En el club no se plantean un posible descenso, pero hay preocupación

22/04/2019

Las Palmas ya trabaja de cara a la próxima temporada en un proyecto que volverá a tener como objetivo subir a Primera. Pese a la mala dinámica, ni se valora un escenario en Segunda B.

El gran objetivo de esta temporada era subir por la vía rápida quedando primero o segundo, pero a mitad de curso y con Herrera al mando, dicha meta se descartó. Se pasó a pelear por estar entre los seis primeros y lograr disputar los Playoffs de ascenso. Sin embargo, este propósito también está dilapidado y ahora la meta es no descender. Una situación dramática para un proyecto en la que habían depositadas grandes ambiciones, pero que podría acabar en un desastre histórico si no hay reacción.

En cualquier caso, este escenario ni se contempla en el seno del club grancanario. Hay mucha preocupación por la marcha del equipo y la imagen que se está dando, pero de ahí a descender a Segunda B hay un trecho. Con el Reus ya condenado, los equipos que peor lo tienen son el Córdoba y el Nástic, hundidos con 27 y 28 puntos respectivamente, mientras que el Extremadura y el Lugo protagonizan una encarnizada batalla por evitar la decimonovena posición. Ahora mismo, y tras la victoria del equipo extremeño en Riazor, la zona roja se queda a seis puntos para la UD, por lo que todavía hay un colchón que aleja el desastre a al menos dos partidos.

Por ello, la entidad amarilla, con Rocco Maiorino a la cabeza, está trabajando ya en confeccionar un proyecto de garantías en la categoría de plata que, el año que viene sí, permita al representativo luchar por regresar a la máxima categoría del fútbol español. La intención es aprender de los errores de esta campaña, rejuvenecer la plantilla, dar con el técnico ideal -podría ser Mel, pero sus números están dejando muchas dudas- y volver a ilusionar a una afición demasiado maltratada últimamente.

Quedan siete partidos y se quiere asegurar la salvación cuanto antes. Son ya seis jornadas consecutivas sin ganar, una racha que ha despertado temores y han encendido las alarmas. Además, las lesiones tampoco están acompañando. Con Araujo y Blum fuera, la pasada jornada hubo que despedirse de Raúl Fernández, y ahora es Cala quien podría decir adiós a lo que resta de campaña. Aún así, sigue habiendo materia prima de sobra para lograr una salvación que no debería ni ponerse en entre dicho para uno de los clubes con mayor presupuesto de la categoría.

Por otro lado, y dada la crítica situación en la que está Las Palmas, los amarillos vivirán una auténtica final contra el Lugo el próximo domingo en el Gran Canaria. El equipo está obligado a sumar su primera victoria en casa con Mel para borrar las dudas que existen en torno a una posible pérdida de la categoría. Un triunfo este fin de semana alejaría el descenso como mínimo hasta los nueve puntos y permitiría, dentro de la frustración de estar tan abajo en la tabla, afrontar con relativa tranquilidad las seis jornadas que restan de aquí a junio. Eso sí, si la Unión Deportiva sigue con su mala dinámica en casa, donde acumula tres derrotas consecutivas, el estado de crisis sería total.

A estas alturas de competición, el Lugo y el Extremadura son los principales rivales a la hora de evitar la cuarta plaza por la cola que significaría el descenso a Segunda B. Y mientras que con el conjunto extremeño, al que la UD aventaja en cuatro puntos, la diferencia de goles favorece a los amarillos, la derrota por 4-2 en Galicia pone muy cuesta arriba que en caso de empate a puntos a final de curso con el Lugo, sea Las Palmas quien quede por encima.