De fiel cuidador a parricida, retrato del crimen de Alcaravaneras

22/10/2018

El relato del homicidio de José Rafael Hernández y la muerte de su mujer, María Dolores Sánchez, se ha ido esclareciendo ante la Justicia en un barrio que ya supera la primera impresión de lo sucedido y revela que la tensa intrahistoria familiar, marcada por supuestos maltratos y abusos psicológicos, era conocida por todos.

Lo que comenzó siendo un suceso sin precedentes en el barrio capitalino de Alcaravaneras ha terminado revelándose como la inevitable consecuencia de una familia atravesada por el dolor, la violencia y la amargura. El caso comenzó la tarde del lunes, cuando se notificaron las muertes del abogado y poeta José Rafael Hernández y su esposa María Dolores Sánchez. En la calle Italia se arremolinaban los vecinos que no daban crédito al entonces rumor de que el causante podía haber sido el hijo de la pareja, Marcos Hernández, detenido por la policía como presunto autor de los hechos.

En un principio, se había barajado la hipótesis de que había asesinado a su padre después de encontrarse muerta en la residencia familiar -supuestamente por causas naturales- a su madre, a quien cuidaba desde hacía años debido a que sufría de una enfermedad degenerativa. Los primeros testimonios de sus allegados, aún conmocionados, insistían en que el hombre, de 43 años de edad, era una persona bondadosa, dedicada y, en cualquier caso, incapaz de cometer el delito. Sin embargo, el miércoles el magistrado titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Las Palmas de Gran Canaria comunicaba finalmente su ingreso en prisión comunicada y sin fianza, pero con la sorpresa de que el juez le había añadido otros dos delitos: homicidio por imprudencia y abandono de una persona discapaz, en relación a su madre.

Evidencias

Si bien en el barrio no defienden al detenido, continúan afirmando que el hijo «se desvivía» por la difunta y que, incluso, había dejado su trabajo para dedicarse en exclusiva a sus cuidados. Lo cierto es que, a su vez, comenzaron a salir a la luz las evidencias de las deplorables condiciones higiénicas en las que se encontraba en la vivienda familiar. Un hecho que, además, comprobó el instructor en la diligencia del levantamiento de los cadáveres, y que fue relatado posteriormente por el propio detenido, quien aseguró haber limpiado la sala antes de la llegada de la policía para que no pareciera descuidada. Según su declaración ente el juez, se encontraba desbordado con la situación.

Los investigadores consideraron que los hechos podían estar relacionados con las diferencias que existían entre el padre y el hijo sobre el cuidado de la madre. Quienes los conocían, apuntaban al carácter tosco del abogado, aunque nunca se manifestaron altercados. De puertas para afuera la historia parecía una cosa, pero la tragedia se cultivaba en el interior.

Tensiones

Así, una vez esclarecidas las causas de ambas muertes, en la calle surgen nuevos rumores sobre la tensa relación familiar y todo apunta a «un impulso guiado por la locura» de un joven que llevaba años sufriendo abusos. Los supuestos maltratos y el constante menoscabo psicológico por parte del padre, tanto hacia su mujer como hacia el hijo, eran conocidos por todos y se cimentan ahora en la carta de un familiar que publica que la figura idealizada del poeta dista mucho de la realidad. En ella lo describe como una persona «ruin, machista y homófoba» y critica el abandono económico y la escasa implicación de Hernández con su familia. Una versión que coincide, también, con la de los más allegados.

En este momento, con las pruebas recogidas por la policía y la declaración de Marcos Hernández, el Tribunal Superior de Justicia de Canarias considera la investigación prácticamente concluida.

El relato judicial de los hechos

Por imprudencia. Según la versión del hijo, tras percatarse de que a su madre le sucede algo intenta reanimarla durante una hora. Desconcertado por si esta viva o muerta, mantiene una vigilia pero ante la llegada del padre no le comenta nada. Tras el homicidio de este limpia el cuarto para que no pareciera que su madre estaba desatendida y tiró hasta dos bolsas de basura (pañales de orina y heces incluidos) en el contenedor de basura. Queda pendiente concretar por qué se suspendió la atención médica domiciliaria desde hace seis meses.

El homicidio del padre. La autopsia revela que la causa de la muerte fueron diez golpes propiciados por un hacha de grandes dimensiones. Dos de ellos no le acertaron, uno prácticamente le seccionó el brazo y otro le fracturó el cráneo. Esto revela la intensidad del ataque, más aún teniendo en cuenta que el hijo arremetió contra la víctima mientras ésta estaba consciente acostada en la cama, algo que hacía habitualmente, por lo que no tuvo manera de defenderse. Ante la duda de si lo había matado, el hijo comprobó la temperatura del cadáver varias veces antes de confesar.