Zidane saluda a Jovic tras relevarle ante el Valladolid. / JuanJo Martín (Efe)

Análisis

El Real Madrid sigue en los tacos de salida

La ausencia de pretemporada obliga a Zidane a experimentar sobre la marcha, con cambios de sistema y jugadores aún en fase de rodaje

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOT Madrid

«Acabamos de empezar la Liga. No hemos tenido un partido brillante, hay que decirlo, pero paciencia y tranquilidad. Lo más importante para nosotros era sumar tres puntos y poco a poco vamos a mejorar las cosas, seguro», proclamó Zinedine Zidane tras la esforzada victoria del Real Madrid ante el Valladolid, la primera del curso en el estadio Alfredo Di Stéfano. Un partido en el que los blancos volvieron a mostrar falta de filo y ciertos desajustes defensivos que comprometieron el triunfo. Acabó socorriéndoles un gol de Vinicius en la segunda parte, poco después de que el técnico mudara de esquema para abrir el campo con la presencia de extremos, y las decisivas intervenciones de Courtois, de nuevo imperial un año después de tocar fondo ante el Brujas en la Champions.

Privado de pretemporada como todos, Zidane se ve obligado a experimentar sobre la marcha aquello que en circunstancias normales probaría en amistosos. La competición se ha convertido en una suerte de tubo de ensayo en la que el marsellés mezcla elementos en busca de la fórmula ideal. De ahí los cambios de dibujo que ha aplicado en los tres partidos disputados hasta la fecha por el conjunto de Chamartín. Del 4-2-3-1 con que sorprendió en el Reale Arena para colocar a Odegaard a la espalda de Benzema, al 4-4-2 con rombo en la medular con que envidó frente al Betis y que reeditó ante el Valladolid. Un partido este último en el que recuperó para la media hora final su más clásico 4-3-3, con Vinicius y Asensio ocupando las alas del tridente en un movimiento que terminó siendo determinante para la suerte del choque.

«Asensio y yo cambiamos el partido», destacó Vinicius tras firmar el décimo tanto en los 71 partidos como madridista que acumula. El carioca es un agitador nato, pero curiosamente solo había visto puerta una vez saliendo desde el banquillo, también ante el Valladolid en aquel disparo desviado de hace un par de temporadas que tropezó en un zaguero y Gil Manzano acabó anotando en su cuenta, para asombro del personal.

El ex del Flamengo vive una continua montaña rusa con Zidane. Titular en el estreno contra la Real Sociedad, no tuvo minutos ante el Betis y siguió en la grada hasta que el técnico, rápido esta vez con los cambios, le reclutó en busca del desborde que precisaba un equipo demasiado previsible en sus ataques. Fundamental fue también la aportación de Asensio, que parece conservar la chispa con que regresó a los terrenos de juego al término de la pasada campaña, tras su larguísima lesión.

Los fantasmas de Hazard

Todo lo contrario que Hazard, cuyo nuevo percance en la pierna derecha, esta vez de carácter muscular, ha hecho aflorar viejos fantasmas del pasado. Empieza a cundir el miedo a que sus molestias se cronifiquen y repita los casos de Robert Prosinecki, Jonathan Woodgate, Arjen Robben o Gareth Bale. Figuras todas ellas cuyo tránsito por la 'casa blanca' se vio lastrado por un reguero interminable de lesiones. Zidane volvió a reclamar «tranquilidad» con el belga, pero sobre él empieza a pender la espada de Damocles. Fue el fichaje más caro en la historia del Real Madrid y apenas ha formado en 22 de los 54 partidos oficiales disputados por el Real Madrid desde su incorporación, el 40%.

Casi 300 días de baja acumula quien estaba llamado a ser el gran referente del Real Madrid post-Cristiano y a sus ausencias por motivos físicos se suma su dificultad para mantener el peso ideal. No se ha cuidado como debería un futbolista llamado a ser el eje del proyecto. Cobra 15 millones netos anuales, en el mismo escalón salarial que Sergio Ramos, y debe exigírsele acorde con las enormes expectativas que levantó su fichaje. La parroquia blanca le concedió un periodo de gracia, pero entró con mal pie y son pocos quienes en semejante tesitura se han levantado para acabar triunfando con la elástica del Real Madrid.

Pese a todo, Zidane sigue convencido de que el '7' recuperará su mejor versión y mantiene también su confianza en otros futbolistas que están lejos de sus tiempos de esplendor. Es el caso de Marcelo, que ante el Valladolid se tragó un amago de Weissman y propició una de las mejores ocasiones del equipo de Sergio González, o de Isco, de nuevo irrelevante frente al cuadro blanquivioleta.

Ninguno de ellos parece en condiciones de disputarle la titularidad a sus pares, Mendy y Odegaard, en un Madrid todavía en fase de rodaje y lejos de su estado ideal que sigue pendiente de la posible salida de Borja Mayoral a la Roma. La marcha del canterano bloquearía las puertas a Jovic, que completó el que seguramente haya sido su mejor partido de blanco el miércoles, pese a que marró un par de ocasiones en la primera parte y Roberto terminó negándole el premio del gol tras el descanso.