Confianza máxima en Paco Herrera

26/12/2018

Paco Herrera es y seguirá siendo el hombre. Pese a los malos resultados que han acompañado su retorno a la UD, con cinco partidos huérfanos de triunfos y un pobre bagaje de dos puntos de quince posibles, el entrenador catalán conserva, a ojos de la dirigencia, confianza y credibilidad para reflotar un proyecto ahora bajo sospecha y resquebrajado por los números.

Herrera ya advirtió a Toni Otero, cuando se fraguó su fichaje, que detectaba múltiples carencias estructurales en el equipo y que su aterrizaje necesitaría paciencia, que más allá de golpes de suerte el plazo para suturar las vías de agua requería cierta perspectiva. En la zona noble del Gran Canaria comparten este apunte.

«Hemos perdido cinco meses», aseguran cuando se remontan al tiempo y lamentan la apuesta fallida por un Manolo Jiménez que comenzó a decepcionar desde bien temprano en método y formas.La reflexión se acompaña con el recientísimo nefasto precedente de la campaña pasada, con cuatro inquilinos diferentes en el banquillo (Márquez, Ayestarán, Paquito y Jémez) y hasta otros dos con los que se negoció en vano (De Zerbi y Almirón). En total, seis tentativas diferentes con consecuencias nefastas en la clasificación (descenso irremediable a Segunda) y que terminaron devorando la vigencia de la antigua dirección deportiva (Toni Cruz y Luis Helguera), obligando, además, al acto de contrición público del presidente, pidiendo perdón por los errores cometidos y la gentileza con los antiguos abonados de no cobrarles la cuota para la campaña en curso.

En resumen, una concatenación de catástrofes que nació desde la elección errónea del jefe en la banda. Era fundamental en la nueva era que se abrió en verano no caer en viejos errores y, gastada ya la primera bala (Manolo Jiménez), Ramírez y Otero tienen claro que el éxito de esta campaña pasa por proteger la figura de Herrera, procurarle tranquilidad, galones y confianza y reforzar su apuesta. El club acudirá al mercado invernal y tratará de satisfacer todas las sugerencias del cuerpo técnico, que también demanda hacer sitio en una plantilla plagada de efectivos. O lo que es lo mismo, dar bajas y aligerar una nómina que todos entienden excesiva.

Un estudio de los recursos propios habla de un vestuario demasiado poblado y en el que se hace complicado el equilibrio de intereses con jugadores que no van a digerir suplencias prolongadas. Ya se dio salida, en forma de cesión, a un Rivera que es titular en el Huesca, y los movimientos en esta dirección apuntan ahora a piezas que han tenido un protagonismo irrelevante o muy por debajo de sus previsiones. Nombres como Mantovani, Sacko, Pekhart, De la Bella o Rafa Mir encabezan una lista que tampoco descarta posibles ventas si se dan las ofertas adecuadas por nombres de pedigrí. Pero, hasta la fecha, no ha llegado ninguna propuesta para pujar por alguno de los activos actuales.

Herrera pasa las vacaciones navideñas de cuerpo presente en Badajoz, donde tiene la residencia familiar, pero con la cabeza en la UD y sus circunstancias. Fuentes de la entidad confirman que al día son varias sus conversaciones con el presidente y el secretario técnico para perfilar la estrategia a seguir en el mercado invernal que se viene encima. Los puntos de vista son coincidentes y hay esperanza plena en acertar. El margen de maniobra, tal y como pinta la clasificación, es nulo, y nadie discute las urgencias con las que se arrancará 2019: a trece puntos del ascenso directo y a ocho de la promoción y con un pelotón interminable de rivales implicados en la zona media. De hecho, como paradoja dolorosa, está más cerca el descenso (a siete) que los puestos obligados por presupuesto.

Todo pasa por una remodelación selectiva y acertada bajo la batuta de Paco Herrera. Porque con Herrera, y no con otro, quieren llegar alcanzar la orilla de junio. Sería la mejor señal.

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