Un grupo de rusos recién alistados sale del centro de reclutamiento de San Petersburgo / efe

Putin aumenta su desafío a Occidente al firmar hoy la anexión de cuatro regiones de Ucrania

Moscú celebrará con una gran ceremonia la adhesión de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia pese al rechazo internacional

RAFAEL M. MAÑUECO Moscú

Era evidente que los «pseudoreferendos ilegales», según la definición más extendida entre los países de la Comunidad Internacional, organizados deprisa y corriendo por los prorrusos rebeldes en las regiones ucranianas de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia entre los días 23 y 27 de septiembre, no tenían otra finalidad que dotar a Moscú de una engañosa justificación para anexionarse estos cuatro territorios, como hizo en 2014 con Crimea.

De forma oficiosa se dijo que el presidente Vladímir Putin formalizaría este viernes la incorporación de nuevas tierras a Rusia, el país más grande del mundo con grandes extensiones todavía vírgenes. Y este jueves lo confirmó el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov. Según las palabras que pronunció ante los periodistas, «la ceremonia de firma de los acuerdos sobre la integración de nuevos territorios a la Federación de Rusia se celebrará mañana (viernes) en el Kremlin a las 15:00 horas» (una menos en España).

Peskov añadió que «Vladímir Putin pronunciará un discurso» durante el acto. La celebración de las «consultas» populares en los territorios ucranianos ocupados por las tropas rusas y en estado de guerra ha sido denunciada por Kiev, por todos los países de Occidente y hasta por Turquía. Tampoco China ni India han visto con buenos ojos tal medida al exigir respeto a la integridad territorial de Ucrania.

El nuevo órdago de Putin al mundo se escenificará en el Gran Palacio del Kremlin, probablemente en la sala de San Jorge, como se hizo en el caso de Crimea el 18 de marzo de 2014. En el evento estarán presentes los diputados y senadores de la dos Cámaras del Parlamento ruso, a quienes el primer mandatario ruso dirigirá su alocución.

Ellos tendrán que ratificar las actas de las anexiones firmadas en esta ceremonia con los cabecillas de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia. El lunes lo hará la Duma Estatal (Cámara Baja) y el martes la aprobación corresponderá al Consejo de la Federación (Cámara Alta) para después pasar al Tribunal Constitucional, antes de que Putin estampe nuevamente su firma.

El Ejército ucraniano controla partes significativas de Donetsk y Zaporiyia, además de áreas más pequeñas de Jersón. Lugansk es la única provincia de Ucrania que prácticamente está en manos de los separatistas y las fuerzas rusas, aunque no en su totalidad. Sin embargo, Moscú ya ha dejado claro que se anexionará, no sólo las zonas ahora en su poder, sino también las que faltan hasta alcanzar los límites administrativos de cada una de las cuatro regiones.

Armas nucleares

Por eso Peskov, el expresidente ruso Dmitri Medvédev y el propio Putin advirtieron la semana pasada que, una vez las partes que faltan por conquistar pasen a considerarse territorio ruso tras la anexión, Moscú empleará «todos los medios a su alcance para liberarlas», incluso armas nucleares. De ahí, la intensidad del órdago lanzado por el jefe del Kremlin y el peligro que se cierne sobre la paz mundial.

El portavoz de la Presidencia informó este jueves de que Putin reunirá mañana a su Consejo de Seguridad –en realidad el máximo órgano decisorio del país– para discutir los pasos a dar en adelante. También el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha convocado a su Consejo Nacional de Seguridad y Defensa. El exministro de Defensa de los rebeldes de Donetsk, Ígor Guirkín, alertaba hoy en su canal de Telegram que «emplear armas nucleares contra Ucrania abriría la caja de Pandora. Recibirían (de los aliados) las mismas armas atómicas y las utilizarían contra nosotros. En un plazo máximo de tres meses, responderían con un ataque nuclear».

Los festejos en Moscú no se limitarán a la ceremonia oficial en el Kremlin. En la Plaza Roja y en las calles adyacentes hay prevista una gran concentración, con concierto incluido, y puede que hasta con la presencia fugaz de Putin, algo todavía no confirmado. El escenario en la Plaza Roja lleva en la parte superior la inscripción: 'Donetsk, Lugansk, Zaporiyia, Jersón, Rusia'.

Los jefes designados por el presidente al frente de las cuatro provincias, Denís Pushilin (Donetsk), Leonid Pásechnik (Lugansk), Vladímir Saldo (Jersón) y Evgueni Balitski (Zaporiyia), llegaron a Moscú ayer para tomar parte en los actos. Tras la celebración de referendos en situación de guerra, sin apenas civiles, con los hombres luchando en el frente y en ausencia de un censo creíble, declararon que el sí a la incorporación a Rusia obtuvo un apoyo aplastante (en Lugansk más del 98%) y solicitaron al presidente ruso que procediera a la anexión.

Kiev ha declarado repetidamente que no reconocerá tales resultados. Lo mismo han manifestado Naciones Unidas, la OTAN, la UE y la mayoría de los países, sobre todo occidentales. Durante un encuentro de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), que reúne a muchas de las antiguas repúblicas soviéticas, Putin dijo este jueves que «sabemos que Occidente está elaborando escenarios para provocar nuevos conflictos en el espacio de la CEI. Pero estamos ya hartos» de enfrentamientos. A su juicio, «basta mirar lo que pasa entre Rusia y Ucrania, lo que pasa en las fronteras de algunos países de la CEI (Armenia, Azerbaiyán, Tayikistán y Kirguistán). Todo esto, por supuesto, es el resultado del derrumbe de la Unión Soviética».