Borrar
Vea la portada de CANARIAS7 de este domingo 23 de junio
Los jugadores del Real Madrid celebran el 3-1 marcado de penalti por Benzema. reuters
Milagro a milagro, el Real Madrid se planta en París
Semifinales | Vuelta

Milagro a milagro, el Real Madrid se planta en París

Un doblete de Rodrygo salva al borde del tiempo reglamentario a la tropa de Ancelotti, que ajustició al City con un tanto de Benzema en la prórroga para disputar su quinta final de la Champions en nueve años

Óscar Bellot

Madrid

Martes, 3 de mayo 2022

Necesitas ser registrado para acceder a esta funcionalidad.

Opciones para compartir

En París comenzó a fraguarse el mito del Real Madrid en la vetusta Copa de Europa. Hacia la capital francesa tiende la vista, 66 años después, el flamante campeón de Liga con el objetivo de seguir labrando su leyenda en la moderna Champions. En la ciudad de la luz y del amor reposa el sueño de la 'decimocuarta'. Para mantenerlo vivo, los blancos precisan superar un obstáculo formidable, pero en un escenario que manejan como nadie.

Hace una semana, el Manchester City tuvo contra las cuerdas en el Etihad a un rival que completó un ejercicio defensivo desconcertante, pero que se agarró a su espíritu indestructible para que el cruce de semifinales se resolviera en su fortín sin necesidad de realizar una machada. Para una escuadra que acostumbra a trocar lo imposible en cotidiano, levantar un gol de desventaja resulta un horizonte, a priori, asumible, por más que enfrente esté un club cuya chequera infinita le ha permitido manejar a Pep Guardiola una galaxia de figuras casi sin parangón en el firmamento.

En las ocho ocasiones anteriores en las que el Real Madrid sucumbió en la ida de unas semifinales de la máxima competición continental, el bloque de Chamartín se quedó sin disputar la final en su torneo fetiche. Es, por tanto, la última frontera que le queda por domeñar a un equipo que no tiene más páginas por sellar en su pasaporte. Pero hay un elemento que invita a pensar que esta vez el desenlace puede ser diferente: las ingentes dosis de moral que han acumulado los pupilos de Ancelotti en las dos eliminatorias previas, resueltas en el filo de la navaja.

La defenestración del PSG en esa última media hora de éxtasis en el Santiago Bernabéu comandado por Benzema y la decapitación del Chelsea en la prórroga después de coquetear con la tragedia también en su templo han insuflado a la caseta una fe en sus opciones a prueba de bombas. A ello se suma el estallido de felicidad que provocó el alirón liguero del pasado fin de semana, la mejor inyección de energía posible para afrontar una nueva cita sin red en las alturas.

Utilizar ese chute de adrenalina como trampolín para alcanzar la que sería decimoséptima final de su inigualable historia en la competición estrella de clubes es el propósito del Real Madrid, que llega pletórico al pleito, aunque consciente de que tendrá que jugar con el corazón, pero sobre todo con la cabeza. El aliento de su hinchada puede resultar decisivo si el factor emocional se apodera del duelo, pero para que el Santiago Bernabéu entre en combustión y se desate ese ambiente flamígero que pondría a prueba la madurez del cuadro 'sky blue' antes tendrá que emerger la calidad y el callo competitivo de una tropa que está a dos encuentros de reivindicarse, una vez más, con un doblete histórico, tras sentirse menospreciada en varios momentos de la temporada.

Reto defensivo

Para lograrlo, se antoja vital que el Real Madrid recupere el cuajo defensivo que le ha faltado en los cinco litigios previos en fase de eliminatorias, donde los blancos han encajado 99 remates, a razón de casi 20 por encuentro. Ancelotti tendrá que intentar frenar esa sangría sin Alaba, convocado pero sin opciones reales de entrar en el once por la contractura que arrastra en el aductor de la pierna derecha. Sin embargo, el italiano recupera a Casemiro, un elemento esencial de su cinturón de seguridad cuya baja por sanción en el Etihad pasó una elevada factura al Real Madrid. Valverde completará el frente ofensivo, ya que Rodrygo es un excelente revulsivo y el técnico quiere guardarse un as en la manga para el tramo en el que suelen aflorar las taquicardias.

En el bando opuesto, Guardiola tratará de hacer pesar su magia en el Bernabéu, donde ha recolectado seis victorias y dos empates en sus nueve visitas como entrenador, siendo la única mácula del preparador de Santpedor la derrota que le infligió el Real Madrid de Ancelotti en la ida de semifinales de la Champions 2013-14, cuando el catalán estaba al mando del Bayern de Múnich y el de Reggiolo preparaba el asalto a la 'décima'.

El regreso de Joao Cancelo, que se perdió el enfrentamiento en el Etihad por sanción, es un alivio para el rector del City, que también recupera a Walker como secante de Vinicius. La entrada del luso y del británico son las dos variantes respecto al bloque que partió de inicio en Mánchester, después de que Guardiola dosificase a De Bruyne, Bernardo Silva y Mahrez en la goleada a domicilio del pasado sábado frente al Leeds que mantiene a los 'citizens' marcando el paso en su vibrante pugna con el Liverpool por conquistar la Premier League.

El Real Madrid es una fábrica inagotable de milagros y resurrecciones. Los blancos languidecían con el gol de Mahrez que otorgaba un premio inmerecido a un Manchester City que mostró su cara más conservadora y especulativa en el Santiago Bernabéu. Pero los valientes cambios de Carlo Ancelotti ayudaron a que emergieran esos poderes telúricos sin los que no se explica la leyenda del trece veces rey de Europa. La entrada de Rodrygo, un futbolista hecho para brillar en la competición fetiche de su escuadra, revolucionó el choque y dibujó otro de esos relatos que se contarán hasta el confín de los tiempos.

Un doblete del paulista cuando agonizaba el tiempo reglamentario prendió la mecha del templo de Chamartín, rendido como nunca a un conjunto incombustible. Y Benzema, de penalti, desató la orgía en la prórroga para sellar la decimoséptima final del Real Madrid en la antigua Copa de Europa.

El delantero francés, irrefrenable en su carrera hacia el Balón de Oro, puso la puntilla a un City que se vio sometido, como ya les sucediera esta misma temporada al PSG y al Chelsea, por la autoridad del indesmayable líder de la vieja aristocracia futbolística, que sigue imponiendo su ley y sus valores por encima de los petrodólares que no pueden comprarlo todo.

Real Madrid

Courtois, Carvajal, Militao (Vallejo, min. 115), Nacho, Mendy, Casemiro (Asensio, min. 75), Modric (Camavinga, min. 75), Kroos (Rodrygo, min. 68), Valverde, Benzema (Ceballos, min. 103) y Vinicius (Lucas Vázquez, min. 114).

3

-

1

Manchester City

Ederson, Walker (Zinchenko, min. 72), Rúben Dias, Laporte, Joao Cancelo, Rodri (Sterling, min. 98), Bernardo Silva, De Bruyne (Gündogan, min. 72), Mahrez (Fernandinho, min. 85), Gabriel Jesus (Grealish, min. 78) y Foden.

  • Goles: 0-1: min. 73, Mahrez. 1-1: min. 90, Rodrygo. 2-1: min. 91, Rodrygo. 3-1: min. 94, Benzema, de penalti.

  • Árbitro: Daniele Orsato (Italia). Amonestó a Laporte, Modric, Carvajal, Militao, Valverde, Sterling y Zinchenko.

  • Incidencias: Partido de vuelta de semifinales de la Liga de Campeones, disputado en el Santiago Bernabéu ante unos 61.000 espectadores.

La mística, la personalidad y la épica siguen siendo refractarias a la chequera. Como la clase infinita y el carácter irreductible de un equipo que pugnará, por quinta vez en las nueve últimas temporadas, por la 'orejona' en lo que será una reedición de la final que disputó hace cuatro años en Kiev contra el Liverpool y de aquella otra que tuvo como escenario hace cuatro décadas el Parque de los Príncipes parisino, también con el cuadro 'red' como adversario en la que sigue siendo su última derrota en una cita de semejante enjundia.

Desde lo emocional cabe analizar, una vez más, un partido farragoso en el primer acto pero vibrante en su resolución, como mandan los cánones. Lejos del trepidante descorche de la ida, el Bernabéu asistió a un primer tiempo con poca algarabía y aún menos chicha en lo que lo más reseñable fue un trallazo de Bernardo Silva abortado por Courtois con guantes de titanio. No en vano, el City había impuesto un ritmo trabado plagado de argucias para anestesiar el pulso y evitar que los locales marcasen el paso desde las vísceras.

De la caseta salió el Real Madrid con muchos más arrestos. Un truco de tiralíneas entre Kroos, Carvajal y Vinicius dio un susto mortal al Manchester City, aunque el brasileño no logró cerrar el trato. Ese chispazo fue la carta de presentación de un anfitrión más energético y agresivo que el que se había marchado ofuscado a por el bocadillo.

Las opciones del Real Madrid pasaban por acelerar el litigio e imponer su mayor vigor físico. Crecieron en ese escenario Vinicius, un agitador compulsivo, y Modric, que une su talento superlativo a un compromiso ciego. Elevó la apuesta Ancelotti retirando a Kroos para sumar a Rodrygo como tercera punta del tridente. Sacrificó Guardiola a De Bruyne para alistar a Gündogan mientras Zinchenko relevaba al tocado Walker. El choque se había descosido y el City pescó en río revuelto. Mahrez penetró en la zaga como un rayo y batió a Courtois con un disparo seco.

Tocó a rebato Ancelotti con la entrada de Camavinga y Asensio a costa de acabar sin un solo integrante de su triunvirato predilecto de maquinistas. Los relevos parecieron desdibujar por un momento al Real Madrid, que veía cómo se escapaba el sueño de la 'decimocuarta'. Grealish pudo doblar la renta, pero perdonó por partida doble, para desesperación de un Guardiola que veía fantasmas por todos lados. El Real Madrid siempre puede levantarse de la tumba. Lo hizo ante el PSG y el Chelsea. No hay dos sin tres. Otra vez fue Rodrygo el encargado de desclavar el ataúd con un doblete en un pestañeo que forzó una prórroga abrasiva.

Era un guion inmejorable para un equipo sin par cuando las emociones pasan a primer plano. Un desafío mayúsculo para ese club-estado que no tiene el sostén de la heráldica. El PSG se diluyó como un azucarillo cuando se vio en una tesitura similar. El Chelsea corrió la misma suerte. El City también sucumbió en el pandemónium. Un penalti de Rubén Dias citó a Benzema con la gloria. Ejecutó con sangre fría. Quiere la Torre Eiffel a sus pies. Como Courtois, que sacó una manopla providencial en respuesta a un remate de Fernandihno en el acto de rebeldía más sobresaliente de un City al que atropelló un equipo indestructible llevado en volandas por cerca de 60.000 almas. El Madrid peleará por la 'decimocuarta' en París tras otro ejercicio de supervivencia y una demostración inapelable de carácter, calidad y magia.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios