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El empresario, en un acto de Toyota Canarias. Presidió, además, la patronal de Las Palmas, la Cámara y Unelco, entre otros cargos. C7
Ferrera murió por metástasis cancerosa

Ferrera murió por metástasis cancerosa y las hijas llevan meses con denuncias a la viuda

El empresario estuvo un lustro combatiendo un cáncer de pulmón que se extendió. Intentó, sin éxito, resolver las diferencias económicas

F.S.A.

Las Palmas de Gran Canaria

Domingo, 21 de agosto 2022, 02:00

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El empresario Ángel Ferrera, fallecido el pasado lunes en Gran Canaria, mantuvo una batalla de casi un lustro contra el cáncer y murió por esa enfermedad. Según fuentes próximas al empresario consultadas por este periódico, se le diagnosticó un cáncer de pulmón y se sometió a varios tratamientos, primero para combatir la enfermedad y finalmente, ante un proceso metastásico que afectó al cerebro y a los huesos, para asegurar una mínima calidad de vida hasta el fallecimiento.

Otras fuentes consultadas por este periódico descartan la hipótesis de un envenenamiento y subrayan que en todo momento estuvo bajo vigilancia médica, con seguimiento continuo. De hecho, fue el propio empresario quien, ante la progresión de la metástasis, optó por los cuidados paliativos.

El pasado viernes, tras divulgar el periódico digital CanariasAhora la noticia de lo ocurrido con la incineración, las propias hijas del empresario hicieron llegar a sus conocidos varios mensajes en los que expresamente reconocían que el origen de la suspensión de la cremación guardaba relación con «circunstancias anteriores (a la muerte) que llevan meses investigadas».

Es por ello que, además de la realización de la autopsia, se procedió a la toma de muestras y el envío de las mismas a un laboratorio especializado en Tenerife para determinar si hay rastros de medicinas que no se adecuasen al tratamiento contra el cáncer que padecía el empresario y que fue el origen de la muerte. Tanto el primer análisis forense, así como el parte médico inicial, señala que la causa de la muerte de Ferrera fue el cáncer.

«La petición no se hace por las circunstancias de su enfermedad terminal, que son incuestionables», escribieron las hijas de Ferrera en mensajes enviados de forma masiva a sus allegados, cuando ya se conocía que habían reactivado la batalla judicial contra la segunda esposa.

Agregan en esos mensajes que «el cuerpo se podría haber trasladado desde el martes, una vez realizada la autopsia, pero ha sido su señoría (y no las hijas) el que ha ordenado que permanezca hasta que finalicen el informe definitivo dado que la viuda no lo quería enterrar sino incinerar».

Ángel Ferrera estuvo casado en primeras nupcias con Margarita Alonso, con quien tuvo tres hijas. Margarita Alonso falleció en 2007. Después, el empresario se casó con María Ángeles Tavío, con quien vivió hasta el día de su fallecimiento.

La investigación judicial que derivó en la suspensión de la incineración de los restos mortales del empresario el pasado martes tiene su origen en al menos dos denuncias previas de las hijas sobre la segunda esposa, María Ángeles Tavío.

Ambas denuncias fueron, según fuentes próximas consultadas por ese periódico, archivadas pero hubo recurso pendiente de resolución. Una se centró en las sospechas de que se estuviese medicando a Ángel Ferrera al margen de la prescripción por el cáncer, lo que podría derivar en un intento de envenenamiento, y otra sobre un supuesto episodio de violencia en el ámbito doméstico contra el empresario. En este segundo caso llegaron a personarse en el domicilio familiar agentes policiales y fue el propio Ferrera quien desmontó con su testimonio la denuncia. Sobre la hipótesis del envenenamiento, las fuentes consultadas por este periódico insisten en que el seguimiento médico al que era sometido hacía imposible esa tesis.

Disputa económica

El trasfondo del enfrentamiento entre las hijas y la segunda esposa es, según las fuentes consultadas, básicamente económico y el empresario era consciente de ello. De hecho así se lo manifestó con pesar a muchas personas de su entorno, tras ver cómo fracasaban los intentos de reconducir la disputa encabezada por las hijas.

Respecto al hecho de que no hubiera velatorio, fue el propio Ángel Ferrera quien lo dejó así ordenado en su testamento vital. En el mismo incluyó que sus restos mortales fuese incinerados, un deseo que no se ha podido cumplir la acción judicial instada por las hijas. Dejó también ordenado que sus cenizas sean depositadas en el panteón familiar, en el cementerio de San Lázaro, y así lo hará la viuda cuando le sea entregado el cadáver y se proceda a la cremación.

El funeral del pasado jueves en la parroquia de Santa Catalina fue organizado por las hijas y no acudió la viuda. De hecho, en la esquela familiar no se la incluyó.

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