El secretario general de la ONU, António Guterres, y el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, este viernes en Estambul / afp

Rusia y Ucrania pactan el desbloqueo de la exportación de grano a través del Mar Negro

La mediación de Turquía y Naciones Unidas logra que los contendientes en la guerra firmen por separado un acuerdo vital para resolver la crisis mundial de alimentos

MIKEL AYESTARAN

La guerra sigue en Ucrania, pero después de cinco meses de violencia las dos partes se han sentado este viernes en una mesa en Estambul para anunciar un acuerdo que desbloquea la exportación de grano ucraniano y de fertilizantes rusos a través del Mar Negro. El ministro de Defensa ruso, Sergei Shoigu, a un lado de la mesa, y el ministro de Infraestructura de Ucrania, Oleksandr Kubrakov, al otro, han estampado sus firmas en el documento bajo la atenta mirada del secretario de la ONU, António Guterres, y el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan. De cumplirse, este acuerdo evitará que miles de millones de personas se enfrenten al «peligro de la hambruna», en palabras de Erdogan, y aliviará la crisis alimentaria mundial.

Ucrania era el quinto mayor exportador de cereales del mundo hasta que Vladímir Putin ordenó a sus tropas invadir el país. De sus puertos salían una media de seis millones de toneladas al mes, sobre todo para abastecer a países de África y Oriente Próximo, pero la guerra ha cambiado las cosas. Los rusos se han hecho con el control de buena parte de la costa y atacan los puertos que conservan la bandera ucraniana por lo que las autoridades de Kiev decidieron minar sus aguas para evitar la llegada de buques enemigos. Esta situación provoca que unas 25 millones de toneladas de grano se acumulen en los silos a la espera de ser exportadas.

Turquía se ha convertido en el gran mediador en este conflicto, aunque el logro de este acuerdo no parece que vaya a traer un alto el fuego. Erdogan y Guterres presidieron la firma de un pacto temporal del que ha trascendido que tendrá una duración inicial de 120 días, según informó la cadena de televisión 'Al Jazeera', y se extiende a los puertos de Odesa, Chernomorsk y Yuzhny. El trato podrá ser renovado de forma automática sin necesidad de una nueva negociación.

Impacto global

Guterres fue el primero en tomar la palabra y aprovechó para agradecer a Erdogan la labor de mediación que Turquía desarrolla en la guerra de Ucrania desde el primer momento. El mandatario portugués del organismo internacional aseguró que se trata de un acuerdo «bueno para todo el mundo, sobre todo para los países en vías de desarrollo, ya que servirá para estabilizar el precio de los alimentos en un momento de crisis global». La ONU ha adelantado el establecimiento de un centro conjunto de coordinación para supervisar el cumplimiento del texto. El rol de Turquía es clave porque ellos controlan el tráfico de todos estos barcos a través del Bósforo. El dirigente turco ha mostrado la esperanza de que el pacto sea «un punto de inflexión» y ha alertado de que «la guerra no solo afecta a las partes en conflicto, sino a toda la humanidad».

Kiev y Moscú han demostrado a lo largo de la negociación la enorme desconfianza entre las partes. Los rusos temen que la llegada de barcos sirva para la entrada de armas para el enemigo y los ucranianos están preocupados por la seguridad de los envíos. Desde Kiev han insistido además que «solamente vamos a apoyar las soluciones que garanticen la seguridad de las regiones del sur de Ucrania, una posición fuerte de las fuerzas armadas ucranianas en el mar Negro y la exportación de forma segura de los productos agrícolas ucranianos», según declaraciones a la agencia AFP del portavoz del ministerio de Exteriores, Oleg Nikolenko. El consejero presidencial, Mijailo Podoliak, ha matizado vía Twitter que «Ucrania no va a firmar ningún documento con Rusia. Firmamos un acuerdo con Turquía y la ONU y nos comprometemos con ellos. Rusia firmará un acuerdo espejo». La clave está ahora en que ambas partes lo respeten.

Los países del Cuerno de África, los grandes beneficiados

Somalia, Etiopía y Kenia, golpeados por la peor sequía en 40 años y amenazados por una hambruna que, según la ONU, pone en riesgo la vida de 49 millones de personas en el Cuerno de África, serán los grandes beneficiados del desbloqueo de la exportación del grano ucraniano. No en vano, el 90% de los cereales que importa la región proceden de los dos países en guerra. La medida pactada ayer también aliviará la crisis alimentaria en Sudán, Níger, Ghana, Chad y Egipto, así como a Estados de Oriente Medio como Líbano, Yemen, Turquía y Jordania.