Viera supera a Aitor Sanz en uno de los derbis disputados la campaña pasada. / cober

Millones de euros y hegemonía: los daños para la UD si el Tenerife sube

Un ascenso del equipo blanquiazul empoderaría su posicionamiento estratégico y le daría un salto financiero por el extra de estar en Primera

IGNACIO S. ACEDO Las Palmas de Gran Canaria

En el ascenso o no a Primera División del Tenerife, cuestión que se dilucidará el próximo domingo, está en juego, además de un salto económico sideral, la hegemonía de Canarias en cuanto a representatividad en la máxima categoría del fútbol nacional. Y no es menor ese posicionamiento con todo lo que comporta a escala mediática y de potencial línea de negocio tanto para el club como para la industria de la isla. En la UD permanecen atentos a lo que pueda ocurrir porque que el eterno rival dé el salto a la Liga Santander no le conviene precisamente por el retroceso que comportaría.

Oficialmente se pregona indiferencia con el desenlace que se dará en el Heliodoro y frente al Girona, pero la realidad es que, puestos a elegir, la preferencia está en que el Tenerife siga donde está. Porque, se deduce sin dificultad, que haya o no derbi la campaña que viene ya es noticia de consecuencias en el apartado de taquillas. No hay partido con mayor gancho que el clásico canario, como así se comprobó el pasado curso en las dos visitas del conjunto blanquiazul al Gran Canaria entre campeonato regular y promoción.

Ingresar en Primera División comporta, de entrada, una inyección cercana a los 50 millones de euros en virtud de derechos de televisión, quinielas y otros bonus asociados a este escaparate. Así lo estimó días atrás Miguel Concepción en un cálculo rápido cuando le preguntaron por sus estimaciones al respecto. Eso garantiza una prevalencia en el mercado de fichajes y más margen de inversión, por no hablar de una escala de privilegio con respecto al otro equipo si, como sucedería ahora con la UD, milita en Segunda División.

Esto se traduciría en mayor peso institucional, por mucho que la relación entre entidades sea cordial y desde hace años y se persiga el bien común. De hecho, hay un pacto de paridad en las subvenciones de carácter público. Pero, no lo pueden negar, son vasos comunicantes los escudos y que uno esté por encima del otro siempre afectará al peor clasificado, que, en este caso, de culminar la campaña los muchachos de Ramis con el premio gordo, sería el propio.

Estadística

Un repaso a la historia pone a la UD en un rango claramente preponderante. Porque mientras el Tenerife solo ha estado trece cursos entre los mejores del país, el balance amarillo casi lo triplica con hasta 34 presencias. Únicamente han coincidido una vez en lo más alto (temporada 2001-02) y, curiosamente, ambos acabaron descendiendo. Toda una paradoja porque ambos, en su conjunto, ofrecen una presencia prolongada en la élite, aunque sin más acompañamiento que el reseñado a comienzos de siglo.

La última ocasión en la que el Tenerife se convirtió en el embajador del fútbol canario, como puede suceder ahora, fue en la campaña 2009-10. Luego, como en su día le pasó a la UD en la década de los noventa, se vio compitiendo hasta en Segunda División B (2011-2013) con los amarillos por encima.

Ahora falta por ver qué es lo que sucede en cuatro días. Un éxito o fracaso del Tenerife siempre tiene una onda expansiva que alcanza a la UD. Lo saben en las dos orillas. Por aquí prefieren que todo se quede como está.