Fútbol: Segunda División

Pepe Mel se queda sin defensa

16/04/2019

La sonrojante derrota ante el Cádiz, aunque engañosa por la forma en la que se produjo, termina por condenar el futuro del técnico en la UD. El madrileño no mejora a Herrera y empeora a Jiménez en números, y el equipo sigue sin saber a lo que juega.

La maldición del banquillo amarillo. Ya van siete entrenadores y no hay manera de que ninguno logre dar con la tecla. Los números de Pepe Mel, que el pasado domingo vivió su día más negro desde que llegó a la UD, siguen siendo tan malos como el de sus predecesores. Una sola victoria en seis partidos, con dos empates y tres derrotas. Cinco puntos de 18 posibles son muy pocos para un equipo confeccionado para subir a Primera División y el técnico madrileño, que se mostró más abatido que nunca en la rueda de prensa posterior al encuentro, es consciente. Y ya no solo por los malos resultados, son más los motivos y males que están terminando por condenar al fracaso la etapa del exbético en Gran Canaria.

Solo una victoria en sus seis partidos para pasar de pelear por los Playoffs a luchar por no descender

Por un lado, Las Palmas continúa sin un estilo ni una idea de juego. Se esperaba que con la llegada de Mel, los amarillos recuperaran una identidad que perdió tras la marcha de Setién. Pero no ha sido así. Cambios en el sistema, continuas variaciones en el once... El técnico sigue buscando un patrón que beneficie a los suyos, pero el tiempo pasa, la temporada se acaba y la UD sigue desnortada. A veces emplea un pivote defensivo, otras dos mediocentros con más llegada. En ocasiones recurre al doble lateral diestro con Curbelo y Lemos, y apenas emplea extremos, y a la semana siguiente sale con Fidel y Blum en los costados... Tampoco se le entienden decisiones como la de no aprovechar desde el inicio a uno de los pocos futbolistas que ha estado al nivel que se le presuponía como es Rafa Mir. Ni el ostracismo continuo de Maikel Mesa, uno de los fichajes estrella del verano y por el que el club hizo un potente esfuerzo económico para traerlo del Nástic.

Y para agudizar la crisis, el Gran Canaria se ha convertido en un chollo desde que Mel cogiera al equipo. Mientras que con los anteriores entrenadores, el recinto de Siete Palmas era un fortín donde la Unión Deportiva estaba invicto, el madrileño cuenta con derrotas todas las actuaciones de los suyos en casa. Y la presencia en directo de este descalabro en el momento clave de la competición ha hecho que la mayor parte de la afición haya terminado por dar la espalda a los suyos, cansada de tantas decepciones. Este esperpéntico rendimiento como local ha tapado la mejoría experimentada en a domicilio, donde el representativo ha dado un paso adelante en campos de enjundia como Riazor (0-1) o Los Cármenes (1-1).

Un desastre global que ha pasado factura en el ánimo de Mel. Su «voy a apartar a todo aquel que no le duela esta situación» de después de la goleada ante el Cádiz lo evidencia. El técnico aterrizó a la isla con la máxima ilusión de acometer la gesta y meter a la UD en los playoffs, y ni en sus peores pensamientos se imaginaba una situación como la que está viviendo. Pretendía ganar nueve partidos de 14, y seis jornadas después suma una sola victoria, la de su debut. «El equipo ha tocado fondo en lo anímico, este partido nos ha hecho mucho daño», reconocía, al tiempo que añadía que es «culpa del cuerpo técnico que no es capaz de hacerlo mejor».

Su futuro, en el aire.

Pero, en su defensa, Mel no es el culpable del desaguisado de la UD. Vino como bombero en una situación desesperada y, simplemente, no ha logrado obrar el milagro. No sería justo echarle las culpas de un proyecto que viene haciendo aguas desde mucho antes de su llegada. Sin embargo, la ley del fútbol le condena. Rocco Marioni, nuevo director deportivo amarillo, ha hablado con él sobre el proyecto para el próximo curso, pero su continuidad está cada vez más lejos porque sus números son indefendibles. El italiano busca entrenador y, salvo reacción fulgurante del equipo en las ocho jornadas que restan, el futuro de Pepe Mel está cada vez más lejos del Gran Canaria. Otro cambio de rumbo se avecina.