El estudio de los registros técnicos en la Operación Yéremi

23/01/2018

La Policía Judicial analizó en la denominada Operación Yéremi a familiares, vecinos, trabajadores, usuarios de la zona, registros telefónicos, cámaras de seguridad, multas de tráfico y hasta pagos electrónicos para conseguir alguna pista del paradero del menor desaparecido.

Llamadas y mensajes en la zona. 12.690 registros registrados en el área de influencia.

Los investigadores dividieron esta fase de la investigación en varias partes y una de ellas fue el cotejo de todas la llamadas y mensajes entrantes y salientes de los repetidores de telefonía del barrio. Se solicitó a las compañías telefónicas el registro de todas las llamadas y SMS entrantes y salientes de la zona investigada en la hora de la desaparición, con el beneficio que conlleva que en esa época no existía el Whatsapp. La Guardia Civil cotejó un total de 38.992 registros desde el 3 de marzo hasta el 10 de ese mes por si hubiese sido un acto premeditado y el depredador había frecuentado la zona para preparar el hecho en sí. De los 38.992 registros totales, 12.690 correspondieron al día de los hechos en una franja horaria en la que hubo mucho tráfico.

Las cámaras de seguridad. Una –en su calle– no servía el día de la desaparición.

Entidades bancarias, estaciones de servicio, establecimientos públicos y privados... se solicitaron por parte de los agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil todas las imágenes y se analizaron al detalle. En este caso, se amplió incluso la cuadrícula hasta las entradas y salidas del barrio y de la avenida de La Unión. Como anécdota, cabe destacar que justo en la calle donde residía la víctima, concretamente en el número 57 de Honduras, había una cámara de seguridad en un negocio de electrónica que, casualmente y por desgracia, justo en ese día no funcionaba. De haber servido, la cámara hubiese captado las imágenes del solar donde fue visto por última vez el hijo de Ithaisa y Juan Francisco ahorrando 11 años de angustia.

Robos, multas y pagos electrónicos. Analizaron hasta 145 denuncias de tráfico y 91 de radar.

Se cotejaron todas las denuncias de robos de vehículos en Gran Canaria en las fechas anteriores al hecho investigado porque es habitual que un delito se cometa con un coche sustraído previamente. También se analizaron todas las infracciones de tráfico que se cursaron en Vecindario con la idea de localizar a todos los conductores que se encontraban en ese lugar. Se cotejaron 145 denuncias y 91 de radar cursadas por la Policía Local del municipio esa semana. También, los especialistas de la Policía Judicial analizaron todos los pagos realizados con tarjetas de crédito en los establecimientos públicos de la zona para definir si un posible sospechoso se movía en ese momento por el enclave investigado. Estas medidas fueron todas autorizadas por el juez al considerarse un caso extraordinario y de especial gravedad.

Los centros deportivos, al detalle. Se identifica a los usuarios de piscina y estadio municipal.

El equipo que trabajó en la fase inicial de la Operación Yéremi también centró sus esfuerzos en analizar de manera detallada todos los centros deportivos de la zona y sus usuarios. Entre ellos figuraban instalaciones como la piscina municipal del municipio, o el estadio de Santa Lucía en el que hay un campo de fútbol de césped natural, un gimnasio y una pista de atletismo. Esa operación conllevó tener que localizar e identificar a cada usuario de las instalaciones antes referidas y entrevistarles para determinar qué vinculación tenía con el barrio, entre los cuales había atletas, futbolistas, entrenadores e incluso dirigentes de las entidades deportivas que entrenaban en los centros referidos. Fue una actividad costosa pero fundamental para cotejar posibles sospechosos.