Marc Márquez celebra el triunfo en el GP de Alemania. / AFP

El camino de Márquez hacia su normalidad

El español volvió a ganar una carrera de MotoGP 581 días después, en un momento en el que ni en sus peores sueños se habría imaginado una sequía tan larga y tan dura

BORJA GONZÁLEZ

El 19 de julio de 2020 Marc Márquez se caía en el transcurso de la carrera de MotoGP del Gran Premio de España, que se disputaba en el Circuito de Jerez, mientras se encontraba en una frenética remontada, en una exhibición de pilotaje al más puro estilo del campeón de Cervera. Sus gestos al levantarse de la grava hacían sospechar que, esta vez, sí que se había hecho daño, algo que se confirmó pronto: fractura del húmero derecho. Márquez viajó a Barcelona y pasó por el quirófano dos días después, el 21.

El jueves 23 sorprendió con la decisión de intentar competir ese mismo fin de semana, de nuevo en Jerez, en el Gran Premio de Andalucía. Esperó hasta el sábado para volver a subir a su moto, aunque las sensaciones no fueron las mejores y renunció a disputar la carrera. A partir de ahí comenzó la parte más compleja de su calvario. El 3 de agosto saltaba la noticia de que había tenido que operarse una segunda vez, después de que se dañase la placa de titanio que se le había implantado en la primera cirugía, por acumulación de estrés. En la versión oficial el piloto había notado algo extraño al abrir una ventana en su casa. Ahí comenzó un periodo de especulaciones sobre cuándo iba a poder volver, sin que se sospechase que el calvario del piloto iba para largo.

El 22 de agosto llegó la primera pista en ese sentido, cuando su equipo, el Repsol Honda, informó de que el plan de recuperación se había modificado y que Márquez necesitaría entre dos y tres meses para poder completarlo y regresar así a la competición, un regreso que en teoría se situaba en el tramo final de la temporada 2020, aunque nunca llegaría, pese a que entre medias dejase alguna pista positiva, como cuando a mediados de septiembre mostró en sus redes sociales que había comenzado a prepararse. Y el 10 de noviembre fue el propio piloto el que comunicó que se había acabado esa opción de competir durante la temporada y que postergaba su regreso a 2021.

«En septiembre, octubre, noviembre tuve miedo, más que de no volver a ganar estaba preocupado por la evolución de mi brazo, tenía menos fuerza y había una infección dentro de mi cuerpo e íbamos atrasándonos en lugar de adelantar. Y estaba preocupado por mi vida, no por la competición», recordaba emocionado este domingo después de volver a ganar una carrera, en su sexto fin de semana de competición, con muchas emociones recuperadas en Portugal, con más sufrimiento del previsto en Jerez, y con caídas en las carreras de Francia, Italia y Cataluña. «Desde la tercera intervención todo se normalizó más, pero esa última parte del año fue muy difícil para mí», añadía.

Tras la tercera operación, y combatiendo una infección que se había encontrado en la zona dañada, Márquez decidió ponerse en manos de los médicos para todo, esta vez incluso para tener la cautela por bandera y no dejarse llevar por la ansiedad del regreso. Eso le llevó a no tomar parte en la pretemporada, ni en las dos primeras carreras disputadas en Catar, y esperar hasta la tercera cita, la portuguesa, para comenzar a andar su camino, o recomenzar.

Rebajar las expectativas

«El dolor está ahí. Es cierto que en esta carrera he tenido más dificultades que en Jerez pero del resto de carreras no puedo decir nada porque no las he acabado no pude dar diez vueltas seguidas así que me imagino que la semana que viene me costará más ya que Assen es un circuito que exige más de condiciones físicas pero el dolor es dolor, no es un brazo normal, necesita tiempo», explicaba este domingo, asumiendo que aún va a tener que esperar y tratando también de que no se exageren las expectativas tras su undécimo triunfo seguido en Sachsenring.

«En la carrera tenía que mantenerme muy concentrado y no rendirme y ese era uno de los puntos clave, por eso decidí olvidarme de todo y traté de recuperar los recuerdos de este circuito, y cambié el nombre de Oliveira por el de mi hermano cuando entrenamos en casa, cuando normalmente el más rápido va detrás y el más lento va delante y pensé, bueno, si me va recuperando no hay problema, pero la verdad es que empujé a tope y no tiré la toalla». Al más puro estilo Marc Márquez, un piloto que ha recuperado la sensación que más deseaba recuperar y que después del fin de semana de Montmeló decidió que iba a empezar a hacer vida normal para tratar de llegar cuanto antes a su mejor versión, esa con la que podrá repetir lo hecho este domingo.