La hija de Juani Ramos, desaparecida en 2016, asume que las esperanzas de que esté viva son escasas

Dácil Falcón: «Somos realistas, mi madre no volverá»

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03/12/2017

La tarde del 20 de agosto de 2016, Miguel Ramos, un cocinero residente en Bañaderos, se dispuso a recoger a su expareja, Juani Ramos, en su casa de La Paterna para ir a dar una vuelta. A parecer, ambos a pesar de haber roto su relación sentimental, seguían manteniendo el contacto y por ello, ese sábado por la noche se habían citado para ir a comer algo y charlar.

Pues esa cita se convirtió en la última vez que se vio con vida a Juani Ramos, madre de dos hijos –Dácil y Daniel– y abuela de un crío, que a sus 58 años desapareció sin dejar rastro. Su expareja, Miguel Ramos, está siendo investigado por el Juzgado de Violencia de Género Número 2 de Las Palmas de Gran Canaria por su presunta desaparición y posterior muerte, aunque este caso está aún en fase de instrucción.

Pero mientras los investigadores trabajan día y noche para intentar resolver dónde se encuentra el cuerpo de Juani Ramos, su hija Dácil rompe su silencio y se atreve a contar lo que siente y cómo han sido estos 15 meses de agonía. «Es una situación muy dolorosa, nos encontramos muy mal porque no hay noticias y no sabemos nada de nuestra madre. Ha pasado más de un año y estamos igual y mientras la persona que sabe dónde está ella sigue sin hablar ni decir nada. Es muy duro», relata visiblemente emocionada Dácil Falcón. Ella, junto al resto de su familia y seres queridos, se han desvivido durante este tiempo en la búsqueda silenciosa de su madre, sin hacer ruido y alejados del escándalo mediático, pero ahora siente que ha llegado el momento de expresar sus sentimientos «porque es muy duro llevar esta angustia mientras alguien que sabe dónde está mi madre, lleva su vida con tranquilidad y sin contar lo que hizo», confiesa. «Siempre habíamos mantenido la esperanza de que apareciera ya que veíamos todos los esfuerzos que estaban realizando los investigadores, y en algún momento iba a regresar, pero nunca sucedió y eso merma cada día más», afirma esta entrenadora de gimnasia que a duras penas ha podido ir rehaciendo su vida tras el varapalo de dejar de tener noticias de su madre.

Apunta al sospechoso Miguel Ramos como el autor de su desaparición

A pesar de que sostiene que «la esperanza es algo que nunca se pierde y tengo la ilusión de que mi madre aparezca. Tenemos la certeza de que la policía y desde el juzgado se está haciendo todo lo posible ya que hay muy buenos profesionales detrás, me consta y confiamos en que todo este trabajo de su fruto en algún momento», pero también reconoce que, con el paso del tiempo, el hecho de encontrarla con vida «sería un sueño, pero también somos realistas y, tristemente nos hemos hecho a la idea de que no volverá con nosotros. Duele decirlo, pero creo que mi madre no va a aparecer nunca y si lo hace, no será con vida», añade con lágrimas en sus ojos.

Dácil Falcón no puede evitar referirse a Miguel Ramos, el único sospechoso de la presunta desaparición y muerte de su madre y actualmente en libertad con cargos: «Desde el minuto uno yo sabía que había sido él. Siempre pensé que él estaba detrás de lo que había pasado incluso en el momento en el que lo llamé para preguntarle si sabía donde estaba mi madre. Por sus palabras, su manera de actuar... sabía que algo había pasado y siempre pensaré que Miguel está detrás de la desaparición de mi madre», afirma si tapujos.

Además, añade refiriéndose a las versiones contradictorias que ofreció el sospechoso a los investigadores acerca de lo que había pasado la noche de la desaparición de Juani Ramos que «si tú no tienes nada que ver, no tienes por qué mentir, esconderte o no ayudar. Miguel en ningún momento nos ayudó a buscar a mi madre. Desapareció sin más. Desde el día después de que mi madre no regresó no he vuelto a tener contacto con Miguel Ramos. No nos hemos acercado a él y no lo quiero ver. Yo tenía una relación cordial con él puesto que era la pareja de mi madre y, me gustara o no, tenía que respetarlo. Miguel no estaba muy metido en el entorno de la familia y yo lo veía porque iba todos los días a ver a mi madre con mi hijo, pero poco más», detalla,

Ahora, quince meses después de haber visto por última vez a su madre, Dácil Falcón espera que «Miguel o alguien, como persona humana, recapacite y diga la verdad porque está haciendo mucho daño, no solo a mi familia, sino a mucha gente que ha sufrido demasiado durante estos meses. Que tenga esa humanidad para ayudarnos a poder decir adiós a mi madre y que descanse en paz como merece. Se lo suplico», pide rota de dolor.

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Informe de riesgo.

El Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 2 de Las Palmas de Gran Canaria que instruye este caso, ha solicitado la práctica de un estudio al acusado Miguel Ramos de valoración del riesgo en los femicidios que será practicado por el médico forense Miguel Lorente Acosta, uno de los referentes en este campo a nivel internacional. La petición se ha remitido desde el juzgado y se está a la espera de que se practiquen las diligencias en breve y se emita un informe.

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Un caso con demasiadas incógnitas

El caso de la desaparición de Juani Ramos en la noche del 20 al 21 de agosto de 2016 sigue arrojando demasiadas incógnitas que aún siguen sin poder resolver los investigadores de la unidad de Homicidios de la Policía Judicial.

Por el momento y durante estos quince meses desde que Juani Ramos hubiese sido visto con vida por última vez, se han practicado numerosas diligencias, interrogatorios, pruebas forenses, análisis de conducta, rastreos por tierra, mar y aire, pero se sigue sin dar con el cuerpo de esta mujer de 58 años residente en el barrio de La Paterna.

Los investigadores han dirigido su línea de investigación principal al papel desempeñado en esta historia por Miguel Ramos, expareja sentimental de la desaparecida y la última persona que estuvo con ella hasta que se perdió su rastro. La relación de ambos no era del todo plácida y, según se averiguó tras el suceso, presuntamente Juani Ramos seguía en contacto con el sospechoso debido a que le estaba pagando mensualmente una deuda contraída por culpa de éste último y que había embargado sus cuentas. Por este motivo no quería perder el vínculo con el presunto agresor, puesto que pensaba que si lo alejaba de su vida, no le seguiría abonando la deuda.

Tampoco ven lógico el hecho de que Miguel Ramos mintiera en sus declaraciones iniciales. Primero dijo que había ido a Las Torres con Juani, luego que fueron al norte en el barranco de Moya, pero las señales de los móviles sitúan a ambos en la zona de El Guincho, luego en la casa de Miguel Ramos en Bañaderos y, en ningún caso, de vuelta a La Paterna como sostiene el acusado de desaparición y muerte.