Su defensa apunta a la policía como principal responsable

Un perito de Kokorev afirma que las pruebas son falsas

13/03/2018

Un perito contratado por la defensa del empresario hispano-ruso Vladimir Kokorev –investigado como presunto testaferro del dictador de Guinea Ecuatorial Teodoro Obiang–, considera en un extenso informe que la prueba en forma de memoria USB entregada en su día por el testigo principal de la causa, Ismael Gerli, contiene «graves deficiencias» «en algunos soportes analizados, que condicionan la completa invalidez de la prueba».

ETIQUETAS:

Según el abogado José Antonio Choclán en el escrito presentado ante el Juzgado de Instrucción nº 5 de Las Palmas, la prueba principal que existe en contra de los Kokorev está manipulada por parte de la policía y se ampara en este informe pericial realizado por Juan Martos Luque, perito perteneciente a la Asociación Nacional de Tasadores y Peritos Judiciales Informáticos: «Hemos podido extraer evidencias tanto de manipulación del mismo por parte de la policía española, con creación, borrado y modificación de archivos, como de la manipulación del acta de declaración de Ismael Gerli, la cual indiciariamente fue elaborada tras la declaración de este el 8 de octubre de 2015, y pre-datada para su unión a las actuaciones el 17 de noviembre siguiente», afirma. «Existen evidencias de que, al menos, parte de los archivos presentes en el pen drive original han sido creados y manipulados de manera directa por la policía después de que la unidad fuese aportada por el Sr. Gerli», explica el informe.

Hay que recordar que los Kokorev fueron detenidos en septiembre de 2015 y se les imputa el delito de blanqueo de 26,4 millones de dólares procedentes presuntamente de una cuenta del dictador Obiang. Fue en 2003 cuando comenzaron a investigar los movimientos de los Kokorev después de que el Servicio de Prevención de Blanqueo de Capitales del Banco de España detectara que la familia movía este dinero procedente de la cuenta de Petróleo de Guinea Ecuatorial abierta en el Banco Riggs de Nueva York.

La defensa del empresario alega que todas las operaciones están perfectamente documentadas con facturas.