"Es el agresor perfecto"

El psicólogo y criminólogo Vicente Garrido aseguró este martes ante la Audiencia que el caso kárate era «el más impresionante» al que se había enfrentado en sus 25 años de carrera como especialista en delincuencia sexual. El perito, contratado por la acusación, definió a Baena como «el agresor perfecto».

A. F. DE LA GÁNDARA / F. J. FAJARDO

Garrido Genovés, considerado como uno de los mayores expertos del país en delincuencia sexual, ratificó ante el Tribunal que juzga el caso desde el pasado mes de mayo la Sección Sexta de la Audiencia Provincial el informe de 77 páginas que firmó junto a la psicóloga especialista en trastornos de la infancia Lorena Morales a petición de la Asociación de Víctimas del Caso Kárate, en el que a partir de los relatos de los presuntos afectados de Torres Baena y de los informes de los médicos forenses concluye que el maestro karateca es un «agresor sexual en serie».

El perito comenzó subrayando la «altísima credibilidad» que, a su juicio, se evidenciaba de los relatos de las personas que afirman haber sufrido abusos por parte de Fernando Torres, María José González, Ivonne González y Juan Luis Benítez, y confirmó la conclusión de su informe en la que se refiere al profesor de kárate como el «agresor perfecto»: «Quiero decir perfecto en la acción criminal, porque tiene todas las características, es lo contrario del sórdido, es alguien que tiene un prestigio extraordinario, que cuenta con el beneplácito de las familias», expuso.

«Entusiasta». En referencia a las dos acusadas, María José González esposa de Torres Baena e Ivonne González monitora de su gimnasio, dijo que eran diferentes de las personas que se consideran víctimas porque ellas participaban en la trama corruptora de forma «voluntaria y entusiasta», y lejos de apartarse de Torres Baena al alcanzar la madurez como la mayoría de los denunciantes, habían «desarrollado un proyecto de vida adulta dentro de la secta». Acerca del cuarto acusado, Juan Luis Benítez, expuso que su participación era similar a la de las mujeres «pero de menor grado».