Temporal en el Mediterráneo. / EFE

COP27 «El cambio climático hace que el Mediterráneo sea una bomba de relojería»

Por primera vez en la historia, este mar tiene una voz propia en las COP después de que los expertos lo etiqueten como la zona cero de los efectos del clima en Europa

José A. González
JOSÉ A. GONZÁLEZ Madrid

Este verano, muchos bañistas en las costas del Levante español repetían que «el agua está caliente». Una percepción social que se ha refrendado con datos científicos, ya que este pasado verano el Mediterráneo alcanzó en algunas zonas de la costa los 31 grados. «Se está 'tropicalizando'», asegura en un informe la oenegé WWF. «Es un desastre», añade Grammenos Mastrojeni, vicesecretario general de la Unión por el Mediterráneo, presente en la COP27.

La lucha contra el cambio climático está asociado a una cifra: mantener los 1,5 grados del Acuerdo de París. La temperatura media del planeta es esencial para frenar los efectos devastadores del cambio climático que prevén los científicos. Pero, la subida de las temperaturas ya se deja notar en las aguas mediterráneas que «se calientan un 20% más rápido que la media mundial», revelan varios informes. «Esto es una verdadera bomba geoestratégica», advierte Mastrojeni.

Con 2,5 millones de kilómetros cuadrados y 3.860 kilómetros de longitud, el Mediterráneo es el segundo mar interior más grande y «también uno de los más contaminados», según varias oenegés ambientalistas.

El límite de los 1,5 grados respecto a los niveles preindustriales, marcado por científicos como línea roja, ha quedado borrado en el Mediterráneo. «Esta cuenca es la zona cero del cambio climático en Europa», aseguran los informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático.

«El problema del clima es global, pero hay voces que no se han escuchado y la del Mediterráneo es una de ellas»

Grammenos Mastrojeni

vicesecretario general de la Unión por el Mediterráneo

Esta alerta ha sido trasladada por parte de Unión por el Mediterráneo a la COP27 celebrada en Egipto. «El problema del clima es global, pero hay voces que no se han escuchado y la del Mediterráneo es una de ellas», apunta Mastrojeni. Por primera vez en las cumbres del clima habrá un pabellón dedicado a estas maltrechas aguas saladas. «Aquí confluyen los intereses de tres continentes», añade.

Riesgo geopolítico

El aumento de la temperatura de la superficie marina ha elevado la acidificación de las aguas de la costa española. «Muestran una tendencia de disminución del pH (acidificación) de 0.0020±0.00054 unidades de pH por año», revela una investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en las Islas Baleares. «Esta tendencia es similar a la observada en otras cuencas del océano global y se debe, principalmente, a la incorporación del dióxido de carbono atmosférico en el agua de mar y al incremento de la temperatura», añaden.

La disminución del pH tiene una importante repercusión en la vida submarina, ya que ocasiona un debilitamiento en las estructuras de organismos como el fitoplancton, los corales, los moluscos o los crustáceos. «Perder estas especies por completo tendría un impacto dramático en todo el ecosistema marino, ya que proveen hábitats vitales para muchas especies y contribuyen de forma significativa a fijar carbono para el clima», destaca WWF.

Pero no es el único problema, porque «hablamos de pobreza hídrica de más de 250 millones de personas o un aumento del nivel del mar», destaca el vicesecretario general de la Unión por el Mediterráneo. En los últimos 130 años, las aguas mediterráneas han crecido 17 centímetros, señala el informe Mar Balear 2021. Sin embargo, el cambio climático elevará esa cifra entre los 50 y 75 centímetros, según las proyecciones de este estudio. «Esta situación ocasionaría un retroceso de las playas de las Baleares de entre 7 y 50 metros», destaca la investigación. «El problema va más allá, porque en otras zonas puede destruir cultivos y poner en riesgo la seguridad alimentaria de millones de personas», alerta Mastrojeni. «Y el ejemplo está en este país», responde el portavoz de Unión por el Mediterráneo desde Egipto.

En los últimos años, el río Nilo ha ido perdiendo agua lentamente y en su delta final ya no es capaz de repeler el envite del Mediterráneo que «ha ganado 15 centímetros de altura en el S.XXI», detallan las investigaciones en la zona.

«El Mediterráneo podría convertirse en un punto crítico de emigración debido a la disminución de la disponibilidad de agua y al aumento del nivel del mar»

Banco Mundial

Las aguas saladas del Mediterráneo se han adentrado en el Nilo entre 35 y 75 metros desde la década de los 60. «Si el mar sube un metro, se tragará 34 % de esta región», advierte Naciones Unidas. «Estamos hablando de que se pondrá en peligro la seguridad alimentaria de 20 millones de personas», alerta Mastrojeni. El avance del Mediterráneo tierra adentro «está salinizando las tierras y campos que dan de comer a millones de personas», apunta.

El Banco Mundial, en uno de sus recientes informes, señalaba al Delta del Nilo como uno de los puntos calientes del cambio climático y «podrían convertirse en puntos críticos de emigración debido a la disminución de la disponibilidad de agua y al aumento del nivel del mar» y esto supone, para Mastrojeni, «menos recursos y, por lo tanto, más tensiones».

Menos pesca mediterránea

La crecida de las aguas mediterráneas son algunos de los efectos a largo plazo del calentamiento en la región, pero otros el impacto ya se deja notar en forma de granizo, lluvias torrenciales o, incluso, menos pesca. La temperatura superficial media del Mediterráneo presentó este verano el período continuo más largo estando por encima de 27°C, con 43 días consecutivos, según datos del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM).

«La temperatura superficial media del Mediterráneo presentó este verano el período continuo más largo estando por encima de 27°C, con 43 días consecutivos»

Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo

Agua caliente para los bañistas y también para la fauna, «se ha notado una bajada de las capturas en general, sobre todo a partir de los 60 metros de profundidad», responden pesqueros mediterráneos. «Las capturas de gamba prácticamente se redujeron a la mitad en verano y que por la zona las capturas de prácticamente todas las especies que pescan también se han reducido», añaden. Las altas temperaturas producen una «tropificación del sistema», lo que hace que algunas especies que prefieren aguas más frías se desplacen hacia el norte.

Lucha en la COP27

Con este primer pabellón exclusivo, la Unión por el Mediterráneo espera abordar la crisis de este mar por «donde pasa el 25% del tráfico marítimo y confluyen muchos intereses», explica Mastrojeni. «Tenemos espacio con representación pública y privada, científica, académica, técnica, política, de la sociedad civil, las finanzas y los negocios, con el compromiso de abordar la crisis climática de forma coordinada», aseguran los promotores del espacio.

La primera presencia física del Mediterráneo en una cumbre del clima llega con la vocación de ser un punto de encuentro para poner en común, concienciar e impulsar soluciones a los retos climáticos que afronta hoy la región. «Necesitamos planes de adaptación», asegura el responsable de Unión por el Mediterráneo. «Si el norte no quiere desestabilización en el sur tiene que cambiar la economía», apostilla.