Opinión

La gesta es la permanencia

16/04/2019

Con el mayor de los respetos hacia el Cádiz, equipo humilde, trabajador, vertical y poco más, la UD Las Palmas ha convertido en internacionales a todos los jugadores cadistas y en campeón de la ‘Champions’ al conjunto de Cervera, que nuevamente nos ha pintado la cara de mala manera.

Los siete goles que nos ha endosado el cuadro de la Tacita de Plata en dos partidos, ambos en distintas circunstancias y realidades -la primera en el debut de Paco Herrera en el Carranza y la siguiente el pasado domingo bajo las órdenes de Pepe Mel- hablan a las claras de que nos encontramos ante una UD Las Palmas agonizante desde hace muchos meses.

Un equipo sin alma que ha ido de mal en peor y a la que ningún entrenador, salvo Manolo Jiménez, ha conseguido sacarle un mínimo aceptable de rendimiento.

Por mucho que los jugadores y los técnicos que han pasado por el banquillo se hayan empeñado en hacernos creer lo imposible, que estábamos capacitados para remontar el vuelo y conseguir la gesta del playoff de ascenso, ni Pepe Mel, cuyo fracaso es evidente y notorio al no saber reconducir la situación ni los futbolistas, a los que se les han agotado las excusas, han sido capaces de reconocer que el ascenso es poco menos que una utopía y que la campaña es un homenaje al desastre y al despropósito.

Demasiados paños calientes para enmascarar una debacle como la actual.

Ya ni la coartada de los arbitrajes, que es cierto, han sido en ocasiones penosos y perjudiciales para nuestros intereses, resultan una creíble tabla de salvación para una plantilla agotada en lo anímico y lo futbolístico y que deberá afrontar un final de Liga complicado con la amenaza de los puestos de descenso a 7 puntos.

«Ahora la distancia con los de arriba es insalvable y los amarillos viven mirando de reojo a la zona de peligro y con un calendario bastante complicado que se inicia la próxima jornada en el Carlos Belmonte»

Ni el guionista más retorcido hubiera imaginado un final así para una UD Las Palmas que, teóricamente, debería ahora estar apretando el paso para asegurar plaza de ascenso directo o, como poco, menos estar bien asentado en los playoff para intentar el asalto a Primera División.

La dura realidad nos despierta del sueño y se torna en pesadilla.

Ahora la distancia con los de arriba es insalvable y los amarillos viven mirando de reojo a la zona de peligro y con un calendario bastante complicado que se inicia la próxima jornada en el Carlos Belmonte de Albacete, segundo clasificado. Todo un coco a estas alturas. ¡Quién nos lo iba a decir!

Y por si fuera poco, después espera el Tenerife en el Heliodoro dentro de tres jornadas con la visita del Lugo al Estadio de Gran Canaria por medio.

El eterno rival, que también se juega su tranquilidad, huele la sangre de una UD Las Palmas herida de muerte, y afila sus armas para hacer todo el daño posible.

Un derbi que parecía intrascendente puede tornarse dramático si no se impide cuanto antes. Se otea el sorpasso blanquiazul y hay que impedirlo por todo los medios. Por nuestra tranquilidad y honor.

El que pensaba en un final de Liga anodino e intrascendente estaba muy equivocado.

Los amarillos necesitan seis puntos para asegurar la permanencia cuanto antes y con lo que le cuesta sacar triunfos al equipo de Pepe Mel, no se presenta como una empresa sencilla ni asequible.

Más aún, teniendo en cuenta la pésima dinámica y la moral de cartón de un grupo que no da ha dado la talla en ningún momento.

Agarrénse que vienen curvas.