El tripartito rechaza rescatar las escuelas infantiles

31/01/2020

El grupo de gobierno bloquea una moción del PP para que retirar la concesión a Ralons del servicio mientras las empleadas culminan una nueva jornada protestando frente a las Casas Consistoriales.

El tripartito que gobierna Las Palmas de Gran Canaria, integrado por PSOE, Podemos y Nueva Canarias, vetó en el pleno una moción del Partido Popular que pedía que el Ayuntamiento rescatara el servicio de las escuelas infantiles municipales, ahora mismo en manos de Ralons, que se encuentra en un escenario de conflicto laboral por los recurrentes retrasos en los pagos que sufren sus trabajadoras. Estas tomaron ayer la plaza de Santa Ana y, arropadas por un grupo de padres, quisieron dar visibilidad a su protesta.

El gobierno de la ciudad presentó una enmienda a la moción de los populares. Su texto era escueto. «El Ayuntamiento seguirá velando por el cumplimiento de la prestación del servicio y adoptará las medidas oportunas para garantizarlo», leyó Lourdes Armas, concejala de Educación, que volvió a repetir el texto cuando Pepa Luzardo, portavoz del PP, volvió a preguntarle por el posible rescate de un servicio que afecta a once centros, más de 200 trabajadores y 1.200 niños.

Tras votarse a favor en la enmienda, el tripartito desestimó la moción de la formación conservadora dando por zanjado este tema en un pleno que estuvo protagonizado por la concentración de protesta que se produjo a las puertas de las Casas Consistoriales durante la primera hora de la sesión en Santa Ana.

En la asamblea del próximo jueves –6 de febrero– hablarán de poner en marcha nuevas medidas para visibilizar su situación. Tal y como ya avanzaron días atrás, la próxima maniobra sería acudir a un paro total del servicio, después de haber aceptado mantener un servicio mínimo del 50% en las cuatro fechas de huelga que han llevado a cabo hasta ahora.

Las trabajadoras lamentan que no haya un nuevo pliego preparado

Luzardo insistió a Lourdes Armas sobre el nuevo pliego del concurso y sobre si el Ayuntamiento está trabajando para evitar que Ralons prorrogue en agosto dos años más la concesión, como le permite el convenio. Ante esto solo encontró una respuesta: «Somos sensibles con la preocupación de las trabajadoras. La prestación del servicio se hace desde el respeto. Todo es conforme a la legalidad y nos consta que las trabajadoras ya han cobrado lo que se les debía de diciembre», indicó la concejala, encontrando por contestación un «esto me da miedo» de Luzardo. Mientras esto pasaba dentro del Salón Dorado, en la calle las trabajadoras defendían que «el maestro luchando también está enseñando».

Resistencia.

Yolanda Pérez, de la escuela Blancanieves, fue una de las más claras en señalar los motivos de su lucha. «No hubiésemos llegado a esta situación si la concejala hubiera tenido el pliego hecho. Sabían cómo estábamos de antemano, como funciona esta empresa y no hicieron nada», manifestó.

Pérez asegura que tienen los suficientes argumentos para exigir el rescate del servicio. «La situación se repite. De 2017 a 2018 estuvimos un año entero cobrando mal. Ahora entran en concursal y queremos garantizar nuestros salarios. Cobramos 900 euros con los que no podemos ahorrar para prepararnos para los impagos. También queremos que haya materiales que faltan para hacer nuestro trabajo, que curiosamente apareció cuando salimos a protestar».

Los padres secundan el paro. Como es el caso de Arantxa Sánchez, presente en la protesta. «Fue sorprendente enterarnos por la prensa, porque nunca sentimos incomodidad por su situación en el trato diario. Los padres sí sabíamos cosas de cómo funciona la empresa por situaciones como cambios bruscos de comedor, por ejemplo, sin informarnos. Es de alabar el trabajo que ellas han hecho, incluso sin agua en los centros ellas se han buscado la vida», expone.