Para lo que hay que estar

«El Ayuntamiento no se puede esconder en la Ley de Contratos con las escuelas infantiles»

David Ojeda
DAVID OJEDA

Por mucho que busquen no van a encontrar una frase de politólogo norteamericano con la que esconder sus vergüenzas. No la hay cuando está en juego la atención y la formación de 1.200 niños de Las Palmas de Gran Canaria, que estos días son sujeto pasivo de la huelga de las trabajadoras de las Escuelas Infantiles Municipales, servicio del Ayuntamiento que hace una década Jerónimo Saavedra, figura de estrecho vínculo con Miguel Ángel Ramírez, otorgó a Ralons.

Han dicho basta y mucho han tardado. El relato de esta prestación de servicios se circunscribe a impagos y a falta de materiales, al esfuerzo no remunerado de unas profesionales que por ello, me consta por más de un usuario, cuentan con la sincera admiración de los padres.

Incluso han mantenido un servicio mínimo del 50% para que los pequeños no sean al final víctimas de un problema que se ha eternizado en el tiempo.

Y sí. La culpa es de la empresa, una corporación que probablemente haya sido una de las peores plagas que haya sufrido Canarias en muchas décadas. Pero no vale esconderse detrás de la Ley de Contratos para que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria no de un paso al frente para resolver esta situación. «Augusto toma cartas en el asunto», reclamaba una pancarta la semana pasada mientras el alcalde presumía de carnavales por Fitur.

La concejala de Educación no citó a los representantes de los trabajadores hasta que no leyó titulares que hablaban de un paro total. Ya pasó en verano, cuando el Ayuntamiento se inhibió en el caso los comedores escolares señalando a sus límites competenciales, mientras Patricia Hernández en Santa Cruz de Tenerife sí que tomaba cartas en el asunto. Para estas cosas es para las que hay que estar.