El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. / REUTERS

Bolsonaro se lanza a conquistar el electorado de Lula

El presidente brasileño refuerza los programas que ayudan a las familias más pobres mientras el izquierdista busca contactar con políticos del centro

DAGOBERTO ESCORCIA

En la carrera más larga en la que se han convertido las elecciones a la Presidencia de Brasil no hay tiempo para el avituallamiento. Así lo entienden los dos grandes aspirantes, Lula da Silva y Jair Bolsonaro, que desde el día después de conocer que tendrían que ir a una segunda vuelta, el próximo 30 de octubre, han activado el resto del arsenal de propuestas en el intento de convencer a un electorado muy dividido. El hombre que ha gobernado este país los últimos cuatro años ha activado con mayor fuerza el programa Ayuda Brasil, que consiste en ofrecer dinero a las familias más pobres, al mismo tiempo que se ha lanzado a la conquista del voto de las mujeres, género que se ha distinguido en su gran mayoría por apoyar a Lula, que ahora busca alianzas con la clase media, y, según algunas fuentes, en algunos hombres del bolsonarismo que salieron derrotados el domingo.

Los más de 6 millones de votos (48,4%) sumados por el expresidente Lula en la primera vuelta de las elecciones celebradas el pasado domingo resultaron insuficientes para derrotar a Bolsonaro (43,2%), que recibió un balón de oxígeno, totalmente imprevisto en las encuestas que siempre dieron ganador a Lula por más de 14 puntos.

En las elecciones más polarizadas y tensas que ha vivido Brasil en los últimos años, la elección de quién será el líder que tomará las riendas de un país con 33 millones de familias que padecen hambre, con una economía debilitada y con la sospecha de que la democracia está en peligro, Jair Bolsonaro aparece con una motivación extraordinaria tras ver que tiene mayoría en el Congreso y en el Senado, aunque también es verdad que el Partido de los Trabajadores (PT), que comanda Lula, ha crecido en ambas cámaras.

Sin embargo, a Bolsonaro parece que todo aquello en el que era culpabilizado de la crisis del país no le ha hecho efecto. Un total de siete de sus ministros fueron elegidos para el Congreso, con la sorpresa de que entre ellos figura el de Medio Ambiente, Eduardo Pazuello, que supervisó la deforestación de la Amazonía, que llegó a unos niveles que no se habían alcanzado en los últimos quince años. Y el de Salud, Luiz Henrique Mandetta, duramente criticado porque tardó en comprar las vacunas para combatir la pandemia en la que Brasil contabilizó más de 658.000 muertos. También resultó sorprendente que el juez que encarceló a Lula, Sergio Moro, y que años después el Tribunal Supremo Federal acusó de haber sido imparcial y por ello declaró inocente al expresidente y lo liberó de la prisión, haya logrado un escaño para senador en el Estado de Paraná, así como su esposa alcanzó a ganar un puesto como diputada en Sao Paulo, terreno dominado por el bolsonarismo.

«Elegimos el Parlamento más conservador en años», dice a este diario la abogada y profesora Juliana Bertholdi. «Ello daría a Bolsonaro, en caso de salir elegido, una gobernabilidad sin precedentes», añade. En realidad son muchas las voces que creen que el electorado brasileño se divide entre los que votan contra Lula y los que lo hacen contra Bolsonaro. Muchos siguen viendo en Lula a un exconvicto, como lo ha llamado en todos los debates Bolsonaro, que fue parte de una corrupción. No importa que haya sido declarado inocente. Y con Bolsonaro pasa que la democracia corre peligro.

Aumentar impuestos a los ricos

Pero Bolsonaro ha prometido a las familias necesitadas 113 dólares mensuales en efectivo, y anticipar el programa de pagos al día 25, y no el 31 como venía haciendo. También quiere crear empleos eliminando todas las restricciones burocráticas.

Lula, que al cierre de esta edición había obtenido el apoyo de Ciro Gomes, el cuarto candidato más votado en la primera vuelta, sabe que tiene a su favor a los pobres, también los subvencionaría con 113 dólares, aumentaría los impuestos a los ricos y reviviría un plan de vivienda para los pobres. El expresidente anunció su intención de contactar con políticos del centro. «El pueblo brasileño sueña con las bases de la dignidad. Tener algo para comer, tener trabajo, derecho al ocio, ver sana a tu familia. Un Gobierno debe garantizar esto. Y volveremos a cuidar de las personas que nos necesitan», escribió en las redes.

Lula no deja de tener apoyos importantes como el del escritor Paulo Coelho que hoy recordaba sus años jóvenes en los que componía canciones y en los que fue encarcelado y torturado por la dictadura, y cerraba un tuit con el hashtag #TenteOutraVez, una canción que habla de intentarlo otra vez, de que esto no ha terminado, y «no digas que la victoria está perdida». El escritor desea que este sea el himno de mañana, dice en el tuit.