Imágenes de la planta separadora. / Óscar Chamorro

De sillas de playa a paraguas, los 'despistes' de los españoles en el contenedor amarillo

El lío del contenedor amarillo: «De cada 100 kilos de residuos, 40 son errores del ciudadano»

José A. González
JOSÉ A. GONZÁLEZ Colmenar Viejo

Botellas de plástico, lata de conserva o de refresco, papel de aluminio, tetrabricks, cápsula de café, bote de desodorante. ¿Sabías cuáles de estos recipientes va al contenedor amarillo y cuáles no? España cuenta con más de 385.000 de estos recipientes repartidos por toda la geografía nacional, sin embargo no siempre reciben los productos correctos.

«Hemos visto sillas de playa, teléfonos móviles, paraguas», asegura Patricia Ramos-Catalina Clemente, responsable en la oficina técnica de Ecoembes. Estos son conocidos como «impropios». Una visita a uno de sus 97 certifica esta problemática.

Sobre las cintas de la planta de clasificación de envases de Colmenar Viejo (Madrid), más allá de envases o plásticos se ven rodar naranjas, restos de árboles y ropa. «Salen entre 3 y 4 camiones diarios al vertedero», destaca uno de los responsables de la planta. «Uno de ellos es de ropa», añade. Según sus datos, «de 100 kilos que llegan, 40 de ellos son errores del ciudadano», explica Ramos-Catalina.

Basura en la planta de separación. / Óscar Chamorro

Una problemática que se refleja en las cifras anuales de reciclaje de residuos plásticos en España. Según el informe anual de Cicloplast, la entidad que agrupa a productores y transformadores del plástico, con datos de la European Plastic Recycling and Recovery Organization (EPRO), los hogares españoles generaron 930.000 toneladas de plástico de las que se reciclaron 616.282 toneladas.

Cifra que rebate un estudio publicado en la revista Sustainable Production and Consumption construido con los números del Instituto Nacional de Estadística (INE) en las ciudades y municipios españoles se recogen el 15,3% de los envases de plástico y se recicla el 10,7%.

El viaje de ida

A poco más de 40 kilómetros al norte de Madrid, la planta de Colmenar Viejo recibe los residuos de los contenedores de más de 76 municipios que forman parte de la Mancomunidad del Noroeste. «Hablamos de unas 18.800 toneladas al año», apunta Patricia Ramos-Catalina.

«De 100 kilos que llegan a la planta, 40 de ellos son errores del ciudadano»

Patricia Ramos-Catalina

responsable en la oficina técnica de Ecoembes

Un trasiego de camiones constante que llegan hasta la «playa de descarga». En este punto, los residuos se amontonan a la espera de ser 'introducidos' en las cintas de la planta para comenzar el primer paso para su futuro reciclaje.

A pesar de ser una instalación mecanizada, todo el proceso está supervisado por diferentes trabajadores encargados de corregir los errores que la tecnología no es capaz aún de controlar. «Así evitamos que entren mermas en el sistema y ralentice o estropee todo el proceso», destaca la responsable en la oficina técnica de Ecoembes.

Trabajador vigilando la basura. / óscar Chamorro

Grandes ventiladores, imanes y lectores ópticos, estas son las armas que utiliza Urbaser, empresa que gestiona este centro, para separar el PET, del PEAD (polietileno de alta densidad), envases metálicos, cartón de los bricks o PEBD (film).

Gracias a un escáner situado sobre la cinta de aceleración, el sistema detecta los materiales transportados y su posición en la banda de la cinta. En función de la longitud de onda infrarroja determina la naturaleza y el color del material, una información que es procesada por un software programado que selecciona el producto a separar.

Así, durante el trayecto por las cintas transportadoras, los residuos se van seleccionando según su composición. Unos grandes aspiradores absorben el film, estos lectores pueden separar el cartón de los tetrabricks de las botellas de plástico. Y, finalmente, unos imanes retiran las latas de refresco o envases de la cadena para proceder a su posterior reciclaje. «Los operarios vigilan todo el proceso y si hay algo que no se ha seleccionado durante la cadena y es susceptible de ser reciclado, vuelve al circuito», explica Ramos-Catalina.

A la espera del reciclado

Así es la primera etapa del reciclado de los envases, un trayecto que dura 420 segundos en el que se prepara todo para darles una segunda vida. «Siete minutos es lo que tarda en entrar y salir un envase listo para ser reciclado», apunta uno de los responsables de la planta de Colmenar Viejo.

Tras esta fugaz calificación «es el turno de los recicladores», detalla la portavoz de Ecoembes. A la entrada de la nave madrileña se agolpan las balas, grandes paquetes de estos productos, que «pesan unos 200 kilos» listos para la segunda fase del viaje. «Estamos teniendo algunos retrasos por el paro de los camioneros», señalan los responsables.

Balas preparadas para el reciclaje. / Óscar Chamorro

A por estos pesados bloques llegan los camiones de terceros «homologados por Ecoembes», explica Patricia Ramos-Catalina. «Vigilamos que el proceso sea sostenible y se recicle el producto», añade.

En su página web, esta organización sin ánimo de lucro detalla los requisitos para ser una de las empresas recicladoras. «Se subastan estos contratos a más de 400 recicladoras homologadas», detallan.

Un nuevo trayecto para reciclar los envases y devolver esta materia prima nuevamente al ciclo de consumo.