Maiorino, con poderes absolutos, ya perfila la purga

16/04/2019

Rocco Maiorino, director deportivo de la UD Las Palmas y encargado de su reconstrucción, ya perfila la purga que viene para el próximo proyecto.

El ejecutivo italiano, discreto en sus movimientos y gestiones, dispone de tiempo suficiente para todas las maniobras que desea, dado que las jornadas que restan del calendario son puro saldo para un equipo sin opciones de ascenso y que ahora se centra en lograr dos o tres triunfos más para evitar problemas con el descenso. Con este escenario de temporada finiquitada en pleno mes de abril, Maiorino hace cuentas y sabe qué va a necesitar y lo que le sobra, que no es poco en una plantilla aburguesada («ganan mucho dinero y tienen poca hambre», en palabras de Miguel Ángel Ramírez). Jugadores que acaban contrato y no renovarán y otros a los que, teniendo vínculo en vigor, se les quiere procurar una salida, integrarán una operación salida que se anuncia masiva. Ahí tiene faena el dirigente de Salerno, consciente de que encontrará dificultades en rescisiones que, en muchos casos, serán complicadas de pactar por la devaluación que han sufrido muchos de los profesionales que integran la plantilla. Eso sí, aligerar la carga salarial es condición indispensable para estudiar la política de incorporaciones, también esencial en la edificación del futuro. «Vendrán futbolistas, pero, antes, hay que hacer sitio», deslizan desde la entidad al respecto.

En permanente contacto con Ramírez, aunque con poderes absolutos en su responsabilidad, Maiorino ya ha podido estudiar todos los informes y documentación que le han facilitado, con el añadido de cotejar, presencialmente, la respuesta competitiva de algunos de los futbolistas con los que todavía maneja ciertas dudas. En paralelo, también estudia y sondea posibles incorporaciones y evalúa a canteranos con opción de ser promocionados. Todo un mapa de movimientos, calculados y meditados, con el que pretende relanzar a una UD que partirá la campaña que viene con el objetivo de ascender por mucho recorte presupuestario que se avecine.

El sello de Maiorino se notará en el césped y, también, en los aleñados y despachos. Nada clara la continuidad de Mel (página anterior), el futuro de Toni Otero, secretario técnico, ofrece menos brumas, toda vez que el propio implicado asume que saldrá en junio después de no haber cumplido con los objetivos clasificatorios propuestos. Incluso no se descarta que se anuncie oficialmente su marcha antes de que acabe la temporada. «Nunca seré un problema para la UD», ha llegado a decir Otero.