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La selección italiana celebra la Eurocopa.

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La selección italiana celebra la Eurocopa. Afp
Eurocopa 2020/2021

Donnarumma corona a Italia en Wembley

La 'Azzurra' fue de menos a más, logró su segunda Eurocopa y agravó la leyenda negra de Inglaterra, que falló tres penaltis en la tanda final

Ignacio Tylko

Londres

Sábado, 10 de julio 2021

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Euforia o depresión. Todo o nada. Tan cerca, tan lejos. Las contradicciones y tópicos del fútbol, y de la vida, se escenifican en la final de la Eurocopa que este domingo disputan Inglaterra e Italia en Wembley. Dos históricos con bastantes simetrías o paralelismos en la historia reciente a pesar de sus diferencias de estilo y palmarés. Como reza la primera línea de un soliloquio de William Shakespeare en Hamlet, 'To be or not to be' (Ser o no ser).

Los inventores de este negocio fueron campeones del mundo hace 55 años, también en casa, pero afrontan solo su segunda final en un gran campeonato. Italia, tetracampeona del mundo, disfruta en cambio de su décima final, cuarta de la Eurocopa tras la que ganó a Yugoslavia en 1968 y las que perdió en 2000 ante Francia y 2012 contra España.

Los 'Three Lions' y la 'Nazionale' hallaron soluciones tras sus últimas crisis y descubrieron a los protagonistas del cambio. El momento más oscuro de Inglaterra, la eliminación en octavos de final de la pasada Eurocopa a manos de Islandia. El abatimiento 'azzurro' llegó años después, incapaz de conseguir billete para el Mundial de Rusia.

El educado y elegante Gareth Southgate, intachable en las formas y en su trato con los jugadores y medios de comunicación, fue el elegido para liberar a Inglaterra. En un principio la FA nombró a Sam Allardyce, pero su liderazgo fue efímero por unos desafortunados comentarios. En su lugar, ascendieron de la sub-21 a Southgate, que tiró de los jóvenes talentos y cambió la dinámica.

Los locales disputan su primera final continental y los transalpinos, campeones hace 53 años, la cuarta

Inglaterra creció hasta las semifinales en el Mundial de 2018, donde Croacia le apartó del camino. Y en esta Eurocopa ha avanzado sin perder nunca de vista las amarguras de su pasado reciente. «La eliminación ante Islandia todavía me atormenta. Fue el momento más bajo de mi carrera, pero hemos madurado y sabemos gestionar mejor los partidos», analiza el lateral derecho Kyle Walker.

Roberto Mancini fue aún más osado. Recogió el testigo de Gian Piero Ventura tras la humillación de perder con Suecia en la repesca para el Mundial 2018. Recurrió también a la juventud, pero su mayor revolución fue cambiar el estilo clásico. Suele emplear un 4-3-3 y pone especial énfasis en la presión alta.

Es la Italia más vistosa de los últimos tiempos, pero sin renunciar tampoco a su tradicional fortaleza defensiva, como bien se vio en la semifinal contra España. Fue un acierto mantener a los incombustibles Giorgio Chiellini y Leonardo Bonucci, pareja de centrales que suma 70 años de vida.

Sobre todo, Mancini ha inculcado al grupo la cultura ganadora de Italia. «Al principio, cuando nos dijo que tuviéramos en la cabeza la idea de conquistar la Eurocopa, pensamos que estaba loco», confiesa Chiellini. «Sin embargo, durante estos años ha creado un equipo que ahora está a punto de hacerlo. Como nos repite después de cada partido, solo queda 'un centímetro más', el último».

Fervor patriótico

«Solo un loco dijo hace tres años que podíamos llegar a este punto, y es Mancini. Siempre creyó en nosotros. Somos un grupo maravilloso, y estar aquí después de tanto sufrimiento es algo extraordinario», afirmaba el centrocampista Federico Bernardeschi tras superar en la tanda de penaltis a La Roja.

El fervor patriótico es un plus en común a los finalistas. Los medios ingleses apelan al refuerzo de la identidad nacional. Frente a los históricos campeones universales de 1966, todos blancos, un póster creado por el Museo de la Migración ha expuesto que solo quedarían tres de los titulares si la selección actual inglesa solo incluyese jugadores sin padres o abuelos nacidos en el exterior. Por ejemplo, Harry Kane es de padre irlandés; Marcus Rashford, hijo de una mujer de San Cristóbal y Nieves, al norte de las Antillas; Raheem Sterling nació en Jamaica y Buyako Saka es un londinense hijo de nigerianos.

Del 'God Save the Queen' del Reino Unido al no menos nacionalista 'Fratelli d'Italia' con el que los transalpinos celebran su histórica reunificación y apelan a valores relacionados con la unión, la sangre y hasta la muerte. La 'Azzurra' seguirá la tradición de las finales y estará acompañada en Wembley por el presidente de la República, Sergio Mattarella.

La estrategia deportiva

En lo futbolístico, Southgate, poco intervencionista, cree en su once tipo. Se le reprocha la poca creatividad de los centrocampistas Declan Rice y Kalvin Phillips, pero su defensa solo ha encajado un gol en el torneo, el del danés Damsgaard en semifinales. Arriba, intimidan la pegada de Sterling y Kane. Solo baila un puesto en una banda del 4-2-3-1. Southgate ha confiado en Bukayo Saka en dos de las tres eliminatorias y podría repetir, aunque Phil Foden, Jadon Sancho y el ídolo de la afición Jack Grealish, que entró desde el banquillo en semifinales y tras el gol de Kane en la prórroga fue sustituido, son alternativas de calidad.

Italia, con el récord de 33 partidos sin perder, es fiel al 4-3-3. Confía en que su centro del campo, con la solvencia de Jorginho, la magia de Barella y la experiencia de Verratti, supere al inglés. Arriba, se le exige mucho más a Ciro Immobile, Bota de Oro hace dos años.

Alineaciones probables

  • Inglaterra: Pickford, Shaw, Stones, Maguire, Walker, Rice, Phillips, Sala, Mount, Sterling y Harry Kane.

  • Italia: Donnarumma, Di Lorenzo, Bonucci, Chiellini, Emerson, Barella, Jorginho, Verratti, Chiesa, Immobile e Insign

  • Árbitro: Björn Kuipers (Países Bajos)

  • Hora: 21:00 h. Wembley

  • TV: Telecinco

Grande Italia, que nunca muere y siempre vuelve. La 'Azzurra' llegó de tapada a la Eurocopa pero se marcha como campeona sin conocer la derrota y tras agrandar la leyenda negra de Inglaterra en una final resuelta por penaltis en Wembley. Donnarumma, futuro rival de Keylor Navas en el PSG, detuvo dos penas máximas y coronó por segunda vez en su historia a la selección que más se lo mereció. Solo España en las semifinales, también resueltas por penaltis, fue superior.

Ante los locales y en la alfombra roja que la UEFA le puso a Inglaterra en un Wembley con hinchas hasta en los pasillos, la selección de Mancini fue de menos a más, se repuso a la adversidad de un gol en contra al comienzo, y a los puntos ya fue superior. En la suerte final, Jordan Pickford le detuvo dos lanzamientos a Belotti y Jorginho, el ejecutor de La Roja, pero no pudo coronarse como héroe.

Italia logró su segundo título tras el de 1968 e igualó en el palmarés a Francia para situarse a solo un galardón de España y Alemania, todavía reyes de Europa. Para Inglaterra caer es una catástrofe nacional. El inventor del fútbol sigue sin títulos desde su Mundial del 66 y alarga su maldición con los penaltis que ya persiguió a Gareth Southgate, su actual seleccionador, en la semifinal ante Alemania del 96, al fallar también en Wembley. Esta vez, sacó al final a Rashford y Jadon Sancho solo para que tiraran y ambos erraron, igual que Saka.

Italia

Donnarumma, Di Lorenzo, Bonucci, Chiellini, Emerson (Florenzi, min. 118), Barella (Cristante, min. 55), Jorginho, Verratti (Locatelli, min. 96), Chiesa (Bernardeschi, min. 86), Immobile (Berardi, min. 55) e Insigne (Belotti, min. 91).

1

-

1

Inglaterra

Pickford, Walker (Jadon Sancho, min. 120), Stones, Maguire, Trippier (Saka, min. 71), Phillips, Rice (Henderson, min. 74; Rashford, min. 120), Shaw, Mount (Grealish, min. 99), Sterling y Kane.

  • Goles 0-1: min. 2, Shaw. 1-1: min. 67, Bonucci.

  • Penaltis 1-0: Berardi, gol. 1-1: Kane, gol. 1-1: Belotti, para Pickford. 1-2; Maguire, gol. 2-2: Bonucci, gol. 2-2: Rashford, al palo. 3-2: Bernardeschi, gol. 3-2: Jadon Sancho, para Donnarumma. 3-2: Jorginho, para Pickford. 3-2: Saka, para Donnarumma.

  • Árbitro Björn Kuipers (Países Bajos). Tarjetas amarillas a Barella, Bonucci, Insigne, Chiellini, Maguire y Jorginho.

  • Incidencias Final de la Eurocopa 2020, disputada en el estadio de Wembley, ante más de 66.000 aficionados.

Como ante Alemania, la otra potencia a la que se midieron los locales, Southgate cambió el dibujo y dipuso tres en el fondo. Y la 'Azzurra' tardó en reaccionar, pero se repuso a tiempo en la segunda mitad. Con el simple cambio sobre el once previsto del atlético Trippier, un lateral de largo recorrido, en lugar del extremo Saka, Inglaterra desorganizó a Italia en el primer período. Y le marcó el gol más rápido en una final de la Eurocopa. Se internó Trippier sin oposición y su centro lo clavó en la red de primera Luke Schaw.

El anfitrión suele acusar la presión de jugar en casa y muchas veces es víctima de un efecto bumerán si la noche se la atraganta, como así ocurrió luego, pero un gol tan rápido es un alivio. Y no fue solo el tanto lo que sucedió en el período inicial. Los transalpinos no se hallaban tras encajar primero después de 18 partidos sin esa adversidad. Discutían entre ellos, se pedían constantes explicaciones.

Tampoco el técnico ofrecía entonces soluciones para evitar que Chiellini cayera en la trampa de perseguir a Harry Kane cuando el ariete ejercía en modo 'playmaker', ni para conseguir que su selección resquebrajara a una Inglaterra mucho más física, ganadora en los duelos individuales y con la virtud de ahogar a los rivales por dentro y dañarles por fuera.

O reaccionaba Italia con más mordiente y profundidad y menos juego de balonmano, o moría en el intento. Mancini intervino con acierto. Fuera Barella e Immobile, desaparecidos en combate, dentro Cristante y Berardi. Insigne se situó por momentos de '9' mentiroso. Más pequeño, más hábil y más rápido, el napolitano engañaba a los fornidos centrales, sin una referencia clara.

Italia ya dominaba sin dicusión a una Inglaterra miedosa. Ya no eran tres centrales y dos carrileros de vuelto alto sino diez jugadores por detrás del balón. Quedaba mucho. En una acción de estrategia muy embarullada, Bonucci hacía justicia y silenciaba Wembley. Vuelta a empezar, agotamiento, lesiones y miedo a perder de unos y otros. Erró Southgate en los cambios y Donnarumma hizo el resto. Siempre Italia.

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