Caso Kárate

Torres Baena, el único condenado del Kárate que no tiene permisos

15/01/2019

Solo María José González e Ivonne González disfrutan de permisos penitenciarios de los tres condenados por el caso Kárate, el mayor procedimiento por abusos sexuales a menores de edad juzgado en España. Fernando Torres Baena, el cabecilla de esta secta criminal que se aprovechaba de alumnos de su escuela de artes marciales, es el único de los tres condenados al que le han denegado todos los permisos carcelarios que ha solicitado después de que en abril de 2014, el Tribunal Supremo confirmase la condena de 302 años de prisión que en su día le impuso la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Las Palmas.

Este mismo fin de semana, la propia Audiencia Provincial ha resuelto de forma favorable un permiso penitenciario a Ivonne González -sentenciada a 126 años de prisión- que podrá disfrutar de seis días fuera de la cárcel. Se trata del tercero de este tipo de beneficios que disfruta esta reo desde que fuera encarcelada en el penal de Juan Grande y ha sido concedido por la Sección Sexta tras el recurso en contra presentado por el Ministerio Fiscal. Los dos permisos anteriores que ha disfrutado Ivonne González se los concedió el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria número 3 de Las Palmas de Gran Canaria sin ningún tipo de incidente ni oposición por parte del Ministerio Público. Hay que destacar que, en el caso de esta reclusa, la Junta de Tratamiento del centro penitenciario ha informado de manera desfavorable en todas las solicitudes de permiso que ha realizado.

A Ivonne le habían denegado con anterioridad los tres primeros permisos que solicitó, dos en 2016 y uno en 2017. Pero ahora, la Audiencia Provincial ha tenido en cuenta su buen comportamiento, el que haya sido evaluada con un porcentaje de riesgo de fuga del 15%, tiene acogida familiar en la isla, permanece en un módulo de respeto, ha recibido ya 19 recompensas en el centro penitenciario, muestra una mayor asunción del delito cometido y ha comenzado a participar en el Programa de control de agresiones sexuales (PCAS), para concederle seis días fuera de su celda de Juan Grande.

En Baleares.

Por su parte, María José González, esposa de Fernando Torres Baena y que cumple una condena de 140 años de encarcelamiento por haber cometido 17 delitos de abusos sexuales continuados, también ha disfrutado de varios permisos penitenciarios a pesar de no estar aún en tercer grado. Esta presa está actualmente en un centro penitenciario de Mallorca, donde cuenta con arraigo familiar y la mantienen alejada de su pareja sentimental, un auténtico depredador sexual que orquestó durante décadas un macabro plan para abusar sexualmente de las dos condenadas y también de decenas de alumnos.

Al líder de la secta del kárate, Torres Baena, tanto la Junta de Tratamiento como Vigilancia Penitenciaria y la Audiencia Provincial les han denegado todos los permisos que ha pedido -más de cinco-, el último de ellos notificado el pasado 3 de diciembre de 2018, puesto que su situación de riesgo y la gravedad de sus delitos no es equiparable al de sus compañeras.

Los tres destacan por su buen comportamiento.

Torres Baena, preso modelo.

El principal condenado por el caso Kárate se ha convertido en estos años en un preso modelo del penal de Juan Grande. Cuenta con excelentes informes y está dentro del programa de reos de compañía para aquellos que tienen riesgo de suicidio. Está completamente integrado en la vida penitenciaria e incluso dio clases de defensa personal hasta que la Audiencia se lo desautorizó ya que la sentencia lo prohibía.

Totalmente integradas.

Tanto María José como Ivonne González también están perfectamente integradas al día a día de penal. La primera de ellas fue trasladada a un centro de Baleares, donde tiene familia, y ha disfrutado de permisos. Mientras, Ivonne es una presa recompensada, está acabando la carrera de Derecho en prisión con buenas notas y ha salido ya de permiso en tres ocasiones -ahora mismo está fuera-.

20 años como máximo.

A pesar de que Torres Baena, María José e Ivonne han sido condenados con penas muy elevadas -302, 140 y 126 años, respectivamente-, solo cumplirán como máximo 20 años dentro del penal. Cuando hayan pasado las tres cuartas partes de la pena y si cumplen varios requisitos, podrían disfrutar del tercer grado teniendo solo que ir al centro penitenciario a pernoctar todos los días.