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Karim Benzema celebra su tercer y decisivo gol al PSG que dio la vuelta a la eliminatoria de Champions. Reuters
Benzema le recuerda a Mbappé quién es el rey
Octavos | Vuelta

Benzema le recuerda a Mbappé quién es el rey

Un 'hat-trick' del delantero culmina la épica remontada del Real Madrid ante un PSG que sigue sin estar a la altura de sus faraónicas ambiciones

Óscar Bellot

Madrid

Martes, 8 de marzo 2022

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Confirmada la alineación prevista del Real Madrid contra el PSG en el Bernabéu, Toni Kroos y Marco Asensio serán titulares contra el equipo francés. Carlo Ancelotti hizo público el once dos horas antes del inicio del partido y en él están el centrocampista alemán, junto a Modric y Valderde en la medular, y el jugador balear para ocupar la banda derecha del ataque blanco, con Benzema en el centro y Vinicius por la izquierda.

Escenario de páginas épicas para la historia que tuvieron entre las víctimas del miedo escénico que popularizara Jorge Valdano al Derby County, el Inter de Milán o el Borussia Mönchengladbach, entre otros, el Santiago Bernabéu se conjura para vivir otra gran noche europea frente al poderoso PSG de Kylian Mbappé. Amado y temido a partes iguales, el astro de Bondy pisará el coliseo que espera tenerle como buque insignia dentro de unos meses con el objetivo de atar una eliminatoria que tiranizó en el partido de ida con su desequilibrio, pero que no logró abrochar porque enfrente se topó con un imperial Courtois. Se espera un recibimiento digno del héroe que está por llegar. Pero desde el momento en que el árbitro desate las hostilidades, el templo de Chamartín solo mirará por sus colores.

La comunión con la parroquia que se apreció el pasado sábado al término del choque liguero contra la Real Sociedad no era sino el primer centro de ese jugador número doce que, más que nunca, debe ser la parroquia merengue para el cuadro de Carlo Ancelotti, que llega crecido a la cita tras saldar por victorias los tres duelos que ha librado en el campeonato doméstico desde que hincase la rodilla en el Parque de los Príncipes.

Robustecidos por ese pleno de triunfos, los blancos recibirán al PSG con una piel renovada. El repaso que le dio la escuadra de Mauricio Pochettino tocó una tecla en el ánimo de Ancelotti, que ha dedicado las últimas semanas a perfilar un bloque más agresivo, propositivo y amenazante desde larga distancia, sin perder por ello colmillo a la contra, su santo y seña en la primera mitad del curso.

El trece veces campeón de Europa también exhibe un gran estado de forma, aunque lamenta las bajas por sanción de Mendy y Casemiro, dos de los caciques de su engranaje defensivo. Minimizar los agujeros que dejan sus bajas es una tarea peliaguda para Ancelotti, que tirará de un apagafuegos de probada solvencia como Nacho para cubrir la vacante en el lateral izquierdo y tendrá que hacer ingeniería en el centro del campo para suplir a su antidisturbios de referencia.

Menos dudas encerraba el once de Pochettino, otro nombre que lleva tiempo en la órbita de Florentino Pérez y al que solo la consecución de esa ansiada 'orejona' que se entregará el 28 de mayo en Saint-Denis salvaría de la quema de Al-Khelaïfi. Superado el susto que dio antes de viajar a Madrid, Mbappé participó en la última sesión y todo apunta a que estará de inicio frente al que en unos meses podría ser su nuevo equipo.

La principal incógnita radicaba en la portería, donde Keylor Navas se jugaba el puesto con Donnarumma, titular en el Parque de los Príncipes. Finalmente el guardameta italiano será titular en el Bernabéu. Otra duda a despejar será el rendimiento defensivo de un equipo que suele partirse cuando presenta sobre el pasto a su tridente de campanillas. Di María ofrece mayor sacrificio que Neymar, pero el paulista es perfecto para aventar los demonios blancos junto a Messi. Más madera para una pelea de gallos que tendrá hondas consecuencias.

Benzema le recordó a Mbappé quién es el rey de Europa. Un 'hat-trick' del lionés culminó la épica remontada del Real Madrid frente a un PSG que sigue sin estar a la altura de las faraónicas ambiciones de su propiedad catarí. Ni con un tridente de ensueño será capaz de levantar este año la 'orejona' en la final de Saint-Denis. La UEFA diseñó un escenario aparentemente idóneo para que Nasser Al-Khelaïfi consumase el establecimiento de un nuevo orden futbolístico, pero el antiguo régimen se resiste a caer. Benzema defendió el fuerte y Florentino Pérez podrá seguir sacando pecho ante el valido del emir de Catar después de una noche histórica que alimentará la leyenda de un equipo irreductible.

El Real Madrid salió con una disposición muy distinta a la del Parque de los Príncipes. Agresivo e intenso en la presión, con un bloque más alto y una actitud decidida que conectó con su parroquia, entregada como en las mejores noches. Aplausos cuando se anunció el nombre de Mbappé por la megafonía y atronadora pitada para el resto de integrantes del PSG, especialmente para Neymar y Messi, a quienes no se perdona su pasado azulgrana.

Valiente el planteamiento de Ancelotti, cuyos pupilos robaban arriba y lograron encerrar al PSG durante el tramo inicial. El reverso negativo era que las ocasiones caían con cuentagotas. Apenas un disparo cruzado desde la frontal de Benzema que una fantástica palomita de Donnarumma impidió que alcanzase la escuadra y otro remate de cabeza del delantero lionés que salió lamiendo la cepa del palo fueron el escaso bagaje ofensivo de los blancos.

Real Madrid

Courtois, Carvajal (Lucas Vázquez, min. 66), Militao, Alaba, Nacho, Kroos (Camavinga, min. 57), Valverde, Modric, Asensio (Rodrygo, min. 57), Benzema y Vinicius.

3

-

1

PSG

Donnarumma, Achraf (Draxler, min. 88), Marquinhos, Kimpembe, Nuno Mendes, Verratti, Danilo (Di María, min. 80), Paredes (Gueye, min. 71), Mbappé, Messi y Neymar.

  • Goles: 0-1: min. 39, Mbappé. 1-1: min. 60, Benzema. 2-1: min. 76, Benzema. 3-1: min. 78, Benzema.

  • Árbitro: Danny Makkelie (Países Bajos). Amonestó a Paredes, Nacho, Vinicius, Carvajal, Donnarumma, Verratti, Kimpembe y Lucas Vázquez.

  • Incidencias: Partido de vuelta de octavos de final de la Liga de Campeones, disputado en el Santiago Bernabéu ante unos 60.000 espectadores.

La propuesta, además, entrañaba un riesgo descomunal, porque al PSG le bastaba lanzar en estampida a Mbappé para sembrar el pavor a su paso. El astro de Bondy olfateó el gol en dos disparos al primer palo que blocó Courtois e incluso celebró un diana que le anularía el VAR por fuera de juego de Nuno Mendes en el origen de la jugada. Sus cabalgadas demostraban que el hematoma en su pie izquierdo era un recuerdo lejano. A la cuarta no hubo salvación para el Real Madrid. Filtró Neymar a la pradera que había a la espalda de Carvajal y Mbappé hurgó en la herida con una definición marca de la casa.

La cuesta se le empinaba al Real Madrid, cuyo ímpetu inicial se había ido diluyendo con el paso de los minutos frente a un PSG al que se le abría un panorama teóricamente óptimo. La respuesta de Ancelotti, que había pedido a sus pupilos que jugasen un partido inteligente, fue la de siempre: Rodrygo por Asensio y Camavinga por Kroos. Confianza máxima en sus pretorianos.

En esas estaba el pleito cuando Donnarumma decidió echarle un cable al Real Madrid. Tembló el cancerbero con la presión de Vinicius y Benzema, que sumó el nombre del italiano a esa lista de víctimas de sus fechorías que abanderan Karius y Ulreich. Solo era el comienzo de la tormenta.

Porque como decía Juanito, «90 'minuti' en el Bernabéu son 'molto longo'». Ordenó zafarrancho de combate el Real Madrid, con su coliseo convertido en una caldera. Tuvo el segundo Vinicius, que la mandó a las nubes con todo a favor. Poco cuajado en estas lides pese a su lustrosa nómina, el PSG sufría escalofríos. Benzema olió sangre y se cebó con su presa. Emuló Modric a Michael Laudrup filtrando una bola para que el '9' se sentase a la mesa de Alfredo Di Stéfano. Pero, no contento con alcanzar los 308 goles de la Saeta Rubia, el gato de José Mourinho que mutó en león con el paso de los años volvió a despedazar a Donnarumma para tumbar al PSG y enseñarle el camino a Mbappé. Para reinar en el fútbol no basta con París.

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