San Bernardo: el parquin de la humedad

El parquin subterráneo de la zona comercial de Triana evidencia nuevos daños producidos por las filtraciones, solo seis meses después de su reapertura. Las paredes y las altas temperaturas que se concentran en su interior muestran de nuevo algunos de los problemas que obligaron a invertir cinco millones de euros en su rehabilitación.

David Ojeda
DAVID OJEDA

El pasado 21 de diciembre se oficiaba la reapertura del parquin subterráneo de San Bernardo, el primero en la historia de Las Palmas de Gran Canaria. Se hizo con una agenda precipitada, ante la presión de los comerciantes de la zona por la inminente campaña navideña, y retrasando el acceso de los vehículos hasta tres veces con el horario inicial de la convocatoria. Apenas medio año después el aparcamiento evidencia algunos de los problemas que llevaron a su costosa y larga rehabilitación.

Muchas de las paredes de sus cuatro plantas muestran las largas manchas de la humedad. Incluso las escaleras de acceso al recinto bajo tierra ya tienen las paredes desconchadas como testimonio de unas humedades que según usuarios habituales de la instalación elevan la temperatura por encima de los 30 grados muchos días.

Un simple recorrido a pie por algunas de sus plantas y una mirada superficial dejan a la vista de todos el mal estado de muchas de las instalaciones recientemente renovadas. Solo seis meses no parecen en el tiempo normal para el grado de degradación de un parquin que se encontraba al borde de la catástrofe cuando comenzó su renovación debido al mal mantenimiento que había padecido tradicionalmente y las filtraciones, algunas sin localizar, que fueron dejando casi en estado de ruinas la infraestructura.

El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria asumió a su cargo la obra y la gestión del aparcamiento, que pasó a ser explotado por la sociedad municipal Sagulpa. Fueron 28 meses de obras, que coincidieron en un periodo caótico con las obras y la instalación del carril bici en Primero de Mayo.

Sagulpa solicitó crédito para las obras que acabaron costando 4,8 millones de euros, cuando el proyecto inicial las había presupuestado en 2,5 millones.

Desde sus primeros días, el renovado aparcamiento mostró algunos problemas. Los accesos al garaje desde la vía de San Bernardo sigue forzando a una maniobra compleja a los conductores. Y los ascensores de acceso también se pusieron en marcha muchos meses después de que los trabajos se inauguraron en diciembre, un día en el que todavía se encontraban los operarios de la obra haciendo trabajos en el lugar.

La remodelación del parquin de San Bernardo preparó la infraestructura, de gestión municipal en la actualidad, para 360 plazas de aparcamiento, de las que 127 quedaban reservadas para abonados.

Usuarios que en estos momentos pasan un calor exagerado cuando entran en la instalación, que ven como las manchas de humedad se prolongan por los distintos muros de piedra que caracterizan el aparcamiento y como hay determinados desperfectos en el suelo y en las columnas impropio de un edificio que volvió a abrir hace seis meses.