La arista

El triunfo de Clavijo y el fracaso de Torres

25/02/2018

Hace hoy un año, los grupos de la oposición al Gobierno de Clavijo en el Parlamento de Canarias, se reunían, una y otra vez, en las salas y los despachos de Teobaldo Power para intentar alcanzar un acuerdo de mínimos con el que presionar al que todos consideraban el peor presidente que ha tenido Canarias. En plenas navidades de 2016 había protagonizado el mayor esperpento político de los últimos años. Después de una campaña en nombre propio contra los consejeros de su Gobierno, expulsó al PSC-PSOE para imponer su política de reparto insularista de los fondos de empleo y los 160 millones que consiguió del Estado, gracias a la mediación de José Manuel Soria, al que abrió las puertas de Canarias en plena campaña electoral.

En esa operación política, Fernando Clavijo, se quedó solo y debilitado, pidiendo a gritos que el PP entrara en el Ejecutivo, eso sí, a precio de saldo.

No existían condiciones para una moción de censura al presidente, pero se hablaba de ella, dejando al Ejecutivo en una difícil coyuntura. Nadie jugaba a la ingenuidad de censurar, ni tan siquiera de amagar. La debilidad de Rajoy en Madrid y la inestabilidad y falta de liderazgo del PSOE, inmerso en plena crisis de Pedro Sánchez, con Susana Díaz mandando en la sombra, imposibilitaba movimientos de envergadura política.

En aquel momento se trataba de crear un frente común de mínimos: cambio del presidente de la RTVC, una de las piedras angulares de la política de comunicación de Fernando Clavijo, renovación de los órganos dependientes del Parlamento de Canarias y acuerdo para la reforma electoral que acabase con la triple paridad, otra de los grandes pilares en los que se sustenta el insularismo caciquil de CC. Se abría una ventana por la que podría correr aire puro en Canarias, ventana que se cerró con la moción de censura a Jerónimo Saavedra por parte de las Agrupaciones Independientes de Canarias. Desde abril de 1993, los insularistas, y, ahora sus hijos, primos y sobrinos, no se han bajado del poder en Canarias, siempre con un colaborador necesario, el PP o el PSOE, alternativamente.

«Todo esto que Clavijo ha conseguido con el estimable apoyo de importantes sectores económicos, incluidos los de Gran Canaria, que reciben su parte del pastel puntualmente, no es otra cosa que trabajo político de alcantarilla»

En esa estrategia de oposición, (julio de 2017), Asier Antona, en un gesto de valentía política importante, rechaza entrar en el Gobierno de Canarias. Se coloca así en la oposición, sabiendo que tendrá que apoyar a Clavijo en algunos asuntos, los que marca el pacto que tiene CC en Madrid con Rajoy. La oposición entiende que es posible el acuerdo de cambios en el Parlamento y continua la algarada, hasta que uno de los voceros del presidente del Gobierno advierte de que si las primarias en el PSOE las gana Ángel Víctor Torres, ese pacto se irá al garete los socialistas se convertirán en los mejores aliados de CC durante esta legislatura y para la que viene. A partir de ahí se conocen reuniones secretas, entre Clavijo y destacados miembros del PSOE, todas patrocinadas por la agrupación local de La Laguna, donde Pedro Ramos se ha hecho con el control del partido y las relaciones con Madrid al margen de la Gestora. Una de esas reuniones se conoce como la cena en casa de Loli Corujo, en Lanzarote, y en ella llegan a varios acuerdos, el principal: sostener a Negrín al frente de la Televisión Pública, a cambio de cobertura y protección para que Torres ganara las primarias con holgura. Al pacto se sumaron algunos poderes fácticos que ampliaron esa protección al nuevo líder del PSOE. Le prometieron muchas cosas, algunas ya las han incumplido, y desde que Torres acabe el trabajo que le encargaron, lo tiraran como una colilla. De hecho, lo desprecian. Es una pieza más en un puzzle que no maneja el PSOE, y que, una vez compuesto, desaparece en la imagen que proyecte.

Un año y dos meses después el PSOE ha roto el pacto con la oposición. Llega a un acuerdo con Clavijo que avergüenza a su militancia porque descubre que es más de lo mismo. En una estrategia de enredo mediático en los mensajes cumple con el primer punto del pacto: salvar a Negrín para que siga haciendo su trabajo. Una tarea la del presidente de RTVC que le recuerdo a Ángel Víctor Torres, que no es para él, ni para su gente, ni siquiera para el interés público, sino para la serpiente que lo ha fascinado y engañado, y que terminará asfixiándolo con sus anillos y engulléndolo después de arrastrarlo a la ciénaga. Coalición Canaria y sus poderes fácticos han logrado que el PSOE vuelva a su regazo, olvidando las afrentas de Clavijo meses atrás.

«Una situación que tampoco se traduce en un éxito ante la opinión pública, donde los verdaderos temas de preocupación siguen siendo los del día a día, los del empleo, las carreteras, la dependencia, las colas en la sanidad o los colapsos en urgencias»

El PP reacciona. Ve venir una configuración de poder a la que no opta si no se mueve. Vuelve silenciosamente al regazo de CC y deja hacer. El silencio del PP en estos meses delata sus intenciones. Aparece de nuevo en un pacto a tres bandas, con el PSOE y con CC, para repartirse, de forma desvergonzada, los puestos en los órganos de control del Parlamento de Canarias. El PP también ha abandonado al pacto de la oposición y aparece en la escena pública disputándole al PSOE la posición de apoyo a CC, es decir, en un año y dos meses, Clavijo ha pasado de la soledad más absoluta a tener dos novias entregadas a la causa. De no poder elegir nada, de estar en la puerta de salida, hoy tiene dos colaboradores, uno para unas cosas y otro para otras, y ambos mandando cínicamente mensajes públicos contra el Gobierno. Clavijo ha logrado romper el pacto de la oposición, mantener a Negrín y repartirse los órganos de control del Parlamento. Sólo le falta, y mucho me temo que el PP está flaqueando, romper el acuerdo para la reforma electoral.

Todo esto que Clavijo ha conseguido con el estimable apoyo de importantes sectores económicos, incluidos los de Gran Canaria, que reciben su parte del pastel puntualmente, no es otra cosa que trabajo político de alcantarilla, un submundo en el que se mueven muy bien algunos miembros del Gobierno, acostumbrados a surfear en aguas residuales. Una situación que tampoco se traduce en un éxito ante la opinión pública, donde los verdaderos temas de preocupación siguen siendo los del día a día, los del empleo, las carreteras, la dependencia, la mala gestión de los servicios sociales, las colas en la sanidad pública o los colapsos en los servicios de urgencias.

En este puzzle de poder queda un tercer elemento, Nueva Canarias. Los rumores sobre un pacto con CC están cada día más extendidos. De hecho en Madrid, frente a Rajoy, en lo que se denomina agenda canaria, están en sintonía. En política interior son el agua y el aceite, pero ¿Se quedará eternamente Román Rodríguez en la oposición viendo como CC puede gobernar con uno y con otro? ¿No ha llegado ya el momento de dar un salto o asalto y tomar el poder en CC? No creo que en estos momentos existan condiciones para ese pacto, para la reunificación nacionalista, entre otras cosas, porque ATI ha dejado de ser nacionalista para volver al insularismo más rancio y está más a la derecha que Blas Piñar. Algunos sectores de CC, sobre todo la izquierda majorera, y parte de Lanzarote, ven con bueno ojos ese pacto de futuro, pero en Nueva Canarias la cuestión inquieta. Apesta. Por soñar que no quede: Una Coalición Canaria sin Clavijo, sin Rosa Dávila, sin Carlos Alonso, sin ATI y con un presidente de Gran Canaria y progresista.

La única opción posible y real que debe barajar Nueva Canarias en el futuro, es un pacto de progreso con el PSOE y Podemos. La cuestión es con qué PSOE ¿Con el de Ángel Víctor Torres entregado a Clavijo para ser vicepresidente? Aún queda recorrido. Primero, habrá que ver si Torres puede alcanzar un acuerdo con todas sus corrientes internas para presentarse a las primarias a la candidatura a la presidencia del Gobierno. Habrá que ver, si ganara, por qué pacto optará. O con la derecha, con Clavijo, o con la izquierda con Román, Podemos y Ciudadanos. Lo que parece claro, es que si decide, mediado por la mediocridad de ser vicepresidente y bastón y basurero de Clavijo, el PP va a disputárselo, pero también tendrá que pensar Nueva Canarias en no seguir con los brazos cruzados y dejar que las cosas permanezcan, como hasta ahora, 30 años más.

«Una situación que tampoco se traduce en un éxito ante la opinión pública, donde los verdaderos temas de preocupación siguen siendo los del día a día, los del empleo, las carreteras, la dependencia, las colas en la sanidad o los colapsos en urgencias»