Medicán sobre Italia. / NASA

Medicanes, la amenaza de huracán en el Mediterráneo por el cambio climático

El calentamiento global reducirá la frecuencia de este tipo de episodios, pero los hará más intensos y peligrosos

José A. González
JOSÉ A. GONZÁLEZ Madrid

En los últimos años, el concepto Depresión Aislada a Niveles Altos tiene mayor frecuencia en los fenómenos meteorológicos que acontecen en la península ibérica. No obstante, es más conocido por su acrónimo, DANA. Acontecimiento muy frecuente en la costa levantina española, ya que esta aparece cuando un frente de aire polar muy frío, una corriente en chorro, avanza lentamente sobre Europa Occidental, a gran altura (normalmente 5-9 km) y que, al chocar con el aire más cálido y húmedo del Mar Mediterráneo, genera fuertes y dañinas tormentas. En el Día del Mediterráneo, los expertos alertan del calentamiento de las aguas y los daños para la fauna marina y también para los habitantes en la costa.

Este verano, el Mare Nostrum que bautizaron los romanos ha vivido uno de los estíos más calurosos y la temperatura de la superficie marina ha alcanzado récord históricos. Las boyas repartidas a lo largo de la costa levantina registraron los 30 grados en varios días durante los meses de junio, julio y agosto. La preocupación de los expertos va en aumento: «Se está produciendo una tropicalización del Mediterráneo».

Este aumento sostenido de las temperaturas, durante los últimos meses llegaron a anotarse más de 60 días con valores anormalmente altos, afectan a la flora, a la fauna y también al clima en tierra firma. «La presencia de unas aguas superficiales más cálidas enriquece con una cantidad extra de vapor de agua el aire situado sobre la superficie marina, lo que hace que cuando se de en la zona una situación meteorológica propicia para llover, sea mayor la intensidad de la precipitación y la lluvia alcance un carácter más extremos», destaca José Miguel Viñas, experto de Meteored.

Las Danas son ya un fenómeno frecuente en la parte oriental de la península ibérica, aunque «no se pueden achacar a la presencia de un Mediterráneo más caliente», detalla Viñas. La explicación es que la directora de orquesta es la circulación atmosférica, en particular un chorro ondulado, que favorece los descolgamientos de aire frío y la formación de danas», apostilla.

«La cuenca mediterránea es una de las regiones con más densidad de población de la Tierra: una perturbación de la temperatura atmosférica podría tener graves consecuencias»

Sin embargo, el calentamiento global, el Mediterráneo es la zona cero del cambio climático en Europa, sí que está provocando cambios en la climatología de la región. «La cuenca mediterránea es una de las regiones con más densidad de población de la Tierra: una perturbación de la temperatura atmosférica podría tener graves consecuencias socio-económicas en las próximas décadas», señala Juan José González-Alemán, doctor en física y especialista en ciclones tropicales.

En un artículo publicado en la Geophysical Research Letters explora los efectos del calentamiento global en el Mediterráneo y la posible aparición de ciclones tropicales llamados: medicanes. «Es un acrónimo que resulta de la fusión de las palabras Mediterráneo y huracán, por lo que podríamos identificarlo como un ‘huracán mediterráneo’, aunque no podemos identificarlo con los huracanes que se forman en el ámbito subtropical», explica Viñas.

Las condiciones que se dan a veces en el Mediterráneo -entre las que se incluye la presencia de unas temperaturas elevadas del agua superficial- «propician que los ciclones que puedan formarse en la cuenca adquieran algunas características similares a las de los ciclones tropicales, como la presencia de un ojo y vientos muy intensos en torno a él. Las dimensiones de los medicanes, eso sí, son menores que las de los huracanes», revela el experto de Meteored.

Formación medicán en Grecia en 2018. / NASA

En septiembre de 2020, Ianos con vientos de más de 190 km/h arrasó con algunos pueblos de Grecia central. La velocidad que alcanzó le elevó a la categoría de ciclón tropical, pero no fue el primero ya que años antes el Mediterráneo ya registró este tipo de tormentas. «La intensificación de los fenómenos meteorológicos se está observando por todo el mundo, pero la región mediterránea, por su singularidad es una de las regiones terrestres donde se vuelvan más adversos y extremos los fenómenos como las lluvias, tormentas y temporales de viento asociados a ciclones y sistemas tormentosos formados en dicha cuenca», advierte Viñas.

De hecho, los medicanes se han observado principalmente en dos zonas del Mediterráneo: una entre las Baleares y Cerdeña y la otra al suroeste del Peloponeso. A diferencia de los huracanes, apenas duran un día, diluyéndose entre 12 y 18 horas y rara vez sus vientos superan los 100 Km/h. Sin embargo, el aumento de las temperaturas los harán más peligrosos, pero también menos frecuentes.