Un camión espera frente a los contenedores de mercancías en el puerto de Rotterdam. / Reuters

Por qué Amazon invierte ahora en hidrógeno verde

El gigante logístico financia el desarrollo de tecnologías que permitan disponer de esta fuente de energía a gran escala

Rocío Mendoza
ROCÍO MENDOZA Madrid

El hidrógeno verde es una de las fuentes de energía limpia que más atención atrae por parte de los inversores. Su promesa de transformar el agua en un 'no combustible' gracias a el proceso de la electrolización, en plantas que a su vez obtienen energía de fuentes renovables (solar o eólica), no ha dejado indiferente ni a la sociedad ni a las empresas. Tanto que se podría decir que hay un gran movimiento de impulso a este vector energético.

Solo en España, el capital destinado al desarrollo de esta energía que promete completar el mapa de la transición verde energética se sitúa en torno a los 1.500 millones de euros procedentes del sector público y los 2.800 si hablamos del privado. Aunque en la efervescencia del escenario actual, los datos pueden cambiar y crecer en el corto plazo.

Una de las últimas empresas en invertir en este sector ha sido Amazon, con una inyección de capital (la cifra exacta no ha sido facilitada) en dos compañías especialistas en desarrollar la tecnología que hace posible esta obtención del hidrógeno verde. Son Electric Hydrogen, americana, y Sunfire, europea. ¿Por qué un gigante como Amazon entra en este negocio?

Para cumplir sus objetivos de descarbonización de cara a 2040 necesita soluciones que permitan a la logística eliminar sus emisiones. En la actualidad, el 25% de las emisiones totales de gases contaminantes procede del transporte y el 20% del tráfico en las ciudades es consecuencia del transporte de mercancías. Si hablamos de largas distancias (barcos, camiones) el impacto medioambiental se dispara.

«Para frenar la crisis climática, necesitamos desarrollar de manera continua soluciones innovadoras y escalables, ya sea mediante la electrificación de los vehículos, las inversiones en soluciones basadas en la naturaleza, una red eléctrica descarbonizada o el aumento de la producción de hidrógeno verde», ha trasladado Kara Hurst, vicepresidenta Mundial de Sostenibilidad de Amazon en un comunicado.

Para contribuir a ello, realizan inversiones en lo que llaman «compañías visionarias» como las citadas, «que desarrollen una tecnología vital para el despliegue de un hidrógeno verde que ayude a descarbonizar sectores con dificultades para reducir sus emisiones», explica Hurst.

La industria y el transporte de mercancías, difícil de electrificar

Se refiere concretamente a algunos sectores de la industria, el transporte pesado de mercancías o la aviación tiene por delante el reto de reducir su impacto contaminante, pero no todas pueden alcanzar sus objetivos en este sentido solo con la electrificación y el uso de baterías. Se puede decir que esta tecnología, actualmente, no es capaz de cubrir la necesidad energética y de movilidad de sectores como los citados.

En estos casos, el hidrógeno es una tecnología verde complementaria que ayudaría en el camino de las reducción de las emisiones hasta que estas sean nulas en un horizonte de tres décadas. Cuando este vector energético es producido con energía renovable, es una vía clara para la descarbonización de la industria.

Uno de los ejemplos más recientes que se han puesto en marcha en España es la planta de producción de hidrógeno verde de Iberdrola en Puertollano. Esta instalación que funciona con energía fotovoltaica cubre la demanda energética de la fábrica de fertilizantes Fertiberia, situada a escasos metros.

Instalaciones de la planta de hidrógeno verde de Puertollano de Iberdrola.

Su capacidad de producir energía con cero emisiones la hace pionera en Europa: sus 7.000 metros cuadrados la convierten en la mayor planta de generación de hidrógeno verde para uso industrial de todo el Viejo Continente. Genera 3.000 toneladas de H2 verde anuales (360 kilos a la hora) y con ello se evita la emisión de 78.000 toneladas de CO2 por año, incluidas las que corresponden a los procesos industriales de Fertiberia.

Este es un ejemplo de la aportación que el hidrógeno verde puede hacer al sector industrial. En cuanto al transporte pesado de mercancías, los camiones de gran tonelaje movidos por pilas que almacenan hidrógeno generado con fuentes de energía renovables ya han pasado de la fase de prototipo para convertirse en una realidad, aún por crecer lo suficiente como para transformar el mercado.

Volvo es una de las compañías que ha invertido en esta nueva movilidad. Sus camiones basados en hidrógeno tendrán una autonomía similar a de un vehículo diésel, en torno a los 1000 km, y un tiempo de carga de combustible de 15 minutos. El peso del vehículo es de 65 toneladas y las dos pilas de combustible que alberga pueden generar 300 kilovatios. Los primeros test en circuito cerrado están en marcha y se quieren poner en el mercado a finales de esta década.

  Airbus, en el sector de la aviación, también ha diseñado prototipos impulsados con este vector energético que espera poner en el aire en 2035. El hidrógeno, así, es también una de las apuestas firmes de la actividad aérea. Aquí, la electrificación no cubriría la demanda de energía para las largas distancias.

Hasta hace unos años, esta necesidad estaba cubierta solo por los combustibles convencionales, muy contaminantes, pero ahora han irrumpido en el escenario los SAF (Sustainable Aviation Fuel), biocombustibles para la aviación que reducen las emisiones de cada vuelo.

Tal y como puntualiza Airbus a este respecto, desde el punto de vista aeronáutico, estos van a ser clave en la transición hacia la descarbonización del sector aéreo. «Mientras conseguimos toda la tecnología necesaria para usar el hidrógeno, podemos ir reduciendo las emisiones mediante el uso del SAF, no tenemos que usar combustibles altamente contaminantes», explican fuentes de la compañía. Actualmente, la flota de Airbus puede volar con una mezcla de hasta el 50% de SAF y el es que todos los aviones Airbus puedan volar con el 100% de SAF en 2030.

Los camiones de Volvo propulsados con hidrógeno verde ya están en pruebas en circuito cerrado.

 

Para que esta fuente de energía se haga realidad existe un elemento clave dentro de su cadena de producción que es el electrolizador. La creciente demanda de hidrógeno verde es un hecho, pero estos electrolizadores todavía tienen un suministro limitado. Solo un puñado de empresas son capaces de producir sistemas a escala industrial. En ellas, como Sunfire, es donde Amazon pone ahora su inversión.

Al respecto, el director general de la alemana Sunfire, Nils Aldag, ha declarado: «El hidrógeno verde se necesita de manera urgente para descarbonizar y asegurar el suministro de energía sin combustibles fósiles. Desde 2010, Sunfire ha liderado el camino en este campo. Con una cartera de electrolizadores única y un equipo de 400 especialistas, Sunfire es hoy una de las pocas empresas capaces de ofrecer sistemas de producción de hidrógeno a gran escala. Con la ayuda de Amazon, queremos seguir ampliando nuestra capacidad de producción».

En cuanto al CEO de Electric Hydrogen, Raffi Garabedian, alabó el modelo de inversión de Amazon enfocado a soluciones climáticas pragmáticas a través de su programa Climate Pledge Fund, según informó la compañía en un comunicado.

Los objetivos de descarbonización y emisiones cero de Amazon son ambiciosos: cero emisiones netas de carbono para 2040, diez años antes de lo que fijan los acuerdos de París. Para ello, tiene como objetivo que sus operaciones utilicen energía 100% renovable para 2025.

Parte de su actividad logística puede cubrirse con la electrificación. De hecho, acaban de encargar la compra de una flota para reparto de 100.000 vehículos eléctricos. Pero hay otra parte, como las citadas relativas a la aviación o al transportes de mercancías pesadas, que requieren de otras soluciones, como las que puede aportar el hidrógeno verde, de ahí las inversiones.

Capital para innovación

Climate Pledge Fund es un programa creado por Amazon para invertir en compañías innovadoras en sectores que incluyen el transporte y la logística; la generación, almacenamiento y posterior utilización de energía; manufactura y producción de materiales; economía circular, así como alimentación y agricultura. Hasta el momento son 18 las empresas en las que el fondo, dotado de 2.000 millones, ha invertido.