Jornada 34

Benzema firma el epílogo de un alirón cantado

Rodrygo noqueó a un Espanyol blandengue en el primer acto y el francés culminó la goleada de un Real Madrid hegemónico

Ignacio Tylko
IGNACIO TYLKO

Todo apuntaba a La Cibeles, diosa de la Tierra, la fertilidad o el renacer. Tarde primaveral, un ganador excelso como Rafa Nadal en el saque de honor y arengando los merengues en un lugar tan místico como el túnel de los vestuarios, un escenario lleno y hasta un rival amigo enfrente que no puso oposición alguna en una jornada de guante blanco. Ni la noticia en los prolegómenos de la muerte de Mino Raiola, el agente del deseado Erling Haaland, podría ensombrecer los festejos por el 35º título en el torneo de la regularidad del Real Madrid, el primero a cuatro jornadas de final desde el quinto consecutivo conquistado por la quinta del Buitre en 1990, con el galés John Toshack en el banquillo. ¡Qué tiempos aquellos!

Ante un gran reto como el que se avecina el próximo miércoles ante el Manchester City, palabras mayores en búsqueda de una remontada hacia la final de la Champions en París, dos claves: la energía y el factor emocional. Y el Real Madrid, dirigido por el experimentado y sabio Carlo Ancelotti, el único técnico capaz de coronarse en las cinco grandes ligas europeas, cumplió con creces esos dos objetivos. Para que sus hombres decisivos no lleguen extenuados a una cita tan decisiva, el técnico de Reggiolo apostó por las rotaciones masivas, por su equipo más experimental del curso. Le bastó para superar a un Espanyol superado por los acontecimientos y levantar la Copa. Y para una mente alegre, optimista y segura, extraordinario poder celebrar un galardón así cuatro días antes de la gran batalla.

Los actores secundarios, por no decir residuales ya que este término tiene un tinte hasta despectivo, cumplieron de maravilla con el papel asignado en la cita cumbre. Mitad forzado por las bajas y otra mitad por la conveniencia de los descansos a estrellas como Karim Benzema y Vinicius, a las que necesita radiantes ante los 'sky blues', Carletto alineó solo a tres de los titulares indiscutibles: Courtois, Casemiro y Modric. Y estos dos últimos fuera de su demarcación habitual. El medio de cierre brasileño ejerció de central y el croata recordó sus viejos tiempos de enganche en un 4-2-3-1. En realidad, hizo lo que quiso y todo bien. Cuestión, como los clásicos, de galones, sabiduría y templanza.

4 Real Madrid

Courtois, Lucas Vázquez, Vallejo, Casemiro (Isco, min. 60), Marcelo, Camavinga (Gila, min. 75), Ceballos, Asensio, Modric (Kroos, min. 60), Rodrygo (Vinicius, min. 74) y Mariano (Benzema, min. 60).

0 Espanyol

Diego López, Aleix Vidal, Calero (David López, min. 83), Sergi Gómez, Cabrera, Melendo, Vilhena (Melendo, min. 65), Yangel Herrera (Fran Mérida, min. 76), Darder, Puado y De Tomás (Wu Lei, min. 65).

  • Goles: 1-0: min. 33, Rodrygo. 2-0: min. 43, Rodrygo. 3-0: min. 55, Asensio. 4-0: min. 81, Benzema.

  • Árbitro: Munuera Montero (Comité Andaluz): Mostró amarilla a Mariano y Casemiro.

  • Incidencias: Rafa Nadal realizó el saque de honor de este partido correspondiente a la 34ª jornada de Liga. Algo más de 56.000 espectadores llenaron el Santiago Bernabéu.

Sorprende que no descansara hasta el tramo final, ya con todo el pescado vendido, el futbolista más veterano del Real Madrid, pero Luka es incombustible, un soldado abnegado que maneja de maravilla el tiempo y el espacio. Enseguida le regaló dos caremelos a Mariano que el ariete dominicano desaprovechó. Primero porque se entretuvo y recibió el reproche gestual del balcánico y después porque no manejó los tiempos en un salto para cabecear sin oposición. Antes, el bullicioso atacante merengue sí había rematado al poste tras dejada de Casemiro.

Quirúrgico Rodrygo

Entre los meritorios, muy notable el desempeño de Dani Ceballos en el eje del centro del campo junto a Camavinga. Quitó mucho, auxilió siempre a sus compañeros, tocó con buen criterio, condujo para romper líneas de presión...El ex del Betis y Modric manejaban un partido tranquilo, sin apenas noticias reseñables más allá de la espera hacia la celebración, pero de pronto apareció Rodrygo. Delantero de precisión quirúrgica que ha crecido de forma exponencial en este tramo final de temporada, el brasileño selló un doblete soberbio en el último tramo del primer acto. Fino, elegante, de buen manejo y calmado en la definición. Dos sutiles pases a la red, como si tal cosa.

Enormes ganas del público para festejar. Ovación de gala para los gestos técnicos de Ancelotti cuando el balón llegaba por su zona. El que tuvo retuvo y él fue un gran centrocampista en el Milan de Sacchi a la holandesa, con Gullit y Van Basten como referencias. La segunda mitad quedaba para el jolgorio, más aun cuando Asensio culminaba un contragolpe conducido por Camavinga, cada día un poco más maduro. Mientras, Aleix Vidal protestaba en el área contraria un supuesto penalti por derribo de Casemiro. Cuestión muy menor.

Con 3-0 a falta de media hora, tiempo de homenajes, de repartir esfuerzos, de premiar a los protagonistas del curso y dar la alternativa a un recién llegado como Gila. !Qué mejor día para debutar! Dentro Kroos, Benzema y hasta Isco, al que se le anuló un gol por fuera de juego posicional de Rodrygo; y ovación camino de los vestuarios para Modric y Casemiro. Faltaba todavía que emergiera la sociedad Vini-Karim para firmar el epílogo de una Liga de manual. Y Marcelo y Benzema recogieron el trofeo. El 24º título del brasileño de blanco, más que nadie. Preludio de una noche loca.