El director deportivo grancanario del Alba Berlín alemán, Himar Ojeda, posa para la entrevista a CANARIAS7 en su Santa Brígida natal. / cober

Himar Ojeda: «Regresaría al Granca con un proyecto a largo plazo y con identidad»

El satauteño descansa en la isla tras un nuevo ejercicio exitoso en Alemania. Un repaso de presente y futuro

ÓLIVER SUÁREZ ARMAS Las Palmas de Gran Canaria

–Aterrizó en Berlín en 2016 para unirse a un Alba histórico, pero alejado ya de la zona noble de la Bundesliga. Desde entonces, acumula tres títulos de Liga -cinco finales-, tres ediciones de la Copa -cinco finales-, un subcampeonato en la EuroCup 2018-2019 -perdió contra el Valencia-, y dos cursos seguidos en la Euroliga, firmando este último su mejor balance de triunfos en el certamen continental. Sin duda, los títulos suponen un espaldarazo a un proyecto que despierta elogios y admiración en Alemania...

–Cuando el proyecto empezó a tener frutos tras dos años funcionando, lo que la gente decía es que todo muy bien, juegan muy bonito, ponen a los jóvenes, pero no era suficiente para el máximo nivel porque no ganan. Creo que nosotros jugamos seis finales y perdimos las seis. Eso decían. Ahora con los títulos ese argumento no es válido ya. Más allá de esa sensación buenísima de ganar títulos, lo que me enorgullece es que demuestra que con una filosofía de buen ambiente y de tratar de que la gente disfrute en el día a día, respetando a todos, se consiguen títulos también. Para mí esa es la historia.

–Una filosofía que va más allá del primer equipo y que engancha al público berlinés...

–Entre otras cosas, la satisfacción más grande de este verano es cuando hago las reuniones de final de temporada de manera individual con los jugadores. Ahora las hago con el equipo femenino también. El feedback de las jugadoras, especialmente de las que venían de fuera, era el mismo que empezaban a darme los jugadores y que me siguen dando al final de cada temporada. Es decir, que el año que han vivido es impresionante, el buen rollo en el ambiente y en el equipo, que es el mejor año que han pasado... Eso me enorgullece porque hemos conseguido una filosofía de club. Que tratemos de tener unos valores que respetamos independientemente de cuál sea el nivel del equipo o cuáles sean los objetivos.

–Apostó por Israel González tras terminar un ciclo exitoso con Aíto. La continuidad a una idea funcionó. ¿Cómo vio su debut como entrenador principal en la élite con un proyecto propio?

–Un agente me felicitó por el año y me dijo que vio que no era improvisado, que tenía un plan. Cuando fichamos a Aíto tenía claro que quería traer un ayudante español, yo quería a Isra porque era el que yo conocía y ya había traído a la isla, y quería que Aíto eligiera a Isra si era posible. La buena noticia fue que cuando le comenté a Aíto que creía que debía traer un ayudante y me dijo que había pensado en Israel González, con lo cual yo no tuve ni que nombrarlo. A Aíto le había planteado que, como hace dos años paraba y así, en el segundo año quería que Isra empezara a asumir más responsabilidad y que, como ya vamos jugando cada vez más partidos y viajes al estar en la Euroliga, él no hiciera algunos partidos de la liga alemana en los que había que hacer seis horas en guagua. Planteé que dejara que fueran los ayudantes. Tanto es así que nosotros nombramos associated head coach a Isra el año anterior, cambiando su contrato y responsabilidades. Aíto dejó que Isra empezara la pretemporada, aunque es verdad que luego no faltó a ningún partido salvo cuando tuvo covid. Nunca dijo a este partido no voy, pero era lo que quería hacer, que Aíto descansara un poco más, que no se pegara el tute que nos pegábamos todo el equipo de jugar 83 partidos y que Isra fuera tomando responsabilidades. Como digo, Aíto tiene una energía impresionante y no faltó nunca.

–Supuso el primer paso...

–Estaba un poco preparado. Luego cuando llega el momento no tuve dudas ni me dio vértigo ni nada. Pero, de vez en cuando, cuando va a empezar la temporada y la gente te hace preguntas sacaba que era un rookie... Cuando la gente te lo dice te das cuenta de que no hay equipos de Euroliga que se los den al ayudante, ahora pasa con el Real Madrid. Chus -Mateo- ha sido primero, pero Isra solo en la LEB y en mitad de una temporada. Pero la confianza era máxima porque lo conozco desde hace 25 años y sé cómo ha evolucionado como entrenador y lo veo en el día a día. Que yo estuviese más o menos convencido no quita méritos, todo lo contrario, el rendimiento que le ha sacado al equipo es impresionante.

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–El inicio fue complicado a nivel de resultados en la Bundesliga y en la Euroliga, luego con muchos casos covid y muchas lesiones. ¿Llegó a dudar?

–No, en ningún momento. Conozco a Isra hace muchísimos años y estaba convencido. Sé la capacidad que tiene como entrenador y, aunque haya entrenadores buenos y que fracasan porque intervienen muchos factores, aquí todos los factores que había alrededor hicieron que funcionase. Tengo claro que el entorno tiene que estar preparado para lo que pueda pasar. Empezamos ganando de milagro al Bonn sobre la bocina, perdiendo con ellos luego, ganando en Copa de milagro, perdimos en Ludwigsburg... Pero pasó lo mismo en el primer año de Aíto, hicimos un 0-6 en la pretemporada, ganamos el primer partido en Ulm y luego perdimos el primero en casa contra uno de los equipos de abajo. Ganamos en la prórroga a un recién ascendido, volvimos a perder en casa... Siempre intento preparar al entorno, al presidente, directivos, incluso que le llegue al aficionado también. Había tanta tranquilidad en el entorno que lo que hace es darle soporte al entrenador. Además, los factores que nos hicieron empezar mal no era el entrenador, fueron las lesiones y otros factores.

–Y, además, recién renovado por usted hasta 2025 en un club que se está acostumbrando a ganar. ¿Qué objetivos se marcan?

–Como digo, el año ha sido impresionante porque ascendimos con el equipo femenino, ganamos la Copa, la Liga, fuimos primeros de la fase regular que hacía no sé cuántos años que no pasaba, creo que desde 2009, ganamos en Euroliga más partidos que nunca... Ahora, es muy difícil no solo mejorar eso sino igualarlo. Somos ambiciosos, siempre lo hemos sido y da la sensación de que llevamos seis años ganando y ya digo que las primeras finales las perdimos. Creo que es totalmente erróneo valorar que el éxito sea que ganes porque solo gana uno de muchísimos. Es muy difícil ganar, que lo hagas son determinados factores que pueden influir en ese momento, ni siquiera a veces responde a que seas mejor. Normalmente, eres mejor que el otro o lo haces mejor en ese momento. Insisto en que cuando perdíamos las finales ese día y el siguiente estás jodido, pero al otro que ya haces una cena para despedir el año, nosotros celebrábamos porque había sido un año buenísimo. Eso es lo que nos tiene que mantener en la lucha competitiva. Queremos hacerlo bien, pero nuestros objetivos son competir todo lo que podamos con una filosofía, lo que no vamos a hacer es sacrificar parte de la filosofía para obtener un resultado porque, además, nada te garantiza que lo obtengas, entonces cuál es el precio que has pagado. Nos gustaría seguir creciendo como hemos hecho, pero siempre que mantengamos la filosofía.

–Hablamos de la oportunidad para Israel tras Aíto decidir parar. Este último volverá este curso al banquillo para dirigir al Girona en la ACB. ¿Le sorprende?

–No, en absoluto. Sabía que iba a volver porque Aíto lo que necesita es parar un poco el ritmo, pero él tiene absoluta pasión y energía por entrenar y por hacer lo que hace. Le propuse que bajara el ritmo con nosotros y él no lo hizo en ningún momento, lo hizo en pretemporada, pero luego no faltó a ningún entrenamiento ni partido nunca. Sabía que iba a parar, pero que iba a volver más pronto que tarde. Ha estado un año fuera y ya está preparado para volver.

Himar Ojeda e Israel González posan con el trofeo de la Bundesliga. / fotoduda

–Por seguir con entrenadores. El Granca se decantó por Jaka Lakovic. Lo conoce bien tras tres campañas en el ratiopharm Ulm alemán. ¿Qué destaca del esloveno?

–No lo conozco muy bien personalmente, pero es un tío amable, educado y de buen trato. Lo ha sido siempre que hemos coincidido en los partidos o en otra cosa. Me da la sensación de que es honesto y transparente, y eso me gusta porque el carácter de las personas es importante para mí cuando compongo los equipos. Creo que baloncestísticamente cada uno puede juzgar, pero tiene buen conocimiento porque tiene mucha experiencia como jugador y como ayudante en diferentes equipos, y está un poco encontrando cuál es su camino como primer entrenador y su estilo. Me alegro por él y le deseo todo lo mejor.

-Tengo entendido que contactó con usted para preguntarle por la isla y por el club claretiano...

–Sí, me preguntó por la isla, por el club y porque le estaba llegando mucha información de revuelo digamos. Creo que a nadie se le esconde, está claro que ha habido cierto revuelo últimamente en el entorno del Club Baloncesto Gran Canaria y eso llega en el mundo del baloncesto a todos lados, no hay fronteras ahí. Él estaba un poco preocupado por eso, le conté sobre la isla, sobre la esencia del club y del resto le dije que no estoy dentro y no podía contarle. Solo lo que había oído desde fuera. Me parecía que él tenía que intentar entrar con la mente limpia, tratar de hablar con los profesionales que están en el club y, a partir de ahí, intentar hacerlo lo mejor posible. Fue una llamada un poco en general.

–Vuelve a pescar en la ACB para llevarse a la promesa Ziga Samar. Un movimiento muy sonado por el impacto del jugador la pasada temporada. ¿Qué le ofreció para que aceptara su propuesta?

–Le ofrezco lo que identifica a nuestro programa: venir a un club en el que vamos a intentar formarlo como el mejor jugador posible. Creo que los jugadores ya ven eso. Me decía un agente que casi podía garantizar en los contratos que va a jugar bien porque hasta ahora todos los jugadores que han venido lo han hecho bien y han salido con un mejor contrato, dando un paso adelante. Tenemos un proceso de selección de jugadores con Carlos Frade. Le digo los jugadores que estoy mirando y él me hace valoración e informes de cosas que a nosotros nos parecen importantes para ver el potencial de mejora del jugador. Traemos al jugador y, aparte de contarle lo que queremos, le explicamos cómo lo vemos a él. Recuerdo que la primera de estas entrevistas significativas fue la de Martín Hermannsson, ahí estábamos compitiendo con el Darüşşafaka que era Euroliga, pero se decantó por nosotros por esta entrevista. Se dio cuenta de que lo conocíamos bien y que sabíamos lo que queríamos mejorar y ayudar. Recuerdo una anécdota en la reunión con Ziga que este año ha tirado un 47% de tres, una brutalidad, y cuando vamos a poner el vídeo aspectos del tiro le pregunto si cree que hay que mejorar su tiro. Me dice que tiene que mejorarlo y le digo que ese porcentaje ni Marcus Eriksson, hay poco que mejorar. Sin embargo, creemos también, el movimiento que hace con la cadera... Hay determinadas cosas que analizamos y preparamos bien, y creo que los jugadores lo valoran porque ven que no estamos diciendo solo que vengan porque lo harán bien y esto es Euroliga. Ahora es más común, pero cuando llegué no había contratos de tres años ni cuatro como firmamos a Luke Sikma. Nos comprometemos y a él lo hemos firmado por cuatro años garantizados. Es una apuesta importante que hacemos, tenemos que estar convencidos y eso el jugador se da cuenta.

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–Apuesta y Euroliga pocas veces van de la mano...

–Los movimientos en la Euroliga son de jugadores que ya están en la Euroliga. A los clubs les cuesta apostar así y me parece un proceso natural. Cuando estaba en el Gran Canaria o en el Estudiantes recuerdo firmar jugadores directamente de la universidad, como Kyle Kuric por ejemplo. Ahora me cuesta un poco más traer a un jugador de universidad porque quizás le falta un año para estar en la Euroliga. Es un proceso natural. Esos comentarios de que ninguno de los equipos españoles se atrevió, creo que lo que pasa con Baskonia es que cuando ven que juegan bien en Euroliga ese primer año luego van a por él. Dicen que juegue primero en el Alba, que hagan la apuesta ellos y luego lo fichamos.

–Se cumplen diez años de su despido en el Club Baloncesto Gran Canaria. ¿Le gustaría volver?

–Es una pregunta difícil. Obviamente, siento el Gran Canaria de una manera especial. Empecé siendo aficionado, era mi club y eso te crea un vínculo especial con el equipo que te identificas. Muchos años más tarde acabé entrando y trabajando en el club. Ahora mismo, el ruido que Lakovic había oído yo lo oí también. No lo sé, es difícil. Estoy muy bien donde estoy. Me gusta emprender proyectos a medio y largo plazo, que puedan trascender lo que es el resultado simplemente de ganar alguna cosa, de jugar el Playoff, la Copa o semifinales de EuroCup o lo que sea, un proyecto más transversal y de otro tipo. Si hubiese esa posibilidad en el Gran Canaria, la miraría de una manera especial obviamente. De momento, me queda un año de contrato, el proyecto del Alba Berlín es muy atractivo, es verdad que he conseguido establecer las ideas que me había propuesto allí, pero ya digo que es difícil.

–¿Qué requisitos deberían darse para esa futura llegada al club?

–Tampoco quiero que se especule mucho ni esto cree un cisma porque el club tiene sus profesionales. No quiero que se malinterprete esto de ninguna manera. Contesto abiertamente porque creo que hay que hablar abiertamente de todo. Por eso he dicho que había cierto ruido en el Granca porque a nadie se le esconde y es lo que me pregunta Lakovic. De momento, el club tiene un proyecto y, si se plantease un cambio y en algún momento se quisiese contar conmigo para ese proyecto, tendría que ser primero a largo plazo. Obviamente, hago esto por devoción, pero es mi sustento y el de familia. Pasé por una situación en el Granca que yo tenía contrato, se me propuso romperlo y que yo pedí unas explicaciones con los argumentos. No se me dieron y se me presentó una carta de despido. De un día para otro me vi en la calle cuando mi mujer tuvo un ERE en su empresa y la echaron también, con dos niños, hipoteca... Entonces, si los proyectos están condicionados a que cada cierto tiempo cambie todo, pues no es un proyecto muy atractivo a largo plazo. Tendría que ser algo que trascendiese más allá de posibles cambios en el Cabildo. Un proyecto a largo plazo y que se tenga una visión. Cuando salí de aquí estaba muy orgulloso de haber intentado unificar el baloncesto de la isla y tender puentes, teníamos una vinculación con el Náutico de Tenerife para ceder jugadores en EBA, teníamos la vinculación con el UB La Palma en LEB Oro... Un proyecto que sea transversal, que vaya con un objetivo y una identidad, queremos jugar de una manera con la que se nos identifique, queremos seguir sacando jugadores de la cantera, que se ha demostrado que el Granca tiene una buena cantera y que saca jugadores año tras año. Los dos últimos mejores jóvenes de la EuroCup han sido Olek y Khalifa. Que eso se refleje en que el club se pueda nutrir de los canteranos siempre que sea posible. También un proyecto de modernización de la institución porque los tiempos van evolucionando y hay que ir creciendo.

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–El modelo del Alba triunfa a nivel deportivo, económico y social. ¿Cree que el del club insular puede estar agotado y necesite que se agite la coctelera?

–Hablo siempre desde fuera. Obviamente, sigo en contacto con gente y sigo bastante de cerca toda la historia del Granca. De verdad, con un espíritu más o menos constructivo, desconozco el día a día, pero sí que hay una realidad que es difícil por la pandemia con el tema de la implicación del público. Nosotros lo hemos sufrido, nos costó mucho traer a la gente y fue bastante frustrante a veces. Cuando se rebajaron las limitaciones para venir a los partidos, la gente no vino porque sí, hubo que hacer un trabajo para que la gente volviese a confiar en venir a los partidos y cogiera la rutina. La gente se acostumbró a verlo desde casa. Subieron las suscripciones de Magenta, que digamos que es el Movistar de allí. Creo que no puedes decir simplemente que ya vendrán, hay que hacer un trabajo y convencer a la gente de que vuelva. Creo que no sé si el modelo del Granca está agotado o no, pero parece que no está en el mejor momento. Lo digo de manera constructiva desde fuera y sin que se malinterprete, creo que lo peor que hay y se percibe desde fuera es que no hay unión. Parece que haya una división interna en el club y eso obviamente dificulta cualquier proyecto. Desconozco los motivos, si es así o no o como de grande e importante es, pero sí que parece que no sea un grupo homogéneo como club, afición, entorno, todo... No parece y eso es lo que el Alba tiene ahora. Me parece que esa es la clave para que todos vayan en la misma dirección.