Shaw y Phillips consuelan a Saka tras su decisivo fallo en la tanda de penaltis. / paul ellis / afp

Eurocopa 2020/21

El racismo aflora en la derrota de Inglaterra

El Gobierno y hasta la Casa Real se ven obligados a contestar los insultos lanzados contra los tres jugadores que fallaron los penaltis

LOURDES GÓMEZ Londres

Altercados en la vía pública y una ola de insultos a través de las redes sociales contra los tres jugadores de la selección inglesa que fallaron sus penaltis e impidieron el sueño de que Inglaterra lograra su primera Eurocopa. Es el triste balance que dejaron las horas posteriores a la final de Wembley y donde lo deportivo dio paso a una imagen que provocó el más absoluto bochorno en la sociedad británica. Hasta el punto de que el Gobierno de Boris Johnson, los principales partidos de las islas y hasta el príncipe Guillermo -que estuvo en el palco- tuvieron que salir a condenar todos estos hechos y defender a los futbolistas vilipendiados.

El repetido lema de las últimas semanas, «Bring it home» (traedla a casa) se convirtió en el reproche «el fútbol se marcha a Roma» que algunos hinchas ondearon en carteles de confección casera frente a las cámaras de televisión pocos minutos después de la derrota. Al mismo tiempo, las cuentas de Twitter e Instagram de Marcus Rashford, de 23 años, Jadon Sancho, de 21, y Bukayo Saka, de 19, se convirtieron en «cloacas de racismo» y canales de abuso extremo que está investigando la Policía de Londres. Los tres futbolistas negros recibieron insultos en los que, entre otras cosas, se les comparaba con monos y se les ordenaba que volvieran «a Nigeria».

Todo ello mientras 'hooligans' provocaban altercados y se enfrentaban entre ellos una vez acabado el encuentro fruto de la masiva ingesta de alcohol y la frustración por el resultado. Fue el colofón a una jornada en la que los radicales se enfrentaron a la Policía y a los controles de seguridad en los alrededores de Wembley hasta conseguir sobrepasar el vallado perimetral y colarse en la grada para ver el partido sin entrada.

La reacción de la clase política, instituciones, representantes del fútbol y empresarios fue unánime a lo largo de este lunes. Sobre todo en apoyo de los «tres jóvenes leones» que fallaron los penaltis y recibieron insultos racistas. Todos hicieron piña en defensa del equipo nacional ingés pese a la desilusión y frustración de un encuentro que muchos creyeron ganado tras el gol de Shaw a los dos minutos de comenzar la final.

«Me asquea el abuso racista dirigido contra jugadores de Inglaterra después del partido . Es totalmente inaceptable que los jugadores tengan que aguantar este aborrecible comportamiento», protestó el príncipe Guillermo en la cuenta de Twitter que comparte con su mujer, Catalina, duquesa de Cambridge. El nieto de la reina Isabel es presidente honorífico de la asociación de futbol inglés, la FA, e urgió a las autoridades a poner fin a la difusión de ataques verbales y a perseguir a los responsables.

Una línea similar adoptó la Federación. «No podemos ser más claros en que quienquiera que esté detrás de tal repugnante conducta no es bienvenido como hincha del equipo», subrayó. La organización añadió que seguirá actuando para «eliminar la discriminación», pero urgió al Gobierno británico a «actuar rápidamente y legislar apropiadamente» en la materia. También instó a los responsables de las redes sociales a reforzar y acelerar sus mecanismos de control para «vetar a los abusadores, recabar pruebas que puedan sostener un proceso judicial y potenciar su transformación en plataformas libres de este tipo de abuso aberrante».

Hay precedentes legales dentro y fuera del Reino Unido. La Premier League, con los clubes de élite ingleses bajo su órbita, se marcó un triunfo en febrero cuando un joven de Singapur se declaró culpable, en un juzgado de su país, de enviar amenazantes mensajes a Neal Maupay, del Brighton.

Brechas en la seguridad

«Esta selección inglesa se merece que les elogien como héroes, no que les abusen racialmente en las redes sociales. Los responsables de este abuso espantoso deberían avergonzarse de ellos mismos», tuiteó el primer ministro. Johnson, no obstante, fue foco de los reproches de la oposición, que vio en sus palabras cierta tibieza. En concreto, el líder laborista, Keir Starmer, reprochó que Johnson no condenara a los hinchas que abuchearon a los jugadores ingleses que pusieron su rodilla en tierra en los primeros encuentros de la Eurocopa en un claro gesto contra el racismo.

La FA y la Policía investigan además los problemas en la seguridad en Wembley que quedaron al descubierto antes del partido. Cientos de hinchas burlaron el control de los agentes públicos y guardas privados y lograron acceder al estadio sin entrada y sin la requerida revisión de un certificado de vacunación o de una prueba negativa de covid-19. «Es una vergüenza que una pequeña minoría intentara arruinarlo todo y se comportara de mala manera. No creo que dañaran el ambiente, desde luego, no dentro del estadio. estamos revisando qué sucedió», dijo Downing Street. Johnson se mostró confiado en que el incidente no malogrará la baza conjunta de Reino Unido e Irlanda para acoger el Mundial de 2030.