Una cosechadora recoge trigo en un campo de Járkov en julio de este año. El acuerdo para la exportación ha permitido el traslado de más de 10 millones de toneladas de cereal para paliar la escasez alimentaria. / SERGEY BOBOK / AFP

Rusia vuelve al acuerdo para exportar cereales ucranianos

El Kremlin afirma que ha recibido «garantías por escrito» por parte de Kiev de que el corredor marítimo utilizado por los cargueros no será empleado con fines militares

RAFAEL M. MAÑUECO Corresponsal. Moscú

El Ministerio de Defensa ruso anunció este miércoles que Moscú reanuda su participación en el acuerdo para la exportación de cereales ucranianos tras haber recibido de Kiev «garantías por escrito» de que el corredor marítimo utilizado por los cargueros para el transporte de grano no será empleado con fines militares. Rusia suspendió el sábado su participación en el convenio después de que Ucrania atacara con drones la base de la Flota del Mar Negro en Sebastopol (Crimea) y dañara varios navíos.

En su comunicado, el departamento castrense ruso asegura que «Rusia considera que las garantías que recibió de Ucrania parecen de momento suficientes y reanuda la aplicación del acuerdo». Según su texto, las autoridades de Kiev se han comprometido «a no utilizar el corredor humanitario y los puertos ucranianos acordados en interés de la exportación de productos agrícolas para llevar a cabo operaciones militares contra la Federación Rusa».

Por su parte, el presidente ruso, Vladímir Putin, confirmó ante su Consejo de Seguridad haber «dado instrucciones» al Ministerio de Defensa para el relanzamiento de las exportaciones de cereal, pero avisó que «Rusia se reserva el derecho de retirarse de estos acuerdos si Ucrania viola las garantías».

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, afirmó en el Parlamento turco que «los envíos de cereales continuarán a partir de las doce horas de hoy, como estaba previsto». El acuerdo fue alcanzado el pasado 22 de julio bajo la mediación de Turquía y la ONU, cuyo coordinador de esta iniciativa, Amir Abdulla, se congratuló en Twitter de que Rusia se una de nuevo a un pacto que ha posibilitado la exportación de 10 millones de toneladas de grano para aliviar así la crisis alimentaria mundial desatada por la guerra en Ucrania.

Pese a la suspensión transitoria por Rusia del acuerdo, en los últimos días han seguido zarpando barcos con cereales de los puertos ucranianos del mar Negro. «Los buques civiles nunca pueden ser un blanco militar o ser tomados como rehenes, los alimentos deben circular», escribió en Twitter Amir Abdulla. Esta situación motivó que el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, advirtiera el lunes que en un momento cuando Rusia no puede garantizar «la seguridad de la navegación en esas zonas, dicho acuerdo es difícilmente aplicable. Y esto adquiere un cariz totalmente diferente, mucho más arriesgado y peligroso».

Mediación de la ONU y Ankara

De manera que Turquía y la ONU impulsaron numerosos contactos por vía telefónica para convencer al Kremlin de la necesidad de que no abandonase el acuerdo, entre ellos la conversación mantenida por teléfono el martes entre Erdogan y el presidente ruso, Vladímir Putin, quien exigió el lunes a Ucrania «garantías reales» de seguridad de que el corredor no servirá para organizar ataques. «Solo después de eso podríamos examinar la reanudación del trabajo», insistió Putin.

El Ministerio de Defensa ruso, citando una investigación de sus especialistas, sostiene que Ucrania utilizó drones submarinos lanzados supuestamente por un barco situado directamente en el corredor para el transporte de cereales, acusaciones que Kiev ha rechazado categóricamente y que considera un «falso pretexto» para suspender la participación en el acuerdo. Otro argumento esgrimido por Rusia, que Ucrania también desmiente, es el presunto envío de la mayoría de los cereales a Europa y no a los países pobres, que, según Moscú, están recibiendo un porcentaje ínfimo de lo exportado.

Putin reconoció el lunes que los últimos bombardeos masivos con misiles y drones contra ciudades ucranianas y sus infraestructuras energéticas, que han trastocado los suministro de agua y electricidad, «fueron en parte» la represalia por el ataque del sábado contra la base naval de Sebastopol. Aunque se ha subsanado parcialmente el suministro, el operador ucraniano, Ukrenergo, advirtió este miércoles que habrá nuevas restricciones debido a la inmensa cantidad de instalaciones que necesitan ser reparadas.

Según el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, los ataque rusos han dañado el 40% de las plantas energéticas del país.