Pepe Mel, contra viento y marea

24/03/2019

La UD se juega las pocas opciones que le quedan para meterse en la pelea por alcanzar la promoción de ascenso y el técnico madrileño afronta el partido en cuadro. Con cinco bajas de prestigio, toca nadar a contracorriente para lograr los tres puntos

Se le acaban las balas a la UD. Pepe Mel lo sabe y, según sus cuentas, no hay margen de maniobra. Es ganar o ganar. De momento suma un triunfo y una derrota al frente de Las Palmas. Necesita ocho o nueve victorias y cada error, por mínimo que sea, pone más tierra de por medio con el objetivo de los playoffs. Esta noche, ante uno de los colosos de la categoría de plata del fútbol español, el técnico madrileño y la escuadra amarilla tienen una oportunidad de oro. No va a ser fácil. El Granada está volando en la tabla y no piensa regalarle nada a los isleños. Habrá que sudar sangre. Y si ya el encuentro tenía dificultad máxima, con las bajas del representativo se multiplica el nivel de exigencia. Cinco futbolistas de importancia capital en el equipo no podrán formar parte del frente de batalla en los Cármenes.

Al lesionado Sergio Araujo se le sumó el infortunio de Danny Blum la semana pasada contra el Mallorca. Y por si fuera poco, tampoco podrán estar Fidel Chaves ni Álvaro Lemos por sanción. Y eso no es todo, Rafa Mir, convocado con la selección española sub-21, tampoco podrá aportar su dosis de goles en vena, por lo que Mel tendrá que nadar a contracorriente para facturar los tres puntos con rumbo a la isla.

El choque de Gran Canaria, en la primera vuelta, se saldó con tablas y con la destitución de Manolo Jiménez. Ahora, y ya con el tercer técnico diferente en lo que va curso en el banquillo amarillo, solo vale un triunfo. No hay más opciones. Los de arriba no aflojan y la Unión Deportiva no arranca. De caer en tierras andaluzas también caerían las pocas opciones de meterse en la promoción de ascenso que quedan.

Es momento para que los que se vistan de corto den un paso al frente y muestren ambición. Ya cuestionó el propio Miguel Ángel Ramírez, presidente del club, en la previa de esta semana, el hambre de sus jugadores. Pocos han justificado sus altos emolumentos a día de hoy. Queda liga y deben sacar los dientes. El conformismo no sirve para nada en una categoría donde gana el que mejor mueva el pico y la pala. Con nombres no se va a ningún sitio.

Además, Mel deberá resolver el problema que le nace en las alas. Las bajas de Blum y Fidel, añadiendo la de Álvaro Lemos que también ha jugado de extremo, suponen un problema añadido. Ni con Mir puede contar para el galope por el costado. En esa posición solo tiene a Momo disponible y ya el de Las Torres está más para crear que para desbordar.

En portería seguirá Raúl Fernández. El arquero vasco es un seguro y una de las cartas a las que se amarra Las Palmas para pescar en Granada. En línea de cuatro podría haber variantes. Una será obligada. La décima amarilla de Lemos le abre las puertas a Eric Curbelo. En el carril izquierdo seguirá Alberto De la Bella. Y en el eje de la zaga, con Aythami y David García como pareja en estos dos primeros choques con Pepe Mel en el banquillo, podría volver Juan Cala. El sevillano, que se quedó en la grada ante el Mallorca, es el líder de la retaguardia y no se entendería una suplencia.

Por delante, doble pivote con Galarreta y David Timor. Eso sí, no descarten la opción del vasco tirado a la banda derecha. Maikel Mesa, en el ostracismo durante varios meses, recuperaría protagonismo en la zona de enganche. Una banda está asegurada para Momo. El puesto que queda vacante podrían cogerlo Peñalba (con Galarreta en banda), Dani Castellano (jugando de extremo) o Srnic (prácticamente sin saber qué tal se mueve por el campo).

Enfrente, un cuadro nazarí que está en auge y con las ideas muy claras. Las dudas están en si podrá jugar el examarillo Montoro, que está tocado y hasta última hora no se sabrá si llega a la batalla, y Dani Ojeda, grancanario cedido por el Leganés. Polémicas a un lado, pues el colegiado de la contienda nació en Granada, la Unión Deportiva tiene la enésima oportunidad (podría ser la última) de colarse entre los candidatos reales que quieren un billete hacia Primera División. De ganar, la moral se dispararía. En caso contrario, la tristeza se propagaría en una isla que respiraba fútbol del bueno en la élite y que ha visto cómo la idiosincracia canaria se ha ido ensuciando.