Izan Guevara, flamante campeón del mundo de Moto3. / EP

Análisis

La cantera inagotable

España es la superpotencia mundial del motociclismo y su hegemonía no está en discusión viendo el dominio que ejerce desde las categorías de acceso a MotoGP

JESÚS GUTIÉRREZ Madrid

El pasado fin de semana Izan Guevara se coronó en Australia campeón del mundo de Moto3 con dos grandes premios de margen. El motociclismo español sigue fiel a su cita con el éxito y ya son catorce años consecutivos celebrando al menos un título en alguna de las tres categorías que componen el campeonato del mundo. Esta dinámica ganadora comenzó justo hace dos décadas, con la irrupción de toda una generación de oro que nació a partir del primer título de Dani Pedrosa en 125 cc. Desde aquel 2003, España suma 31 títulos mundiales y solo dejó su palmarés vacío en el año 2008.

Estos campeonatos son el reflejo de un modelo de deporte que triunfa desde la base. Durante las dos últimas décadas se han construido en nuestro país instalaciones y circuitos de carácter público y privado, y se han potenciado todas esas competiciones de promoción que nutren a la cantera, apoyadas por diferentes estamentos a modo de patrocinio o mecenazgo. Nadie pone en duda que España es la cuna de la velocidad sobre dos ruedas y punto de paso obligatorio para cualquier deportista. Es difícil encontrar un piloto en cualquiera de las parrillas mundialistas que no haya competido en nuestro país. Sin ir más lejos, los dos que se están jugando el título de MotoGP en 2022, el francés Fabio Quartararo y el italiano Pecco Bagnaia, se han criado deportivamente en los campeonatos españoles.

Lo que aquí es motivo de orgullo y celebración se mira con recelo fuera de nuestras fronteras. En la actualidad un tercio de los pilotos que compiten en las tres categorías son españoles, lo que no va tan en consonancia con un campeonato que quiere ser más global y que cada vez organiza más grandes premios fuera del Viejo Continente. El dique de contención que ha encontrado la empresa que dirige del campeonato, Dorna (con sede en Madrid) es exportar este modelo de éxito a otras latitudes. Así, se han creado copas de promoción de carácter suprarregional por todo el planeta buscando el talento en países con menos tradición motociclista o menos recursos. Pero todavía tardará años en dar sus frutos, si es que algún día sucede.

Actualmente España es la superpotencia mundial del motociclismo y ha cimentado su hegemonía desde el dominio de la categoría de Moto3, la puerta de acceso al campeonato. Los tres últimos campeones son Albert Arenas, Pedro Acosta e Izan Guevara; y en 2017 y 2018 ganaron Joan Mir y Jorge Martín, respectivamente. No es difícil imaginar que todos estos jóvenes talentos nacionales serán los que lideren el deporte en años venideros. Sin ir más lejos, la próxima temporada Arenas, Acosta y Guevara coincidirán en la categoría intermedia de Moto2, mientras que Mir y Martín ya están asentados en la élite de MotoGP junto a los Márquez, los Espargaró, Viñales, Rins y compañía. El deporte casi siempre es cíclico, y antes de esta explosión, España vivió su propia travesía en el desierto en los años noventa. Pero lo que dicen las estadísticas es que al motociclismo nacional todavía le quedan años por delante asentado en la cima.

El 'sorpasso' de Bagnaia

El título de Guevara en el circuito de Phillip Island fue el prólogo de un fin de semana de fértil cosecha para los españoles. Se ganó en las tres categorías, algo que este año todavía no había sucedido, y se lograron seis de los nueve podios en juego. La clase reina hizo honor a su nombre y regaló a la afición la mejor carrera del año, con un triunfo peleado de Álex Rins y la segunda posición del renacido Marc Márquez. Pero más allá de las victorias, quien más ganó en el Gran Premio de Australia fue Pecco Bagnaia, que confirmó su remontada y estrenó liderato en MotoGP.

No por esperado es menos meritorio este 'sorpasso' histórico. Hace solo ocho carreras Fabio Quartararo aventajaba a Pecco Bagnaia en 91 puntos. Desde entonces, los números hablan por sí solos: el italiano ha sumado cuatro victorias y tres podios, por un único cajón del francés, que por el contrario acumula cuatro ceros en su casillero. El desplome del vigente campeón es colosal y a falta de dos grandes premios por celebrarse Bagnaia tiene 14 puntos de renta y podría ser ya campeón el próximo fin de semana si gana en Malasia y Quartararo no está en el podio. También ha perdido fuelle en las últimas carreras Aleix Espargaró, a 27 puntos del liderato y que aspira a llegar vivo al último gran premio del año y jugársela con el factor cancha a favor en Valencia.