La arista

En CC creen que somos tontos

04/02/2018

Asier Antona decidió en julio del pasado año no entrar en el Gobierno de Canarias. Una posición inaudita en un partido desesperado por tocar el poder y contentar a la militancia más activa, dependiente de los cargos en las administraciones. Fue un gesto valiente. En aquel momento había en la oposición un acuerdo explícito para dejar en soledad a Coalición Canaria en los dos siguientes años y sacar adelante asuntos importantes. El trasfondo político era claro. Todos contra Clavijo. Se llegó a unos mínimos de consenso, como aprobar la reforma electoral, en Canarias o en Madrid, echar al presidente del Consejo Rector de la RTVC, Santiago Negrín, auténtico alter ego de la Presidencia del Gobierno y el mayor vehículo de propaganda y negocios en el ámbito audiovisual. La renovación de cargos dependientes del Parlamento era otro de los grandes acuerdos. En este contexto, es en el que hay que situar la negativa de Asier Antona a hacer de comparsa de Clavijo, me imagino que hay otras razones, quizás de más calado, pero desconocidas, al menos para la opinión pública.

Frente a la soledad, era evidente que CC reaccionaría para sobrevivir cuatro años más. Y lo hizo con la ayuda de una parte del PSOE, en concreto de Loli Corujo, hoy portavoz de los socialistas en el Parlamento. Colaboró activamente también el sector lagunero en Tenerife, los palmeros y el siempre inquieto Blas Acosta, que concibe más al PSOE majorero como una franquicia que como un partido político. Todo se pactó y se diseñó en Lanzarote, en casa de Loli Corujo, una reunión en la que dicen que estuvo Fernando Clavijo haciendo las promesas propias del régimen. No tardaron mucho las antenas mediáticas de Clavijo en pregonar que el PSOE ya estaba secuestrado por Coalición y se avendría al diálogo. El propio Ángel Víctor Torres afianzó los rumores de pacto secreto al dejar la puerta abierta al diálogo con todos, como así hizo en un auténtico paripé escondiendo los pactos a los que ya había llegado.

La situación para el PP cambió radicalmente y su estrategia se quedó colgada. En un despiste supino al respecto trataron de volver a hacer de palanca de CC para echar al PSOE y asegurarse la segunda plaza en mayo de 2019, pero ya era tarde para componendas y los pactos de esta legislatura estaban firmados con Ángel Víctor Torres, que ni siquiera presentó una enmienda a la totalidad de los presupuestos, conociendo, perfectamente, las partidas con las que se pagaban los favores a los caciques de su partido en las islas y a los de Coalición Canaria. En su habitual juego de trileros, CC sostuvo un puente de comunicación con el PP para mantenerse en un partido o en otro, según las circunstancias.

Hasta esta semana el PP no había reaccionado. Clavijo lo resucitó al filtrar la comida con Rajoy y tratar de dejar a Asier Antona como medianero, a las órdenes del propio Clavijo. Para empezar. Es imposible que Mariano Rajoy sitúe a uno de sus hombres a los pies de los caballos. Asier Antona tiene hilo directo con el presidente, y el único límite que le establece en Canarias, es el de la protección de los intereses del Gobierno en Madrid, no un cheque en blanco a Coalición Canaria para que haga y deshaga. Y para terminar, el valor del voto de Ana Oramas en Madrid a la hora de aprobar los presupuestos, ya no es el mismo. Primero porque aquí, en Canarias, CC está en absoluta minoría en el Parlamento y puede necesitar salvar la vida pidiendoselo al PP; es decir, en Canarias, Clavijo está en manos del PP y no el PP en sus manos, como ha querido hacer creer. Rajoy lo ha entendido muy bien y Antona también, lo que les permite cierta distancia, entre otras cosas, porque CC se vende por un plato de lentejas.

Y en segundo lugar, el voto más valioso de la Cámara es de un canario, pero no no de CC, sino de Nueva Canarias, que en esta legislatura si algo le interesa es dejar en evidencia a Fernando Clavijo, debilitarlo y, si puede, echarlo de la política, devolverlo a Leroy Merlin.

No son de oro fino las joyas que exhibe Clavijo, más bien bisuteria barata. Ni está lo fuerte que cree ni la oposición tan dividida como piensa en algunos asuntos. Claro, para otras cuestiones, los “negocios” y tratos a múltiples bandas, si tiene a Ángel Víctor Torres, que también debe estar haciéndose cruces por la que se le viene encima, en su partido y fuera de él.

Las mentiras y medias verdades de Clavijo sobre ese almuerzo con Rajoy hizo salir a Asier Antona. Estaba bastante enfadado, como siempre que Clavijo trata de dejarlo tocado, una estrategia incomprensible, porque, al final, siempre desmienten al presidente del Gobierno, que va quedando como un tramposo en esto de comunicar a los ciudadanos. Se trataba de una comida, de las muchas que está teniendo Rajoy, para hablar de los presupuestos del Estado. Comió con Albert Rivera, con Pedro Sánchez y con Íñigo Urkullo y mañana lunes come con otro líder político, pero nadie ha dicho nada. Ninguno de los políticos que han pasado por Moncloa han tenido la necesidad de filtrar sus contactos, salvo Clavijo que cree que la política se hace desde la propaganda y que mentir es gratis. Nada más llegar la prensa canaria a la mesa de Rajoy y a la de Soraya Sáenz de Santa María, levantaron el teléfono para aclarar a Asier Antona que nada de lo que se decía, ni en titulares ni en la letra pequeña, era verdad. Es más, el propio presidente del Gobierno, le animó a continuar en la misma línea y a colocarse, como había decidido, en la oposición. Y Antona tendrá que hacerlo, entre otras cosas, porque ha entendido que arrimarse a Coalición quema mucho y militantes y electores le piden distancia de quien maneja la política como quien juega al trile y de quien comienza a descomponerse electoralemente después de convertir el Gobierno de Canarias en el patio de su casa y creando un régimen que dura 30 años y del que vive la mayoría de la organización.

La etapa en la que existía la posibilidad de dejar sola a CC ha pasado. Es muy difícil que los grupos de la oposición, NC,Podemos y PP, recuperen la confianza en Ángel Víctor Torres para esa tarea. El hombre está hablando ahora con unos y con otros, posiblemente porque ya sabe como se las gastan en ATI y el futuro que le espera, pero nadie lo cree. Es curioso cómo en sólo tres meses Torres ha perdido la credibilidad. Nunca pensé que tan corto espacio de tiempo diera para mentir tanto a tantos. Tendrán que ser los hechos, los votos en el Parlamento al lado de la oposición, los que restablezcan la confianza, aunque es tarde, porque el daño a Canarias está hecho y el responsable es Torres. Queda al PP y al resto de la oposición sacar lo que sea posible de los acuerdos pactados y poner de relieve las contradicciones, los caprichos y los desmanes de CC y de Clavijo que ya se prodiga en los foros internacionales, en los que no es nadie, pero queda bien en su tele.

«Rajoy lo ha entendido muy bien y Asier Antona también, lo que les permite cierta distancia, entre otras cosas, porque CC se vende por un plato de lentejas»

«CC está en absoluta minoría en el Parlamento y puede necesitar salvar la vida pidiéndoselo al PP; es decir, en Canarias, Clavijo está en manos del PP y no el PP en sus manos, como ha querido hacer creer»

La arista

Director adjunto de Canarias7 y director de www.canarias7.es

Manuel Mederos