El futuro del transporte, ¿eléctrico o ecléctico?

El Parlamento Europeo ha elegido una tecnología ganadora sin dar prioridad al cumplimiento de los objetivos climáticos lo más rápidamente posible y pasando por encima de la libre elección de los consumidores

ANTONIO GARCÍA Profesor de la Universidad Politécnica de Valencia

El 8 de junio, los miembros del Parlamento Europeo aprobaron la prohibición de la venta de vehículos con emisiones superiores a 0 gramos de CO2 por kilómetro a partir de 2035 en Europa. Además, decidieron no incluir un Sistema de Acreditación voluntario para combustibles renovables en los estándares de Emisiones de CO2 para Automóviles y Furgonetas.

Este es un revés importante para la protección del clima, la apertura tecnológica y la movilidad individual para todos los consumidores. En lugar de permitir una combinación de tecnologías y usar e-fuels en los motores de combustión para abordar de inmediato la descarbonización del transporte, incluso sin nuevos vehículos eléctricos, el Parlamento opta por una estrategia de electrificación unilateral.

Con esta decisión, el Parlamento elige una tecnología ganadora sin dar prioridad al cumplimiento de los objetivos climáticos lo más rápidamente posible, y pasando por encima de la libre elección de los consumidores. Si el vehículo eléctrico es claramente la tecnología ideal, ¿por qué prohibir el resto? Debería ser la clara vencedora por sí misma.

«Si el vehículo eléctrico es claramente la tecnología ideal, ¿por qué prohibir el resto? Debería ser la clara vencedora por sí misma»

El concepto «vehículo de cero emisiones» no existe, a pesar de haber sido un recurso propagandístico recurrente. Las regulaciones actuales no sirven para definir a una determinada tecnología como «cero emisiones».

La legislación vigente únicamente cuantifica los gases que emiten los vehículos por el tubo de escape. Esto sitúa al vehículo eléctrico en una posición claramente ventajosa respecto a cualquier otra tecnología que haga uso de la energía térmica, pues el primero ni siquiera tiene uno.

No obstante, ¿de qué manera se debería cuantificar qué tecnología 100% eléctrica es más «limpia» que otra? La respuesta a esta pregunta únicamente se puede contestar analizando el ciclo de vida del producto desde su fabricación hasta su reciclado.

No hemos logrado evolucionar la forma en que determinamos el impacto climático de los vehículos. No hemos podido mirar más allá del tubo de escape cuando el vehículo eléctrico ni siquiera tiene uno.

«No hemos logrado evolucionar la forma en que determinamos el impacto climático de los vehículos. No hemos podido mirar más allá del tubo de escape cuando el vehículo eléctrico ni siquiera tiene uno»

La electrificación es clave en la descarbonización del sector transporte. No hay duda. Sin embargo, se necesita un tiempo de adaptación para ello, ¿son 13 años suficientes? La infraestructura de recarga actual europea debe crecer de 15 a 20 veces en número.

Los tiempos de recarga aún son largos, necesitando 2 minutos por cada kilómetro de autonomía con un cargador medio de 7 kW. Además, se requiere un aumento del 13 % de la producción de energía, y de 3 a 5 veces la producción limpia, recoge el artículo publicado en Science Media Center.

Por ello, se necesitan soluciones a corto plazo aprovechando el estado del arte de las tecnologías de motor térmico. La decisión tomada por el Parlamento no ayuda a esta transición, donde el desarrollo de tecnologías de combustión limpias, como los sistemas de propulsión híbridos o basados en combustión de hidrógeno, quedan relegadas. 13 años no son suficientes para todo el desarrollo requerido para una electrificación total del transporte rodado.

«13 años no son suficientes para todo el desarrollo requerido para una electrificación total del transporte rodado»

La decisión del Parlamento deja a Europa en una posición totalmente dependiente. Europa parece querer ser la pionera en la implantación del vehículo eléctrico, sin poseer ni las materias primas, ni la industria de procesado y reciclado de las mismas. A diferencia del petróleo y el gas, Europa va a depender esencialmente de un único continente, Asia.

Para acelerar la transición hacia el transporte neutro en carbono, lo ideal sería que no hubiera una única tecnología ganadora, sino que el futuro tecnológico debería ser ecléctico. Tenemos un problema global que es el CO2 y, sin la integración de vehículos eléctricos híbridos (HEV), híbridos enchufables (PHEV), 100% eléctricos (BEV), Fuel Cells, e-fuels, H2… será imposible llegar a los objetivos de reducción de emisiones marcados para 2050.