Plásticos en el mar. / Efe

Cada minuto, un camión lleno de plástico 'descarga' sobre el mar

España transfiere al mar unas 120 toneladas de estos residuos por día que contaminan los más de un millón de kilómetros cuadrados de superficie marina

José A. González
JOSÉ A. GONZÁLEZ Madrid

A la derecha, San Pedro; a la izquierda, San Juan y viceversa si se mira hacia el Cantábrico. Este es el canal de acceso al puerto de Pasajes (Guipúzcoa), uno de los más importantes del País Vasco. Por sus aguas navegan barcos, una motora que une estos dos barrios y a golpe de remo suben y bajan las traineras rosas y moradas que enfrentan a estos dos 'santos'.

Sin embargo, desde hace unos cuantos años, este paraje, una bahía que está protegida por la Red Natura 2000, tiene unos visitantes inesperados. 250 colillas de cigarrillos, decenas de bolsas de plástico, medio centenar de tapones de plástico, bastoncillos y más de 20.000 microplásticos. Estas son cifras recogidas en poco más de un mes por Mater, un proyecto vasco para concienciar sobre la importancia del entorno y cuidar el medioambiente.

«Al minuto se echa un camión de plástico al mar», explica Olaia García, responsable de Museo en Mater Ontzi Museo Ekoaktiboa. Recientemente, investigadores del CSIC han hallado restos de plástico en los músculos de sardinas, boquerones y otros pescados.

Un estudio de la oenegé Oceana descifraba el origen de la basura que llega a los mares y océanos de todo el mundo: «el 80% se genera en tierra firme», destaca una de sus investigaciones.

Una contaminación consciente o inconsciente. «Los hilos y las fibras son los microplásticos más comunes», revela García. Precisamente, estos diminutos trozos llegan a las aguas marinas procedentes, en su mayoría, de las lavadoras de los hogares.

Entrada Canal de Pasajes desde el Cantábrico. / José A. González

En septiembre de 2020, científicos estadounidenses consiguieron cuantificar aproximadamente la contaminación de ríos y océanos: «5,6 millones de toneladas». Esta es la cantidad de desechos generada desde que comenzamos a usar prendas de poliéster y nailon de forma masiva en la década de 1950.

De hecho, The Ocean Race Europe encontró que el 86% de los microplásticos en las muestras de agua de mar eran fibras. «La tecnología nos permite ya poner freno a ello», responde Manuel Royo, director de marketing de Beko Iberia. La compañía turca ha puesto en marcha un filtro que atrapa hasta el 90% de las fibras sintéticas liberadas solo durante los ciclos de lavado. «Es una tecnología abierta», añade Royo. «Esto sirve para salvaguardar nuestros ríos, mares y océanos».

El agujero español

España transfiere al mar unas 120 toneladas de estos residuos por día que contaminan los más de un millón de kilómetros cuadrados de superficie marina. «El plástico se encuentra como residuo mayoritario en todos los entornos de la Península Ibérica», coordinador del proyecto Libera.

A pesar de los esfuerzos tanto privados como públicos, hoy en día solo el 9% de todo el plástico que hemos producido y consumido hasta la actualidad a nivel mundial se ha reciclado. Hasta la fecha el destino final de estos residuos, el 79%, continúa siendo el vertedero o el medioambiente.

Un viaje eterno, ya que cuando este material llega al medio marino tarda decenas de años o, incluso, siglos en degradarse. «Es difícil estimar el tiempo que tarda en biodegradarse el plástico en los océanos pero se considera que es mucho más lento que en tierra», revelan los ecologistas.

En 2020, cinco investigadores gallegos estudiaron la presencia de plásticos en aguas del Cantábrico. «El Golfo de Vizcaya se sitúa en un nivel medio en contaminación por estos residuos», revela el informe.

La basura marina le vale a la flota pesquera de la UE cerca de 61,7 millones de euros cada año

No obstante, cuando los plásticos entran en esta zona, «rara vez la abandonan, lo que la convierte en una región de atrapamiento» debido a las corrientes y los vientos que soplan por la zona. Sólo entre el 4 y el 15 % se dispersaron hacia la costa atlántica o sobrepasaron la Bretaña francesa.

Una situación muy distinta en el Mediterráneo que baña el levante español, ya que «acumula sólo el 1% del agua del mundo y el 7% de los microplásticos globales», advierte la oenegé WWF. Las cifras son alarmantes, puesto que entre 70.000 y 130.000 toneladas de microplásticos.

Actualmente, unas 700 especies de organismos marinos se ven afectados por este tipo de contaminación. En el mar Mediterráneo, la ingestión por plástico amenaza a 134 especies (peces, tortugas marinas, mamíferos y aves). Un impacto en la fauna y también en la economía, ya que la basura marina le vale a la flota pesquera de la UE cerca de 61,7 millones de euros cada año, debido a la reducción de las capturas. «Ahora los barcos tienen que ir más lejos para faenar», señala García.

Impacto en CO2

Los nuevos mares de plástico, no solo afectan a la comida que llega a los platos. La incidencia de la basura marina también es responsable de las emisiones de CO2. Un estudio realizado por investigadores del CSIC destaca que «las aproximadamente 250.000 toneladas de plástico que se estima que hay flotando en el mar, liberan cada año 23.600 toneladas de carbono orgánico que se disuelve en el océano».

Las aguas marinas no solo regulan la temperatura, sino «que son importantes sumideros de CO2», explica García. Éstas absorben el 25% del dióxido de carbono (CO2) y liberan el 50% del oxígeno (O2). Este carbono orgánico disuelto está principalmente producido por el fitoplacton que consume el CO2 atmosférico para hacer su fotosíntesis.