Las filtraciones de San Bernardo, «complicadas de eliminar»

El informe interno elaborado por Sagulpa sobre las humedades en el aparcamiento subterráneo de la zona de Triana señalan problemas estructurales que no se corrigieron en la remodelación de la infraestructura, reabierta hace solo seis meses.

David Ojeda
DAVID OJEDA

Las filtraciones que provocan los problemas de humedad en el renovado aparcamiento subterráneo de San Bernardo, gestionado por la empresa municipal Sagulpa, son calificadas como «complicadas de eliminar totalmente» en un informe interno firmado por el arquitecto Roberto Baeta y fechado en el pasado mes de abril, después de unas lluvias caídas durante el mes de marzo que evidenciaron algunos de los problemas de la instalación.

El documento realizado por el arquitecto del departamento técnico de Sagulpa, de seis páginas, concluye que «teniendo en cuenta el estado del trasdós de los muros del edificio y el estado de la instalación municipal de recogida de agua en la calle Primero de Mayo, en opinión del técnico que suscribe este informe, es muy complicado eliminar las filtraciones completamente en esa parte del inmueble»

El parquin de San Bernardo fue reabierto el pasado 21 de diciembre, tras 28 meses cerrado por obras por el estado en el que se encontraba, y con la presión de los comerciantes de la zona Triana para poder contar con la infraestructura. El coste final de los trabajos fue de casi cinco millones de euros.

El subterráneo de cuatro plantas fue el primero de ese tipo en Gran Canaria, construido en 1969. Durante décadas se ha ido cerrando y abriendo por los problemas de filtraciones que sufre, y en los que insiste el informe interno de Sagulpa. «Las filtraciones al interior del edificio desde el lado de poniente de la calle Primero de Mayo se producen desde hace años, en parte porque la red municipal de saneamiento que pasa por ese lado de la calle no está en buen estado y, en parte, porque el agua se filtra por debajo de la ladera que da a esa parte de la calle y llega subterráneamente al aparcamiento a través de los muros de contención. Es muy probable que cuando se hizo el edificio no se realizase ningún tratamiento para evitar la entrada de agua en el trasdós de los citados muros», se expone en el informe.

Por ello, Baeta recalca en su valoración que «cuando se realizaron las obras de rehabilitación se impermeabilizó el forjado de cubierta que se localiza bajo la calle Primero de Mayo, así como parte de la acera, no pudiendo dar un tratamiento efectivo al trasdós de los muros debido al paso de instalaciones y la cercanía de la alineación de las fachadas de los edificios que se localizan, lo cual imposibilitaba la realización de excavaciones», insistiendo en que «el agua se filtra por debajo de la acera y aparece en la parte baja del forjado de cubierta. Es necesario revisar las arquetas existentes en la calle para comprobar si son estancas. En las partes donde no hay arquetas desde las que se pueda filtrar el agua, se pueden realizar inyecciones de resina en la parte inferior del forjado desde el interior, aunque eliminar completamente las filtraciones será complicado».

«Escasa entidad»

Aunque en la valoración interna de la empresa pública se consideran en principio problemas de «escasa entidad», a pesar de que el aparcamiento solo ha cumplido seis meses desde su reapertura, se señalan problemas que podrían seguir complicándose durante los próximos meses. «En el caso de la cazoleta de la rampa de salida, será necesario hacer un mantenimiento de la misma para evitar que se obstruya debido a la acumulación de barro, esto genera la formación de charcos que se acaban filtrando a la planta inferior puesto que los forjados intermedios del edificio no están impermeabilizados».