Tras el rastro de los sicarios de La Laguna

19/04/2018

El grupo de Homicidios de la Policía Nacional prosigue con las investigaciones en torno al asesinato del empresario Carlos Machín, quien fue acribillado el pasado martes en los aparcamientos de la Escuela Oficial de Idiomas en La Laguna. Desde el citado cuerpo de seguridad, el modus operandi del tiroteo se ajusta al perfil de un grupo profesional y bien organizado en este tipo de operaciones.

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Todo apunta a que los asesinos, que podrían haber actuado por encargo previo, esperaron a Machín en el estacionamiento del citado centro educativo. La víctima acudía a clases de inglés, si bien recientemente había cambiado el horario matinal por el nocturno, lo que evidencia que los autores del crimen conocían perfectamente sus hábitos y acabaron abordándole en una operación más que estudiada, mientras el empresario aún se disponía a salir del interior del Nissan Qashqai familiar que había aparcado en esos momentos.

Machín, que durante década y media estuvo vinculado a locales de ocio nocturno de la zona de El Cuadrilátero y la avenida de la Trinidad (Kapitel y El Palco, entre otros), había abordado un proyecto de tipo industrial, abandonando desde hace tiempo el ámbito de la noche.

Para la familia, el detonante del asesinato continúa siendo una incógnita, aparte de no detectar ningún tipo de anomalía o variante en el quehacer diario del fallecido, natural de El Hierro y padre de tres hijos.

El autor pudo hacer hasta ocho disparos y la víctima fue alcanzada al menos por dos: uno en la cabeza y otro en el pecho. El «pistolero» usó un arma corta semiautomática con munición 9 milímetros parabellum, dándose a la fuga con su acompañante -no se descartan más personas implicadas- con un Renaul Clio con placas falsas que acabaron por calcinar en una calle próxima a la zona del Museo de las Ciencias y el Cosmo, para evitar así posibles huellas o pruebas.