El convento más antiguo de Canarias aflora en Betancuria

09/11/2018

La fachada, los muros internos, las tejas, las baldosas, un vano y hasta cerámicas del antiguo convento de San Buenaventura, en Betancuria, han surgido durante los primeros sondeos arqueológicos. La Dirección General de Patrimonio Cultural financia esta investigación del primer convento cristiano de Canarias

El convento más antiguo de Canarias, y en el que vivió durante unos tres años San Diego de Alcalá, está empezando a aflorar en Betancuria. Por ahora son los muros de la fachada principal orientada al oeste y del claustro, más restos de cerámica de los siglos XV y XVI, tejas, baldosas, ladrillos y hasta dientes y huesos humanos. La Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias impulsa estos primeros sondeos arqueológicos en el convento franciscano de San Buenaventura, que lleva a cabo la empresa Tibicena.

Hasta ahora, Tibicena ha realizado cinco sondeos en el terreno adosado a la iglesia conventual que han ampliado los límites establecidos en las prospecciones arqueológicas realizadas por el juez Roldán Verdejo en 1975. Entre los hallazgos de este equipo formado por cinco arqueólogos, un restaurador y una bioantropóloga, destacan los muros de la fachada principal del convento franciscano que corre pareja a los muros de la propia iglesia y que está orientada hacia el oeste, mirando a la ermita de San Diego y al barranco. También han descubierto los cimientos de los muros interiores del edificio franciscano que giraba en torno al claustro y sobre los que, seguramente, se levantaba una segunda planta donde se localizaban las celdas de los monjes.

En estos vestigios se mezclan los siglos, como explica Marco Moreno, director de Tibicena. «Un parte es del siglo XV porque la pobreza de los materiales así lo avala. El vano, que luego se tapa y que podría servir de acceso al claustro, puede ser del siglo XVII». Entre los restos de cerámica doméstica localizados, Marcos Moreno, director de Tibicena, destaca las provenientes de Sevilla, las Mayólicas que tienen dibujos azules sobre blanco y los lebrillos usados para amasar el pan.

Las excavaciones, iniciadas en septiembre y a concluir en diciembre, también han destapado metales y restos humanos como huesos y dientes, «lo que es normal porque se enterraba a gente aquí, incluyendo a los propios monjes».

El convento franciscano de San Buenaventura se fundó en 1416 bajo los auspicios del papa Benedicto XIII, pocos años después de la conquista normanda de Jean de Bethencourt. Entre otras vicisitudes, fue arrasado en 1593 por el pirata argelino Xabán Arráez que acabó con casi toda Betancuria. Hay que esperar cuatro siglos, en 1883, a tener constancia de que está totalmente en el suelo, según las fechas manejadas por Moreno.

A pesar de que quedó sepultado por el deterioro y el expolio, se sigue llamando convento a la iglesia conventual que, sin techo, aún se mantiene en pie. La campaña arqueológica de la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno autónomo también prevé sondeos en esta iglesia.