Dos cuestiones que rechinan bastante y que chocan frontalmente con esa intención de dar la cara que en todo momento transmitió Clavijo en las últimas semanas y que, finalmente, quedó en nada.

«Comparecer en Presidencia para tratar un tema que se coció en La Laguna, es un intento baldío de muestra de poder»

Probablemente la presencia de su nuevo abogado José Antonio Choclán, –quien solo por atenderte ya tiene una minuta de miles de euros– ha hecho que las cosas cambien y le haya recomendado mesura en sus respuestas y, para evitar problemas, que no se sometiera a las preguntas incómodas de la otra parte. Algo lícito, por supuesto, pero alejado de la trasparencia e inocencia que ha promulgado desde el inicio de este procedimiento. Tampoco suena a excusa válida que justificara su llegada tan temprana al edificio judicial diciendo que iba a reunirse antes con su letrado, cuando podría haberlo hecho en cualquier otro lugar para luego ir a declarar como todo ciudadano. Es decir, a su tiempo y hora afrontando, eso sí, que todos los medios de comunicación captaran la incómoda imagen de un presidente entrando en un juzgado para declarar en calidad de investigado. Y si no era por evitar a los medios, ¿por qué luego entonces intentó evitar salir por la puerta principal?

Por último, el que haya comparecido en sede presidencial para tratar un tema que se coció en La Laguna, es un intento baldío de muestra de poder ante los críticos, oposición y en campaña electoral. El tiempo, y la magistrada, dirá quién tenía razón en todo este embrollo.